|
|
|
Festejo
PLAZA DE LAS VENTAS,
FERIA DE LA COMUNIDAD DE MADRID
Tarde del sabado, 29 de abril del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Juan Antonio Ruiz (uno
devuel to por inválido), dos primeros terciados, el resto mejor presentados; de
juego muy irregular; 2º, sobrero de La Guadamilla, manso.
Diestros:
Crónicas de la prensa: El Mundo, El País, ABC,
La Razon
El País.
MIGUEL ÁNGEL CUADRADO. Larga, lluviosa y plúmbea
La primera novillada de la miniferia de la Comunidad madrileña resultó como espectáculo plúmbeo, en una tarde en que no paró de llover. En cinco de los seis novillos lidiados se escucharon avisos correspondientes. Los espadas estuvieron muy desacertados en la hora decisiva. Dos horas y treinta y cinco minutos duró la novillada.
Hubo algún novillo noble y manejable, pero no dieron demasiado juego para que la terna de novilleros pudiera triunfar como seguro era su propósito.
Los momentos más lucidos y emocionantes fueron durante los dos novillos que le tocó en suerte lidiar al novillero debutante, el sevillano Ronquillo. Su primero tenía buen son y fue capaz de enjaretarle lances vistosos a pies juntos, de interpretar un galleo con gracia para dejar al burel en suerte ante el caballo y de pegar muletazos de gusto. Aunque la faena no fue redonda y medida, le faltó la ligazón necesaria.
En el sexto, Ronquillo se llevó un revolcón y voltereta espectacular y angustiosa. Lo recibió de rodillas frente a toriles; el novillo se le echó encima y lo arrolló de fea manera. Se incorporó Ronquillo y se puso a correr hacia las tablas, que estaban muy lejos. El novillo le volvió a echar mano y lo campaneó entre las astas. La paliza fue de consideración. Pero continuó en el ruedo y lidió al serio y reservón negro salpicado de Juan Antonio Ruiz con serenidad y entereza. Se eternizó con la espada, para no desentonar en tarde tan fallida en la hora suprema de la fiesta, y escuchó otro silencio cuando los tendidos estaban ya medio despoblados. La gente huía de la lluvia y de la mala tarde de toros.
Fernando Robleño, en su primero, se peleó con resultados poco brillantes. El manso de La Guadamilla no era proclive a humillar, había que obligarle mucho, y además pronto empezó a quedarse más corto de lo conveniente. El quinto era manejable y un tanto tardo en la embestida. Faena de muleta por los pitones intentó hasta que el público le pidió que desistiera, que allí había muy poco que sacar en limpio. Y cogió la espada y empezaron los pinchazos, uno detrás de otro. Mucho carretón en el campo de ensayar suertes y sueños va a ser necesario.
Jaime Reyes no se acopló con ninguno de sus dos novillos. Le tropezaron demasiado los engaños. En su haber, la única estocada certera de la lluviosa tarde.
El Mundo.
JAVIER VILLAN, Tres novilleros
MADRID.- Los jóvenes no necesitan moderneces. Qué cosas. Hay
quien, con cuatro gotas, ya piensa en cubiertas y en tejadillo de metacrilato.
Otros, sólo con viento ya invocan la técnica.
Pero la terna de novilleros que ayer abrió la denominada
miniferia de la Comunidad se encomendó a sí misma y se olvidó del dicho «...si
el tiempo no lo impide».
Disposición y ánimo no se le puede negar, por ejemplo, a
Rafael Ronquillo. Cerca de las nueve de la noche, con la luz artificial en la
plaza, se dirigió a recibir al sexto a portagayola. El animal, quizá deslumbrado, no hizo caso al cite y el
novillero quedó arrodillado frente a un buen mozo, a escasos dos metros.
Ronquillo intentó a la desesperada que el animal se fijara en su capote, pero
nada. Un primer revolcón dejó al joven semiinconsciente en el suelo. Cuando
trató de incorporarse, el novillo lo prendió y volteó hasta los mismos medios
del ruedo. Los astifinos pitones pasaban de las ingles al vientre y de ahí a
las axilas, sin herir al torero.
El público acababa de presenciar una de las cogidas más
espeluznantes que ha visto Las Ventas en los últimos años y el diestro saliómilagrosamente sin una cornada.
Pero claro, una cuestión es la disposición con la que acuden
tres novilleros a la apertura de la miniferia, en puertas de San Isidro, y otra
lo que consiguen materializar ante sus oponentes. O lo que estos se dejan hacer.
Porque la novillada de Espartaco se comportó uniformemente:manseó en varas, aunque varios ejemplares se dejaron pegar. En la muleta,
anduvieron con nobleza, aunque sin embestidas francas con las que lucirse.
Bien es cierto que no siempre son necesarias embestidas para
lucirse. Fernando Robleño, por ejemplo, se echó el capote a la espalda, muydispuesto al quite artístico, con un novillo ya devuelto por inválido. El !presidente se había equivocado de pañuelo (el blanco en vez del verde) y el
novillero no dudó. La corrección inmediata desde el palco evitó el motín del
respetable.
Los quites fueron, precisamente, el mayor aliciente de la
tarde. Uno por saltilleras del propio Robleño, en el novillo que abrió plaza,
y la respuesta de Jaime Reyes hicieron concebir esperanzas que no se
concretaron.
Defectos
¿Por qué no terminó de cuajar la novillada? Por una parte,
la poca disposición del ganado ya explicada. Por otra, ciertos defectos de la
terna, en su mayoría pecata minuta. Jaime Reyes compuso la figura ante el queabrió plaza, citó de lejos y con la muleta planchada, pero los enganchoneseran prácticamente contínuos, tanto por la derecha como al natural. Las ideas
de Reyes eran buenas, mas la ejecución no pasaba de regular. En el cuarto,
desde el tendido le soplaron la fórmula del éxito: «¡Quietos los pies y lamuleta puesta!». Pues eso. La faena no se diferenció de la primera y el toreono floreció.
Robleño, además del brillante quite antes citado, demostróbuen oficio, dominio técnico y un punto de pausa y reflexión que no tenía la
temporada pasada. En su contra pesaron ciertos aires mecánicos en ambas faenas.
En el segundo alargó en exceso el trasteo, un defecto del que también
adolecieron sus compañeros. Ante el quinto, el éxito no era más que una utopía.
Buenas maneras
Rafael Ronquillo se presentó con buenas credenciales en
Madrid ganadas en unos minutos, principalmente de capa y se despidió con lahorripilante voltereta. En medio, el valenciano firmó una tarde en la que
exhibió buena planta, por ejemplo, en las dos verónicas a pies juntos en los
medios; en unas gaoneras ceñidas; en derechazos con temple y mano baja, que escomo parece concebir el toreo este novillero.
Con el que cerró plaza, con la noche ya muy metida en agua,
bastante hizo con salir sano y salvo. El novillo, con mucho trapío y pitones,
se hacía el tonto, hacía hilo, y tal vez no estaba Ronquillo para darle
demasiada guerra.
ABC. José
Luis SUÁREZ-GUANES. Tono gris y plomizo, igual que el
tiempo, en el comienzo del abono
Empezó el abono con una lluvia fina, más norteña que meseteña,
y muy propia y característica de este tiempo primaveral de Madrid, que es cada
vez más antitaurino, atmosféricamente hablando. Se impone la cubierta,
romanticismos aparte... Al madrileño Jaime Reyes se le vio seguro con el capote
en el que abrió plaza. Sobresalió el modo de llevar a su rival al caballo y en
un buen quite por chicuelinas. SIN BRILLO
En su turno, Robleño se lució en otro mixto del
mismo lance y de talaveranas, respondiéndole Reyes por templados delantales
rematados con revolera. Luego, el mismo Reyes perdió la flámula al inicio de
la faena y encajó el genio de la res en una emotiva serie de derechazos. Lasegunda fue más reposada, pero de menos exposición. Al torear al natural sevio un punto desbordado, porque al animal le faltaba una vara. Insistió, sin
brillo, con la otra mano. Subió el tono en adornos finales y tardó en cuadrar
al novillo, por lo que la muerte llegó morosa.
Nada de particular hizo Jaime Reyes con el percal, en el
cuarto. Su faena muleteril tuvo sus mejores momentos en unos naturales, peroluego no existió continuidad.
Peleón y con deseos se mostró Fernando Robleño al lancear a
su primero, que estuvo a punto de arrollar al peón Juan José Hidalgo. Una
larga vara dejó al animal sin fortaleza, y por ello tuvo que ser retirado. Salió
en su lugar un sobrero de La Guadamilla, muy en santacoloma de tipo, que le pusolos pitones en el pecho a Robleño en unas verónicas que a la fuerza resultaron
defensivas. El tercio de varas fue arduo y largo, y el novillo dejó ver su
mansa condición. Robleño consiguió meter en vereda a la res, con la derecha,
en dos tandas entonadas. Prosiguió con la zurda sin pasar de voluntarioso, y el
resto se perdió en longitud, a pesar de su buena disposición. Muy desacertadocon las armas toricidas, el conjunto terminó deslucido. Recibió al quinto de forma genuflexa y entusiasta, por dos
veces. Tropezó con un manso al que muleteó con ganas, preferentemente por ellado izquierdo, pero sin que sobreviniera el lucimiento en ningún momento. Muy
mal, otra vez, con la espada.
MANDO Y SABOR
El sevillano Rafael Ronquillo recibió al novillo de
su debú con dos largas de rodillas. Muy sevillanos los lances a pies juntos,
mantuvo el ímpetu inicial durante todo el primer tercio, si no con el mismo
lucimiento, con una buena voluntad. Reyes se lució en su turno en unasgaoneras. Con la franela, Ronquillo se sacó a su antogonista a los medios e
instrumentó unos derechazos con mando y sabor. En la segunda tanda y al torear
con la izquierda posteriormente no se acopló igual, aunque, con esta última
sacara algún buen pase aislado. El final resultó grisáceo y echó todo aperder con espada y verduguillo.
El sexto arrolló y pareció empitonar, por dos veces, a
Rafael Ronquillo, cuando lo quiso saludar a portagayola. Dio la sensación de
que iba herido de extrema gravedad, pero todo quedó en la impresión. Tuvo
arrestos para lucirse en un quite. Con la muleta puso ganas, pero nunca salióde un tono mecánico y oscuro. Vovió a estar muy desafortunado con la tizona.
La Razon. Laura
TENORIO. Tarde de avisos y
pinchazos la de ayer en Las Ventas
El cielo lucía liado en un capote gris plomo que, poco antes delpaseíllo se desplegó en forma de una fina lluvia. La noche anterior había
muerto Buero Vallejo, Antonio, uno de los dramaturgos más importantes del siglo
XX español. Máximo representante del realismo social, todo un clásico. Dicen
que no era ni científico ni filósofo; era, dicen, un artista. Con ese mismo término,
el de artista, se suele llamar al torero que se distingue por aplicar excelentes
cualidades a su labor durante la lidia.
Ayer, tres chavales intentaron, aun sin muchos logros, hacer suyo ese
calificativo, frente a una desigual novillada de Espartaco. En el balance finalsólo se reflejaron silencios precedidos, la mayoría de las veces, de recados
presidenciales y de un reiterado mal uso que los tres hicieron del estoque.
El primero de los lidiados tomó bien el capote de Jaime Reyes, aunque saliósuelto al fijarlo ante el peto. Tras el primer puyazo, el torero quitó por
chicuelinas; después, en su turno, Fernando Robleño combinó esa suerte contafalleras.
Añorado tercio de quites
Pundonoroso salió Jaime Reyes a dar réplica al de Alcalá de
Henares: un nuevo quite por delantales sin excesivos brillos pero barnizado poruna entrega novilleril propia. ¡Ay añorado tercio de quites!
Reyes brindó al público. Citó en la distancia y el novillo galopó a la tela.
Hubo un inoportuno desarme en ese primer embroque. El animal galopó con
entrega, con son. Lo hizo al acudir en todos los cites. Y acudió por ambospitones; algo más violentito por el izquierdo, pero siempre con transmisión.
Al ser arrastrado, el público le premió con palmas. En tanto que silenció la
labor del torero.
El segundo novillo que pisó plaza blandeó descaradamente en el primer tercio.
Fue devuelto a corrales. En su lugar salió un sobrero de La Guadamilla, que alacudir al capote de Robleño parecía querer cazar moscas. En el peto -recibiótres varas-, se fue suelto en cada encuentro, evidenciando su mansedumbre. Robleñono lo brindó, pero se mostró dispuesto desde el comienzo. Con la muleta
adelantada hilvanó tandas aseadas de toreó en redondo. Sobre la zurda, su
toreo fue más deslavazado. Insistió en alargar el trasteo y llegó a escucharun aviso después de fallar con el estoque.
Otro aviso escuchó Ronquillo, el debutante, antes de que el tercero doblara. Elanimal fue noble y tuvo fijeza en la muleta, aunque acabó tardeando al finaldel trasteo. Ronquillo lo saludó de rodillas en el tercio con dos largas
cambiadas antes de enjaretarle un bonito ramillete de lances a pies juntos que
gustó al respetable. Después, ubicado en los medios del redondel, justificó
su labor por ambos pitones. Fueron tandas aseadas -más firme sobre la diestra-
y en la que sobresalió algún pase de pecho. Pespunteando la tela
Una larga cambiada le sirvió a Jaime Reyes para saludar alcuarto. El novillo, que hizo sonar el estribo en el peto, recibió dos puyazos y
se dolió en banderillas. A la muleta acudió pespunteando la tela. No era fácilconducir una embestida así, y más para un novillero sin demasiado bagaje comoReyes. Sumó pases, tandas, enganchones y, a la postre, apenas logros.
Robleño también se echó de hinojos en el inicio de faena al quinto. Valientee insistente anduvo el madrileño. El animal fue algo tardo y soso en la muleta.Un sinfín de pinchazos -sin pasar- le hicieron escuchar un aviso y de nuevo elsilencio por respuesta.
Escalofriante cogida sufrió Ronquillo en el sexto. Resultó arrollado y
prendido de un pitón . Milagrosamente, salió ileso. El novillo, tardo y soso,no le permitió construir un trasteo lucido. No hubo faena, sólo voluntad ymuchos pinchazos.
|
|