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PLAZA DE
TOROS DE
LAS
VENTAS
Tarde del miércoles, 15 de agosto de 2001
Corrida de toros
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
toros de Juan
Manuel Criado. Bien presentados. 2º y 3º aplaudidos en el
arrastre.
Diestros:
Entrada: menos de un tercio.
Crónicas de la prensa: El
País, Diario de Sevilla, ABC
El País. JUAN
M. MORILLO. Les echaron el carretón
de entrenar
A los tres matadores del
cartel de ayer en las Ventas les echaron un carretón de entrenamiento a
cada uno y, naturalmente, se llevaron sendas orejitas. Cuando sale un
toro con la bondad, la nobleza y la suavidad del segundo, el tercero y
el cuarto, si no se aprovechan las maravillas, más vale cerrar la boutique
y abrir un chiringuito. Si el toro embiste con la calidad y la
virtud que demostraron las tres monjitas que cupieron en suerte a la
terna, los toreros aparecen en el peligroso escaparate de la
observación de sus cualidades. Así, pudieron verse las distintas
maneras y formas de interpretar el toreo por parte de los espadas. José
Luis Moreno, con su primero, escasísimo de fuerza, realizó una faena
muy completa y acabada, en la que destacaron el ensamblaje de los pases
de pecho con las series en redondo y al natural y lo bien que embarcó y
llevó toreada a la res.
Distinta fue la faena de
Alfonso Romero, no tan acabada como la de Moreno, pero con muletazos
aislados de superior calidad. Su toreo tuvo, tal vez, un trazo más
corto, pero el pulseo y la cadencia de algunas series, la forma de
rematar y la torería y belleza de los ayudados finales tuvieron mayor
deslumbre. También se había lucido con un toreo a la verónica.
Así se llevó una oreja
Manolo Sánchez. Se protestó el trofeo porque su tarea se quedó muy
por debajo de la bondad de la res, un toro tonto y aborregado. Anda
Manolo Sánchez en sus horas bajas y eso se vio en pases sosos, en los
enganchones sucesivos, en los feos tirones y en lo que le costaba poner
la muleta. Esperó que el toro hiciera lo que tenía que haber hecho
él, pero el toro, bobo, no podía colaborar. Lo mató de la mejor
estocada de la tarde. Por ese espadazo le pidieron la oreja.
Luego dejó de salir el
carretón y la corrida se hundió. Muchos espectadores ya presentían y
anunciaban la puerta grande, pero no pudo ser. El quinto fue un manso
que se quitó el palo y corneó el estribo en varas y que se quedaba
cortísimo en la muleta. Acabó sin pasar y no hubo faena. El sexto fue
protestado por inválido. Romero toreó con la derecha, echando a correr
después de cada muletazo. La endeblez llevaba al toro a cabecear para
defenderse. Lo mismo le había ocurrido al principio de la corrida a
Manolo Sánchez. Su enemigo tampoco pasaba por falta de fuerzas y le
punteó constantemente la muleta. Al final, el toro se tumbó, agotado
por el esfuerz
Diario
de Sevilla. JUANA GONZÁLEZ LINARES. El cordobés
José Luis Moreno triunfa en Madrid
Los diestros Manolo Sánchez, José Luis Moreno y
Alfonso Romero cortaron una oreja cada uno en una tarde interesante en
Las Ventas, fundamentalmente en lo artístico. Un cartel de interés
para la festividad de La Virgen de La Paloma y que a la postre respondió
a las expectativas. Se vaticinaba un buen paso por Las Ventas sobre todo
de los dos toreros más conocidos en esta plaza y los pronósticos se
cumplieron. Pero también se apuntó al carro de triunfo el más joven y
menos placeado, el murciano Alfonso Romero.
Manolo Sánchez apenas pudo lucirse con su primero, y menos aun en el
saludo con el capote, si acaso las verónicas por el lado izquierdo. En
la muleta estuvo tesonero con un animal que acusó su blandura
protestando y quedándose a mitad del viaje hasta el punto de echarse
finalmente.
En el quinto, el vallisoletano se ganó una oreja por una faena de
menos a más, sin apenas conexión en el inicio y que fue cogiendo
cuerpo y conectando con el público. Faltó ligazón por las condiciones
del toro, de escaso recorrido, por eso el torero intentó el toreo de
cercanías que junto a la buena estocada, dieron paso a la oreja.
José Luis Moreno obtuvo también un trofeo por una faena en la que
hubo mando y torería. El toro, protestado por flojo, se vino arriba en
la muleta y le dio pie al cordobés a dibujar muletazos de categoría.
La apertura fue por bajo, rematado con unos preciosos trincherazos. A
partir de ahí, el toreo fundamental por los dos pitones. Temple y
dominio con la derecha y también al natural corrió bien la mano, con
sometimiento y rematando siempre atrás y con buenos de pecho.
Al quinto tuvo que cuidarlo por su poca fuerza. El animal se defendió
y tuvo escaso viaje, de ahí que la labor del cordobés esta vez no
alcanzara mayor relieve.
Alfonso Romero fue una grata sorpresa a pesar de que ya había
apuntado buenas cosas en su confirmación en Madrid. Sin embargo esta
vez convenció mucho más tanto en el manejo de capote como de muleta.
Los lances a la verónica, jugando bien los brazos y abriendo el compás,
fueron cadenciosos y la muleta la manejó con un sello personal y sintiéndose
por momentos. El inicio con la rodilla flexionada precedió a las tandas
de muletazos por ambos lados, cortas las que realizó al natural, pero
de exquisito corte y temple, arrastrando la muleta por la arena. Y antes
de finalizar como empezó, por bajo, con un cambio incluido, pases de
uno en uno citando de frente. Todo caló tanto que le concedieron
enseguida la oreja, dada la petición unánime del público.
En el que cerró plaza volvió a demostrar sus buenas condiciones
para interpretar el toreo, aunque en esta ocasión sin toro suficiente,
pues a éste le faltó gas. Lo mejor, los remates de serie, con bellos
trincherazos o buen toreo por bajo.
ABC. GONZALEZ
LINARES. Tres toreros
piden paso
La tarde comenzó con el triste recuerdo al diestro Antonio José Galán
y al subalterno «El Pión hijo», por quienes se guardó un minuto de
silencio tras el paseíllo. Pero pronto cambiaría el tinte de la
corrida, puesto que ésta resultó a la postre muy positiva en lo artístico.
A cada torero correspondió un toro con virtudes suficientes para hacer
el toreo bueno, ya que los tres restantes acusaron su falta de fuerza, y
como se vaticinaba, la terna triunfó y pasó con buena nota por Las
Ventas. Sin duda se ganaron un puesto en la próxima Feria de Otoño.
Manolo Sánchez no tuvo fortuna con su primero, que acusó su
blandura en la muleta protestando y quedándose a mitad de la jurisdicción
hasta el punto de echarse finalmente. El vallisoletano estuvo porfión,
aunque sin poder sacar mayor provecho en su quehacer.
Cambió el panorama para Manolo Sánchez en el segundo de su lote, un
toro también de corto recorrido que le impidió la ligazón en algunos
momentos. La faena fue cogiendo nivel a medida que transcurría, con un
comienzo por el derecho, bajando la mano y sitiéndose el torero, pero
sin llegar a conectar con el tendido. Los naturales se sucedieron
aislados pero de buena factura. Pero lo más meritorio fue el toreo de
cercanías que practicó al final para robarle los muletazos al astado.
La estocada sin puntilla le dio paso a la oreja que cortó.
Jose Luis Moreno se llevó otra de su primero por una faena a la que
imprimió clase además de técnica frente a un toro que, a pesar de ser
protestado por flojo, se vino arriba en la muleta. Hubo torería en el
comienzo, en los muletazos por bajo, rematados con unos preciosos
trincherazos. A partir de ahí el trasteo se fundamentó en series
cortas de derecha a izquierda. Con la diestra puso mando y templanza el
cordobés. Al natural también corrió y bajó bien la mano, rematando
atrás los pases y con los consabidos de pecho, por cierto, éstos
extraordinarios.
Con el quinto, ya no pudo ser. Un toro blando, al que cuidó desde el
inicio del trasteo pasándolo por alto para después porfiar en series
por el derecho, pero de escaso relieve, ya que el animal se defendía y
quedaba corto.
EXQUISITO CORTE
En cuanto al murciano Alfonso Romero, para la mayoría fue
una sorpresa que toreara con tanto gusto y hasta gracia. Y esto, lo
demostró de capote y de muleta en el tercero. Los lances a la verónica,
jugando bien los brazos y abriendo el compás, fueron cadenciosos, y la
muleta la manejó con un sello personal y sitiéndose por momentos. La
apertura, con la rodilla genuflexa dio paso a las tandas por uno y otro
pitón; cortas las que dibujó al natural pero de exquisito corte y
temple, a veces arrastrando la muleta por la arena. Y antes de finalizar
como empezó, por bajo, con un cambio incluido, pases de uno en uno
citando de frente. Todo caló tanto que enseguida le dieron la oreja,
dada la petición unánime del público.
En el que cerró plaza, Romero volvió a dejar constancia de su buen
estilo, aunque con un astado al que le faltó gas. De la faena, en la
que intercaló tandas de derechazos y naturales, sobresalieron los
finales de serie a base de bellos trincherazos o buen toreo por bajo.
Mas no fue suficiente.
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