GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Noche del 27 de julio de 2001
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos de Prieto de la Cal, bien presentados, descastados y deslucidos.

Diestros: 

  • Luis Procuna, oreja y ovación con saludos.
  • Sergio Moreno, silencio en ambos.
  • Luis Rubias, oreja y vuelta tras aviso.

Entrada: menos de media entrada.

Crónicas de la prensa: El País, ABC


PortalTaurino. MANUEL VIERA. Distinta, popular, festera...

Madrid de noche es otro, ya se sabe. Las Ventas, a la luz de los focos, también. Distinta, popular, festera y fácil es la  plaza para los que buscan la gloria en las noches de verano. Es otra Fiesta, otro público deseoso de divertimento, de comer y beber, de bailar en los tendidos al son del pasodoble. Las exigencias para con los que en el ruedo se la juegan es otra historia, que nada tiene que ver con la excesiva seriedad de las grandes tardes de toros. Así las cosas, contabilizar el triunfo por el número de trofeos conseguidos por los espadas no es demasiado objetivo, aunque estos intentaran exponer toda su sabiduría torera ante los pupilos de Prieto de la Cal. La bonita presencia y el variado pelo no casó con el desigual comportamiento de las reses traídas de tierras del Sur. Unos se derrumbaron, otros se pararon y se defendieron en los engaños, y los menos sirvieron para atisbar formas y calidades en los actuantes.

Entregado

Luis Rubias es un joven novillero, afincado en Alicante, que vino a Las Ventas con la lección bien aprendida. La entrega y el valor fueron sus armas para conquistar Madrid, y a punto estuvo de conseguirlo con esfuerzo, ambición y muy dispuesto. Se jugó el pellejo con el complicado sexto, aunque se quedara sin opción para interpretar su ortodoxo y ajustado toreo.

Procuna, quiere ser un calco de su apoderado Víctor Mendes, variado con la capa, se olvida a menudo de lo fundamental para abusar del adorno y la vistosidad sin apreturas. Atlético  en banderillas, gusta del toreo vibrante y provocador.

Y  Sergio Moreno, quizá pasado de edad para tan difícil intento, le falta el justo y mínimo valor para resolver las muchas complicaciones de la lidia. Torear en Madrid con tan escasa disponibilidad es malgastar un lujo que muchos desean y muy pocos consiguen.


El País.  LUIS M.MORCILLO. Buenas intenciones

El público acudió con generosidad y buenas intenciones, en abundancia y dispuesto a divertirse y solicitar orejas apenas tuviera ocasión. Y a fe que no defraudó a nadie, afición y espectadores anónimos, incluidos turistas. Por faltar, ni una absurda lluvia de almohadillas al terminar el festejo, puede que como enfado por no concederle una oreja a Luis Rubias en el sexto, que le abría la puerta grande. Algo que habría sido un exceso, aunque fuera amparado por la nocturnidad.

Luis Rubias en su primero estuvo valiente, ante un novillo con genio, que recortaba por el izquierdo y por el derecho iba, si se le bajaba la mano. Una voltereta seria al rematar la primera serie de redondos no le asustó, y siguió en la brecha. En su segundo, Rubias estuvo voluntarioso, bullidor y desigual.

Procuna demostró ser un buen capotero, variado y con estética, y un rehiletero poderoso, puro en las reuniones y de facultades a toda prueba. Sergio Moreno, poco puesto, no pudo hacer mucho en el inválido primero. Y en su segundo, el más toreable de todos, no consiguió el acoplamiento, aunque apuntara tal o cual derechazo despacioso y no cejara en buscarle el sitio adecuado al novillo.


ABC  ROSARIO PÉREZ. Procuna entusiasmó en banderillas 

De nuevo Las Ventas registró una buena entrada -más de media- para presenciar el segundo festejo del Certamen Nacional de Novilladas. Un público con ganas de fiesta, que se divirtió de lo lindo, especialmente con el portugués Procuna, que puso a la plaza en pie en dos meritorios tercios de banderillas. También disfrutó la afición con la belleza de los veraguas de Prieto de la Cal -en su regreso al coso madrileño tras 20 años de ausencia-, bien presentados y de juego desigual (segundo y cuarto, aplaudidos en el arrastre).

Procuna estuvo en novillero, con ambición y valor a raudales. El torero luso saludó a su primero con una larga cambiada. Galleó por chicuelinas para llevar el astado al caballo y continuó con un vistoso quite por crinolinas, muy ovacionado. Pero el verdadero entusiasmo llegó, al igual que con el quinto, en los rehiletes. Procuna mostró facultades y poderío a la hora de banderillear -hubo varios pares de gran exposición-. Sin embargo, con la muleta bajó el tono de su actuación. (Oreja y saludos).

Luis Rubias, que se presentaba en Madrid, anduvo voluntarioso y con ganas de agradar toda la noche. La estocada al sexto -un precioso jabonero- fue lo mejor. (Oreja y vuelta al ruedo tras aviso).

Abrió plaza el también debutante Sergio Moreno, quien no terminó de confiarse con ninguno de sus antagonistas. (Silencio y leves pitos).