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PLAZA DE TOROS DE LAS
VENTAS
Tarde del domingo, 9 de septiembre de 2001
Novillada
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Alejandro
Vázquez, buenos.
Diestros:
- Tomás López, ovación y vuelta.
- Armando López
"Azuquita", silencio y silencio tras aviso.
- Juan Alberto, silencio y silencio tras aviso.
Entrada: un tercio de entrada.
Crónicas de la prensa: El Mundo,
ABC
ABC. JL SUÁREZ GUANES. Tomás
López, el mejor del terceto
Tomás López fue el único de los tres novilleros que culminó la
tarde con resultado positivo. Tuvo en primer lugar un novillo que iba y
venía. Aunque anduvo por debajo de él, se lució al veroniquear y al
quitar por chicuelinas. Empezó su faena con unos pases por alto, «a lo
José Tomás», refrendados con un pectoral conseguido. Toreó sobre
ambas manos de forma alternativa. Al principio se retorció un poco y
sacó a su contrincante para las afueras. Luego, más sereno, Tomás López
remató atrás, con más verdad. Acabó el trasteo con unas manoletinas
-también buscando el ejemplo el torero de Galapagar-, y la poca fortuna
con el acero disipó un premio.
El cuarto fue un manso redomado, que tomó hasta ocho picotazos en
terrenos diferentes. López se hizo con el novillo en los pases por bajo
de principio de la faena y en la primera tanda con la derecha. Aguantó
y se quedó quieto, por lo que una nueva serie resultó aún mejor. A
pesar de diluirse su labor, al final, como mató con prontitud, le
pidieron una oreja que no consiguió. Dio una vuelta al ruedo con
fuerza.
Azuquita, novillero nuevo en Madrid, no hizo nada con el percal en
ninguno de sus dos toros, aunque se hizo notar en unas chicuelinas en el
primer novillo de López. Tuvo ante sí a dos novillos muy aplomados. En
su primero consiguió algunos muletazos de alegre sevillanía y suplió
con la técnica la falta de embestida de su rival. En el quinto, se
mostró deseoso. Por momentos intentó bullir, pero no existía material
factible.
Juan Alberto insistió ante un animal parado, que le correspondió en
primer turno, sin ningún éxito y acabó gris. Vulgar en el sexto y
francamente deslucido con las armas toricidas. Dejó poco recuerdo.
El
Mundo. JAVIER VILLÁN. El
ejemplo del baloncesto
Se está viviendo actualmente una envidiable resurrección de la
afición al baloncesto en toda España. Un nuevo auge surgido, como casi
siempre en estos casos, por la irrupción de un grupo de talentosos jóvenes;
con el apoyo total e imprescincible de todos los medios. En el planeta
taurino se está viviendo una situación similar, con la explosión de
algunos diestros superdotados para esto de torear, especialmente de dos:
José Tomás y El Juli. El favor popular lo han obtenido de manera
rotunda, pero a la hora del esperado e impulsor empujón mediático, se
ha entrado en un clima belicoso entre los diferentes medios, provocando
cierta confusión entre un público que vive apasionado cada una de las
comparecencias de sus nuevos ídolos.
Ayer no toreaba ninguno de estos dos diestros en Las Ventas. Se
celebraba una novillada con tres aspirantes a Julis o Tomases y, como aún
no lo son, pues apenas gente a la plaza acudió. Abría el cartel Tomás
López, que realizó lo más destacado, eso sí, ante el mejor lote. En
primer lugar le tocó lo único potable del encierro, un gran novillo.
El astado iba y venía con soberana claridad y calidad, y el toledano le
hizo las cosas bien; enganchando los muletazos bien alante, llevándolo
largo y ligando buenos pases de pecho.
Sin peros a la elaboración y ejecución de la faena, pero todo el
conjunto adoleció de alma, de sentimiento. Su heterodoxa manera de
matar, asiendo el estoque con la mano izquierda, no le dio resultado y
perdió un posible oreja. Paseó el anillo como premio a su segunda
faena. Hasta ocho picotazos recibió este astado debido a una
deslabazada lidia incapaz de controlar su mansedumbre. Valiente y técnico,
ya con la muleta, demostró oficio para extraer todo su jugo al burel.
Precisamente oficio, pero falta de él, es lo que evidencia Azuquita.
Normal. Llegaba a Madrid con un solo festejo a sus espaldas. Una
oportunidad en su Sevilla natal que no desaprovechó cortando dos
orejas, le permitió comparecer ayer en Las Ventas pero con menos suerte
que aquel día. Con su marmolillo primero se mostró voluntarioso, dando
su peor cara con la espada. Su segundo tampoco fue una joya, pero terminó
sacando algún natural digno de un toro que nunca humilló.
Completaba la terna Juan Alberto, a quien tampoco ayudaron sus
enemigos. Poco lucimiento hubo en la faena al que hacía tercero. Ni
tampoco en la lidia del sexto, aunque lo peor vino con el uso de los
aceros. Muy mal toda la tarde.
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