|
|
|
Festejo
PLAZA DE LAS VENTAS,
FIESTAS DE LA COMUNIDAD MADRILEÑA
Tarde del domingo, 30 de abril del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos
de Puerto de San Lorenzo
y 5º de Lorenzo Fraile Martín, desigualmente presentados, muy blandos, de juego irregular; 4º, devuelto por inválido; sobrero
de Alejandro Vázquez, mansurrón.
Diestros:
Crónicas de la prensa: El Mundo, El País, ABC
El País.MIGUEL ÁNGEL CUADRADO.
Novillos blandos y un novillero templado
Quedó la tarde templada, sin nubarrones amenazantes que se cernieran sobre el coso de Las Ventas, y comenzó la novillada, que a la postre fue entretenida, aunque muy blanda, ya que los novillos del Puerto de San Lorenzo estuvieron fatal de fuerzas en líneas generales, y cuando los toros ruedan por la arena, también lo hace la fiesta. Sin embargo, hubo sustos, emoción y buen toreo. Que trajo un chaval de por tierras de Salamanca, que, al final, convenció a todos, y cortó una legítima oreja de ley.
En los carteles se anuncia con el nombre de Javier Castaño, nació en el pueblo leonés de Albaredos, pero su crianza y residencia son salmantinas, y en su escuela taurina empezó su aprendizaje. Atesora Castaño dos virtudes: el temple y el valor necesarios para quedarse quieto, según demostró ayer tarde ante la cátedra.
En su primero, Castaño estuvo tozudo y embarullado. Nos brindó una faena de muleta que transcurrió entre atrangantones, sustos y suspiros del respetable. Hasta tres veces le dio una voltereta el blando novillo. Con la muleta retrasada, tesonero y corajudo. Por los dos pitones le cogió el novillo. Amén de unos cuantos achuchones. Y volvía a la cara de la res y se ponía a dar muletazos, estoico y envalentonado. Revuelo de capotes de las cuadrillas que le auxiliaban, gritos del público. Y que no me voy de la cara del novillo. Un alivio fue la plaza cuando las mulillas arrastraron a ese tercero de la tarde.
Cambió el panorama en el sexto. Lo recibió Javier Castaño de capote. Verónicas suaves por el pitón derecho. Sin trascendencia, las fuerzas del burel no eran muy allá, y los lances en conjunto resultaron discretos. Sin embargo, en el último tercio, la muleta templada, la distancia adecuada, las zapatillas asentadas en la arena y una muñeca dominadora, cambiaron el color de la tarde. Crujieron los olés y el pecho de la afición se calentó. La faena fue a mejor, y terminó con una soberana tanda de redondos. Antes Castaño había toreado al natural largo y muy templado. Los pases de pecho fueron de pitón a rabo.
Sebastián Castella quiso y no terminó de poder en sus dos novillos. Su primero desarrolló castita, y no acertó con el temple, ni con la distancia. Sufrió varias coladas y pareció estar a merced del cornúpeta. En su segundo estuvo voluntarioso. Faena desigual, en diferentes terrenos, en busca del entendimiento con el manso y calamocheador novillo. Una serie de derechazos, de exposición y aguante, fue lo mejor de toda su labor torera.
David Vilariño desaprovechó al noble primero, que tenía un pitón derecho potable. Y con el sobrero colorado de Alejandro Vázquez porfió sin obtener nada claro ante el mansurrón, que fue muy bien lidiado de capote por el subalterno Curro Cruz. Otro banderillero a destacar es Luis Carlos Aranda, ya que puso dos buenos pares de rehiletes de torería sin par.
El Mundo. Castaño, con avaricia
MADRID.- Qué ansia la de Javier Castaño. Qué avaricia.
Porque ese muchacho, en vez de cortar una oreja ayer en Las Ventas, la arrancó.Claro es que la novillada del Puerto, su remiendo y el sobrero, todos juntos,hicieron méritos para que los espadas desearan arrancarles las orejas: por
malos, como oprobioso y justo castigo a su blandura y mansedumbre.
Pero sólo llegó esta justicia al final, cuando ya casi nadie
lo podía prever. Ya se habían dado los primeros pasos de una faena que parecíacondenada a acabar por los suelos, como el del Puerto. Castaño componía lafigura, asentaba las zapatillas, las enterraba casi en el albero de Las Ventas,
estiraba la muleta y, a la mínima que la tela rozaba la arena, el novillo hacíalo propio, pero con más estrépito: al suelo.
Buen final
Hubo un rayo de esperanza cuando el salmantino se echó la
muleta a la izquierda. De ahí sacó Javier Castaño dos naturales con muchotemple, a los que siguió el de pecho también con mando y largura. Parecíaincreíble, pero el novillero había hecho comprender a su indolente oponenteque embestir era su función.
También es cierto que le encontró entonces la altura ideal a
las nobles embestidas. A partir de ahí, Castaño volvió a la diestra y engarzótres muletazos seguidos muy largos, cargando la suerte. Se cruzó pasando la
muleta por la espalda y después llegó otro de pecho monumental. La plaza seexplayó ovacionando de manera franca por primera vez en toda la tarde. Otra
tanda de similar gusto y temple terminó por convencer al respetable de que laoreja era el premio justo.
No hubo nada del otro mundo, pero también pesó la buena
impresión causada en su primero. Porque si con el que cerró plaza Castaño diouna apreciable muestra de temple y de buen gusto, antes, con el complicadosegundo, decidió irse a la guerra. Voltereta, colada, arreón, nuevo revolcón
y otra cogida. Todo un parte d! e incidencias en apenas 10 minutos de faena.
El del Puerto de San Lorenzo se revolvía, se colaba por ambos
pitones y echaba la cara arriba. Así lo cogió y golpeó varias veces a Castaño.
Y cuando el novillero intentaba someterlo echando la tela abajo, el novilloblandeaba sin remisión.
A Castaño sólo le quedó hacer un alarde de su impresionantevalor. Un pase por la espalda inverosímil, rebozándose con la pala del pitón,y el ligado de pecho dieron la primera alegría de la tarde al público. Complicaciones
Tan complicado y bronco de torear resultó el segundo de latarde. El joven francés Sebastián Castella tuvo un buen inicio por alto, pero
tras dos achuchones, comprobó que el novillo le daría guerra. Ante un astado
tobillero y con mala sangre, que se revolvía con especial celeridad, Sebastián
Castella anduvo firme, pero no resolvió apenas las dificultades.
Ante el quinto, una mole inválida, la ligazón y la emoción
eran utopías. Sólo se lució el francés en una tanda postrera a media altura
que afeó con varios enganchones. Antes, también lo había hecho con su ánimo
en quites, el único de la terna que lo intentó ayer.
A David Vilariño le correspondieron dos representantes
genuinos de la corrida de ayer del Puerto: blandos y mansos. El que abrió plazasalía del muletazo con la cara alta, mientras que el trasteo al cuarto fue unasucesión de enganchones sin emoción.
Entre las cuadrillas destacaron dos nombres propios: Curro
Cruz, por su notable labor de brega, y Luis Carlos Aranda, muy eficaz con el
capote y brillante en banderillas.
ABC. José
Luis SUÁREZ-GUANES. Javier Castaño asustó con su valory sorprendió con su toreo
David Vilariño inició la segunda de las novilladas de la
Comunidad con unos lances vulgares. El del Puerto denotó, enseguida, clara
tendencia a la huida. Castella perdió el percal en un quite fallido que inicióbien. La faena muleteril de Vilariño comenzó en buen tono con la mano derecha,pero faltándole un punto de transmisión, quizá porque el noble novillo noestaba sobrado de fuerza. Desistió de torear con la izquierda y también se
desilusionó enseguida para continuar su labor. Mató volviendo la cara, pero
con habilidad.
El cuarto fue devuelto a los corrales por su falta de fuerzas.
El sobrero de Alejandro Vázquez huyó de capotes. El peón Curro Cruz se hizocon él y consiguió fijarlo. Luego, el bovino cumplió en una vara con creces,
pero salió suelto, igual que en la siguiente. Vilariño no se acopló en
absoluto con él, asentó poco los pies, incluso bailó demasiado.
Gris pasó el francés Sebastián Castella al veroniquear a su
primero, sólo la revolera final recogió aplausos. El astado derribó en elprimer encuentro con el picador. Subió enteros Sebastián, en unos lances a
pies juntos. El novillo volvió a acudir con presteza al caballo. Castella empezóla faena con gusto. Se le vio valiente y con aguante en una tanda con
laderecha, en la que sufrió una colada. Con la izquierda, los muletazos le
salieron enganchados. El del Puerto toreó a su matador a mitad de faena, aunque
éste intercalara algún que otro pase rematado sobre todo con laizquierda y siempre se le viera tesonero y con ganas.
El quinto, con el hierro de Lorenzo Fraile Martín, flojeó enel primer tercio, aunque se recuperara después. Luis Carlos Aranda se lució,
sobremanera al parear. Sebastián Castella realizó un trasteo corajudo a ratosy mecánico siempre. Y sobre todo muy largo y excesivamente desafortunado con laespada.
IMPORTANTE
Pasó el primer tercio del tercero sin nada digno de mención,
con un burel que tenía las fuerzas justas. Domingo Siro destacó en el terciode banderillas. Javier Castaño aguantó a su contrincante en los primeroscompases muleteros. Al pasarle con la derecha resultó revolcado de forma
espectacular. Siguió temerario por ambos lados, pero sin limpieza, lo malo es
que, cada vez que se empleaba de verdad, el novillo perdía las manos.
Prosiguieron los revolcones: le dieron más que a Chicuelo II en sus buenos
tiempos. Al final su toreo de cercanías, pedresina incluida, tuvo continuidad,
pero volvió a ser zarandeado al dar una bernardina o manoletina invertida. Laespada diluyó un posible premio.
Se mostró importante Castaño en el sexto, en el que sacóunos cuantos naturales de limpieza y largura, con un cite semifrontal y unos
derechazos logradísimos que hacen concebir grandes esperanzas cuando el alma
léase «La precipitación de la juventud» se serene. La oreja fue
deley.
|
|