Una corrida de toros mansos y muy deslucidos, que
a veces sacaron también problemas, como resultado una tarde sin relieve
alguno ayer en Las Ventas por las pocas posibilidades que encontró la
terna.
Se lidiaron toros de la ganadería de Javier Guardiola, bien
presentados, mansos y muy deslucidos, algunos con problemas como
primero, segundo y tercero. Los restantes, parados y rajados en la
muleta.
Carlos Escolar Frascuelo: media tendida (silencio); y cuatro
pinchazos, otro hondo y tres descabellos (silencio tras un aviso).
Jesús Pérez El Madrileño: estocada baja (silencio tras un aviso);
y tres pinchazos y descabello (silencio).
Diego Urdiales: pinchazo, media y descabello (ovación); y dos
pinchazos y descabello (silencio).
La plaza registró un cuarto de entrada en tarde calurosa y con
viento que a veces molestó en el ruedo.
Ni Frascuelo ni El Madrileño tuvieron suerte con los toros en su
primera corrida de la temporada; al igual que le sucedió a Diego
Urdiales, en la tarde su confirmación de alternativa.
El Mundo.
VICENTE RUIZ. Oportunidades entre comillas
Comentan algunos empresarios, ganaderos y diferentes gentes del toro
que «de no arreglarse el tinglao que ha montado la ministra, esto de
los toros se va al garete». No será para tanto, pero lo cierto es que
daño, y donde más duele, sí que está haciendo. Su precipitada e
imprecisa orden hace aguas por todos los sitios y debilita
principalmente a la base de la Fiesta. Con la dichosa carne en boca de
todo el mundo; y con San Fermín en la del resto, los valientes que se
acercaron ayer a Las Ventas no merecían un castigo como el que tuvieron
que sufrir. Y encima, dos corridas por la tele; ¡así quién va a venir
a los toros! Y el que vaya, ¿cómo va a volver?
Saltó a Las Ventas una corrida que más que una oportunidad para los
necesitados diestros era una condena prematura. «No quieren ni verlos»,
decían desde el tendido, pero es que no los ven mucho durante cada
temporada. Confirmaba Diego Urdiales y su escasez contractual le llevó
a salir a por todas. Avisole en varias ocasiones el burel hasta que se
le llevó por delante. Poco más pudo hacer. Con el sexto, se vislumbró
algo de esperanza en los inicios pero tampoco pudo ser.
Peligroso fue también el primero de Frascuelo y en una indecisión
del veterano diestro, lo cogió sin consecuencias. Mejor no comentar su
mitin con la espada ante sus dos enemigos. El Madrileño, otrora
novillero puntero, simplemente pudo dejar alguna verónica suelta ante
su primero. Su falta de confianza y las pocas facilidades de la corrida
dio al traste con cualquier posibilidad de triunfo.