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PLAZA DE TOROS DE LAS
VENTAS
Tarde del sábado, 6 de octubre de 2001
Corrida de toros
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de El
Ventorrillo (bien presentados, manejables en general).
Diestros:
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa: El
País, Novedades
(México), Marc
Lavie (en francés).
El País. JOAQUÍN
VIDAL. Detalles
toreros de Antón Cortés
Antón Cortés -Dios le bendiga- apuntó
unos detalles toreros de mayor cuantía y liberó a la afición del
mal rato que estaba pasando.
La afición no se vea cuánto es de
sufrida y apasionada. Antes del festejo llovía copiosamente y hacía
votos para que escampara y pudiera celebrarse la función. La
divinidad los oyó con complacencia y al llegar la hora en punto de su
comienzo cesó la lluvia y ya no cayó en toda la tarde ni gota.
Así que fueron chorreando novillos
por su orden. Pero como aquello era un sinvivir y un sopor, cuando
concluía la lidia del tercero se oyó a un aficionado pidiendo
desesperadamente a voz en grito: '¡Que llueva, por favor!'.
Lidia y toreo pueden ser apasionantes
pero también una paliza y un dolor. Depende de quién los haga,
claro. Y si le tocaba a Procuna, la gente se podía poner de los
nervios. Es pundonoroso este novillero portugués, desde luego podría
contarse entre los buenos con las banderillas pues prendió pares
meritorios, al sexto lo recibió con la inevitable larga cambiada; mas
en cuanto cogía la muleta daba la sensación de que conjuraba a la
confusión y el caos, y algún aficionado conspicuo ya se iba a
suicidar a lo bonzo.
Sin orden ni concierto muleteaba
Procuna, en cada pase mandaba el novillo embestidor, intentaba un
mogollón de suertes y no templaba ninguna, ni siquiera las
manoletinas que son el pase tonto de la moderna tauromaquia.
Por delante había ido Reyes Mendoza,
a quien el primer novillo le pegó un volteretón tremendo nada más
recibirlo de capa. Es el caso que el novillo, colorao y terciado por más
señas, se traía una embestida codiciosa y resultaba difícil
embarcarlo sin quebranto, pese a lo cual Reyes Mendoza ciñó
naturales, aguantó valeroso las arrancadas, obligó y corrió la
mano, componiendo una meritoria faena. Luego la emborronó matando
fatal.
El cuarto novillo de El Ventorrillo
sacó bravura y el público le pedía a Reyes Mendoza que la resaltara
colocándolo de largo para la suerte de varas. El torero parecía no
entender y capoteaba por allí azaroso e inconcreto sin saber dónde
ni cómo ponerlo. De manera que hubo de ser el propio novillo el que
se arrancara al galope por su cuenta.
Lo recibía un pintoresco picador que
no calaba el castoreño sino que lo llevaba encima de la cabeza, y él
y el jamelgo que cabalgaba se daban las trazas de quien viene de
carnestolendas. Tenía además la calzona desabrochada casi entera,
por tanto la mona al aire, de forma que casi le hubiese dado igual
aparecer en calzoncillos. Y, en fin, a la hora de la verdad -que es
picar- marraba el puyazo, perdía el control del caballo, una vez
cayeron y los levantó el novillo, a la siguiente le metió la vara en
un brazuelo y fracasada la reunión de poco se despendolan.
A ese novillo noble no lo toreó bien
Reyes Mendoza. El quinto dio pelea espectacular en el primer tercio
aunque se quedaba en bravucón, manso por tanto. Y sin embargo
desarrolló una nobleza que Antón Cortés replicó derrochando torería.
Ya había lucido el joven espada a la
verónica, en el mando y el pundonor que desplegó frente a su
incierto primer novillo. Y esta vez pudo exhibir detalles enjundiosos,
una trincherilla hermosísima, los naturales con ceñimiento y ligazón,
espléndidos pases de pecho y ayudados por bajo. Todo ello entre
imperfecciones, desde luego, lo que no desmerece en nada su torería
ya que se trata de un novillero y está empezando.Uno firmaría que
cuantos empiezan fueran por lo menos así: entiéndase, toreros con
torería; no insoportables pegapases.
Novedades. México. JOSE
MATA. Extraordinaria
novillada de El Ventorrillo
¡Qué extraordinaria novillada de El Ventorrillo
hemos degustado ayer!... Extraordinaria, por la impecable presentación
de los seis novillos por el esplendor que lucieron consecuencia de los más
de tres años cumplidos, por el trapío que da la edad, por sus
cornamentas desarrolladas y por una encastada bravura, que se hicieron
presentes conjuntando tercios de varas de contundente poderío con los
del castoreño. Que algunos novillos de pronto se extraviaron en el
desarrollo de los intentos de faenas, eso es culpa del toreador, por no
saber cómo imponerse.
Francisco Medina Aranda debe estar más que satisfecho
por el conjunto de novillos que aparecieron en el redondel madrileño, y
que dejaron muy en alto el nombre de su dehesa. Los aficionados que
cubrieron más del medio aforo del coso venteño, se lo hicieron notar
al aplaudir a varios bureles en el arrastre. Más al quinto desde que
salió de toriles.
Esto que hemos señalado del ganadero, simplemente se
llama ética, profesionalismo y respeto a sí mismo. Prometió una auténtica
novillada íntegra al respetable, y eso cumplió... ¿Se entenderá? Por
lo pronto, ahí queda de referencia.
En este contexto, como ya hemos escrito, los tres jóvenes
no estuvieron a la altura en la que debieron haberse situado.
El albaceteño Antón Cortés, pudo algo remontar de
las dudas que estuvo mostrando con su primero; dudas que le hicieron
deambular perdido en la nada. Con el maravilloso quinto, Antón prologó
con ayudados por abajo, para trazar luego una serie con la diestra y
otra más por el lado natural, profundas en contenido por la armonía,
cadencia y temple con los que fueron impresas. Pero si eso pudo hacer...
fue una lástima que no hubiera continuado en esa tesitura, pues si bien
es cierto que se sucedieron algunas más, no fueron creadas con la misma
referencia en cuanto a la pureza. Tras un pinchazo hondo en lo alto y
recibir un golpe en el lado izquierdo del pecho, sucumbió el excelente
novillo, mientras que el cónclave exigió una oreja para el novillero
de Albacete.
Reyes Mendoza, joven cordobés a quien vimos dejar una
estela de fría oscuridad durante la Feria de San Isidro, intentó pero
no concretó. Ahí está como muestra el primer lance al que abrió
plaza, se lo echó encima y estuvo a punto de recibir una seria
cornada... por fortuna, todo quedó en un doloroso arropón. Luego con
la tela roja dibujó tres pases correctos por el derecho, y casi nada
por el lado natural. Reyes pudo extraerle una faena de sumo mérito,
pero... la oscuridad nuevamente ahogó la luz del entendimiento. Con el
acero insiste en salirse de la suerte y estuvo... mal, no podía ser de
otra manera; como tampoco fue con el cuarto, que peleó encastadamente
con el caballo, pero acabó aburrido -como toda la asistencia-
consecuencia de la incapacidad imaginativa del nacido en Córdoba. Por
cierto.... intentó en su primero tras salir a saludar en el tercio,
regalarse una vuelta, pero el público le obligó a regresar al callejón.
Un horrendo toreo cacofónico, pudo a duras penas
expresar el velocísimo portugués Luis Vital Procuna, a quien no se le
veían los pies por la rapidez con la que corría por el ruedo.
Pases a granel aprovechando la embestida de sus magníficos novillos, lo
que pudiera significar que han sido los estupendos ejemplares de El
Ventorrillo, los que acabaron marcando el tiempo y el espacio por donde
debieron haber pasado. Puso banderillas... sí, y tal vez, si insiste,
podría ser su horizonte.
Marc
Lavie. PRÉCIEUSE FAENA D'ANTÓN CORTÉS.
Avec une novillada brave et encastée de Paco Medina,
chacun des trois novilleros a eu au moins un adversaire pour exprimer
tout son talent. Antón Cortés l'a fait bien mieux que les autres, avec
une nette différence de classe et de profondeur sur ses compagnons du
jour.
Si le deuxième novillo, de silhouette dressée mais
de charge violente et brusque, ne lui laissa qu'ébaucher un beau toréo
de cape, un long effort à gauche et une bonne estocade au deuxième
voyage, le cinquième, nettement plus sérieux d'apparence, eut un autre
fond. Et le fils de Sebastián Cortés exprima merveilleusement sa
charge tant qu'elle dura, pas plus de trois séries, avant que l'animal
ne rechigne à s'élancer et reste sur ses gardes. Le début de faena,
par statuaires enchaînées avec deux terminaisons par le bas, fut
somptueux, comme la magnifique série droitière qui suivit,
parfaitement centrée. L'animal prit avec moins d'allant la deuxième série
à droite, parsemée de remarquables détails, mais le torero de race
gitane prit la main gauche et dessina une superbe séquence de
naturelles, en laissant la muleta balayer le sable tout en conduisant
avec goût la fougue de son opposant. Deux aidées, quelques naturelles
de face et un bel enchaînement à droite avec une passe de poitrine
terminèrent une faena courte mais d'une grande intensité et d'une
indiscutable classe. Il tua d'une lame courte bien placée et malgré l'échec
répété du puntillero – six tentatives infructueuses… - l'oreille
fut accordée.
Indépendamment de la technique, du courage, de la
volonté et de l'intelligence, on est ou on n'est pas torero. Cette
distinction cruelle dans le comportement en piste, dans la simple façon
de marcher, de tenir les épaules, de jouer des hanches ou de lancer le
bras, a été ressentie avec acuité. Car ni Reyes Mendoza, et encore
moins Procuna n'ont pu soutenir la comparaison.
Pris d'entrée lors de la deuxième passe de cape par
le novillo d'ouverture, ce qui fit saigner une ancienne blessure, Reyes
Mendoza resta en piste en mauvaise condition physique. Brave et noble
fut ce premier exemplaire du Ventorrillo, le plus complet du lot, et de
qualité supérieure sur la corne droite. La faena du Cordouan fut
estimable, liant trois séries droitières décroissantes en liaison et
des naturelles plus isolées, avec calme et cran, même si le sens du
placement chez ce torero reste une énigme. Il tua d'une entière en
avant au troisième essai. Le quatrième, d'apparence brave, subit une
lidia lamentable au premier tiers – à quand le permis de piquer ? –
et se lança à l'offensive seulement en début de faena, se désintéressant
ensuite, comme les spectateurs, du combat mené sans recours ni lucidité
par le novillero qui enfonça jusqu'aux doigts une épée de côté.
Quant à Procuna, il a eu en mains un lot de grande
porte, deux novillos braves et nobles qu'il toréa sans âme à une
vitesse vertigineuse. Il fut brillant aux banderilles, mais une fois
sonné le changement de tiers, il faudrait s'arrêter de courir. Il fut
pris deux fois, sur deux erreurs, par le sixième et tua chacun d'une
entière au deuxième assaut. (M.L.)
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