GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 8 de julio de 2001
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Alonso Moreno, (uno rechazado en el reconocimiento, otro devuelto por inválido), discretos, aborregados e inválidos. 4º, de Astolfi, anovillado, manejable. 5º, sobrero de Los Derramaderos, aceptable, bronco.

Diestros: 

  • Mariano Jiménez, media caída (aplausos y sale al tercio); estocada corta y cuatro descabellos (vuelta).
  • Andrés Sánchez, : media ladeada (palmas y saludos); pinchazo y media atravesada (silencio). 
  • Martín Antequera, que confirmó la alternativa: estocada trasera (ovación y salida al tercio); tres pinchazos y descabello (silencio).

Entrada: media entrada.

Incidencias: se guardó un minuto de silencio por las recientes víctimas del terrorismo y por el diestro mexicano Joselito Huerta.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, El Mundo


El País.  LUIS M.MORCILLO. Un saldo de toros endebles

Corrida del mes de julio en Las Ventas. Mes de saldos, de rebajas, de liquidación de mercancías. El ganadero de turno aprovechó la fecha propicia y envió un saldo de toros inválidos, cuyo único juego consistió en darse unas cuantas costaladas a lo largo de la lidia y en quedarse parados en la muleta, entre gañafones defensivos y amagos de querer tumbarse a dormir la siesta.

Con estos elementos, la corrida no podía resultar entretenida, por muchos esfuerzos de imaginación y de voluntad que se hicieran. Tuvo que ser un toro de otro hierro, el cuarto de la tarde, el que diera oportunidad para el lucimiento. Ese cuarto fue un remiendo de Astolfi, de recortadas hechuras, pero de desarrollados y muy astifinos pitones. Manso en el caballo y bonachón y repetidor en la muleta, se enfrentó con él Mariano Jiménez y le construyó una faena sin muchas apreturas, pero en la que hubo redondos muy templados, repartidos en largas series, aderezados con pases con la zurda de menor fuste, pero siempre aceptables. Cuando ya tenía la oreja en la mano, los fallos con el verduguillo le impidieron exhibirla en alto durante una merecida vuelta al ruedo.

Con su anterior, las cosas no resultaron tan bonitas. Su tarea se desarrolló con descaradas meteduras del pico del engaño y una absoluta falta de emoción por la endeblez del morlaco. Faena desligada y aburridísima.

Otra faena para echarse a dormir fue la que realizó Martín Antequera en el toro de la confirmación de alternativa, a pesar de sus elogiables deseos de agradar, que le llevaron a torear con la derecha sin el apoyo de la espada y sin meter el pico. Pero la faena le salió a retazos y sin ninguna emoción, ya que esta vez, a la invalidez se unía el aborregamiento. Y lo mismo le ocurrió con el sexto, otro torete infeliz y lisiado.

Le correspondió a Andrés Sánchez el sobrero de Los Derramaderos, ganadería de lujo, por su sangre del encaste Núñez. Pero el bicho sacó genio y malos modo. Nada pudo hacer el de Salamanca con aquel ejemplar áspero y rebrincado. Antes tuvo un enemigo parecido, un inválido total, que se defendió a hachazos y que n o tenía energías para seguir la muleta. A pesar de los deseos del espada allí no podía haber faena alguna y claro está que no la hubo..


ABC  JL SUÁREZ GUANES. Mariano Jiménez, en el buen camino de los toreros recuperables

La corrida se inició con un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del terrorismo de esta semana y también del maestro mexicano Joselito Huerta, fallecido hace unos días. Aún suenan en el coso venteño las ovaciones que el torero poblano recogió en su última actuación en Madrid, vestido de charro.

La tarde fue para Mariano Jiménez. Un torero que tiene en su palmarés una salida a hombros en este coso. Alternando nada menos que con Curro Romero y Curro Vázquez. Después, una precipitada retirada le quitó de la circulación. Ahora anda en la proustiana postura de buscar el tiempo perdido. El primero de su lote flojeó de salida. Mariano apuntó cosas al lancear a la verónica y volvió a dejar constancia de su buen estilo en unas chicuelinas. No encontró la entente al banderillear, pero sí lo halló con la franela. Intentó siempre hacer las cosas bien y, a base de aguantar, ejecutó buenos pases, especialmente al natural. Destacaron un par de estos muletazos y alguno aislado de pecho. Dejó grata impresión.

En el cuarto demostró plenamente que hay que contar con él, que se le deben dar -como se dice en el argot taurino- más toros. Mariano Jiménez es un torero de mejores cualidades que muchos de los que circulan por los grandes abonos. No hizo nada con el percal, pero, en esta ocasión, banderilleó con acierto. En la faena de muleta imperó el buen gusto, la armonía y la templanza conseguidas por los dos lados; lo acabado de sus derechazos y naturales; lo rematadísimo de sus pases pectorales, de cabeza a rabo; la luminosidad de los pases a pies juntos. Al final se adornó con gusto y la mala suerte le llevó a marrar con el verduguillo y perder una legítima oreja.

Andrés Sánchez tuvo que luchar con las coladas de su primero, especialmente por el lado izquierdo. Se desprendió de él con técnica y oficio. El quinto llevaba la cara alta y daba poca opción. Sánchez arrancó, incluso, algunos pases meritorios.

Confirmaba Martín Antequera, que estuvo de lo más voluntarioso en su primero, que era flojo, y hasta con momentos brillantes. No pasó de burócrata en el que cerró plaza. Habrá que esperar a otra ocasión. 


El Mundo. VICENTE RUIZ. Como tormenta de verano

Dañina, perniciosa y temida por inesperada; refrescante y a veces agradable por esa misma capacidad sorpresiva, las tormentas de verano aparecen cada periodo estival para romper el monótono devenir de tan sofocante y a menudo irritante época del año. Esa misma monotonía absorve cada año las dominicales corridas venteñas que únicamente sirven para reunir durante un par de horas a los incondicionales del coso madrileño y matar el mono de los más taurófilos de la capital.

Sin embargo, del mismo modo que el cielo se oscurecía y presagiaba ese fenómeno climatólogico tan habitual en estas fechas, inesperadamente también, la corrida de ayer resultó entretenida y hubo toros con posibilidades para el triunfo.

Y sorprendentemente también, apareció un Mariano Jiménez al que únicamente el descabello privó de cortar alguna oreja. Algunos naturales a su primero sirvieron de aviso para lo que llegaría en la faena al cuarto toro de la tarde. Ante un gran toro de Astolfi, de los que gustan en Madrid, muy serio por delante y trasmitiendo mucho en cada embestida, dibujó naturales despaciosos y templados que sirvieron para arrancar algunos sonoros olés que surgieron de las mismas entrañas de la plaza. La ya mencionada demora con el estoque de cruceta le hurtó una oreja vital para una carrera que se encuentra bastante parada.

Tan gris como el cielo que cubría el ruedo oteará seguramente el horizonte Martín Antequera, de igual modo que sus compañeros de terna; y con este panorama confirmaba alternativa ante una afición que le acogió enternecedoramente hace algo más de un año cuando se vio obligado a matar los seis novillos del día de su presentación. Sabedor de ese pesadumbroso futuro, salió dispuesto a darlo todo desde el principio y a demostrar su capacidad para hacerse un hueco en esto de los toros.

A portagayola recibió a su primero en una clara declaración de intenciones, para mostrar a lo largo de sus dos faenas unas ganas y una voluntad fuera de toda duda. Una espaldina, un pase cambiado al inicio de la faena de muleta, pasando por la innominal suerte de doblar la franela para ejecutar el toreo con ambas manos: quería dar que hablar cuanto menos. Sin embargo, su primer toro tuvo bondad y calidad en sus embestidas y no terminó de rematar una buena oportunidad de triunfo. Con el que cerró plaza, apenas pudo dejar algún detalle reseñable ante las dificultades que desarrolló el astado.

Buenas verónicas, con gusto, empaque y gracia, recetó Andrés Sánchez a sus dos toros. Pero, sin duda, no era el día del torero salmantino. Los hay que nacen con estrella y los hay que estrellados, que se dice. Su lote no merece tener un mejor destino que la incineradora donde terminó. Imposibles sus dos toros en un encierro que fue de lo mejorcito que puede verse en los habitualmente aburridos veranos de la villa.