|
Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
MADRID
Tarde del viernes, 28 de julio de 2000
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de
Martín-Peñato, bien presentados en general con movilidad y genio.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, El
Mundo
El
País. M. Á. CUADRADO.
Nueve avisos y una oreja
Roberto Escudero: dos avisos y
silencio; dos avisos y silencio. José Manuel Berciano: silencio; dos
avisos y silencio. Fernández Pineda: aviso y palmas; dos avisos y oreja.
Plaza de Las Ventas. 28 de julio. Nocturna. Tres cuartos de entrada.
En la tercera novillada nocturna en Las Ventas no hubo
suerte para los espadas aspirantes a ser alguien en el mundo del toro. La
oportunidad les resultó agria, pasaron fatigas y sudaron a conciencia el terno.
Los novillos de Martín-Peñato desarrollaron más genio que casta, aunque en
los caballos pelearon y recibieron puyazos duros, y ninguno se marchó sin su
ración de castigo. Pero aún así no pararon de moverse y de demostrar fiereza.
Y vendieron cara su vida los Peñato, que se llevaron antes de perecer nueve
avisos. Para sólo regalar una oreja.
El premio se lo llevó el sevillano Fernández Pineda, quien se mostró más
hecho y presentó batalla con mayor bagaje técnico ante los dificultosos
novillos. Comenzó su faena en los medios, dos pases cambiados por la espalda, y
a continuación dio muletazos por los dos pitones; más entonado por el
izquierdo al natural. En su segundo, Pineda calentó los tendidos al recibir al
novillo a porta gayola , y luego con una segunda larga cambiada en el
tercio. Lució buen corte al torear de muleta al natural, sin ligar tandas, pero
bien colocado y quieta la planta torera. Salió volteado de mala manera en el
cuarto intento con la espada, al atacar muy de frente, por no hacer la cruz, y
eso le valió la oreja. Que el público la pidió y el presidente la concedió
tras escuchar dos avisos y fallar varias veces en la suerte suprema. En fin.
José Manuel Berciano estaba sin el rodaje necesario para afrontar la empresa
de lidiar los novillos. Los sorteó y dio pasaporte lo mejor que pudo; un galleo
por chicuelinas en su primero fue lo mejor de su noche venteña. Y Roberto
Escudero trabajó sin fortuna en su primero, en una larga faena de muleta en la
que se echó de menos medida y reposo. En su segundo, el novillero de Valladolid
terminó el trasteo enseguida ante el peligro evidente del animal. Montó la
espada y llegó la hora de la penitencia y el calvario, no paró de pinchar,
igual que en su primero.
El Mundo. VICENTE
RUIZ. Conciertos
nocturnos
Las veraniegas noches madrileñas se están convirtiendo en auténticos
conciertos de avisos, debido a las dificultades que pasan en cada nocturna los jóvenes
novilleros para matar a sus enemigos. Hasta nueve pudieron escucharse el pasado
viernes. Y lo peor es que este contratiempo es en principio lo menos importante.
El hecho de que no atinen con la espada no es relevante, en tanto que pueden
aprender su buen manejo. Lo verdaderamente preocupante es el poco toreo que se
está viendo y las malas maneras de casi todos los de luces que hace presagiar
un oscuro futuro.
El triunfador de la noche fue el sevillano Fernández Pineda, pero su actuación
dejó un regusto agridulce, vistas las condiciones de un encastado novillo, con
el que se equivocó en la elección de los terrenos y al que pudo sacar mucho más
partido. Por su parte, los otros dos espadas sufrieron sendos calvarios a la
hora de matar a sus dos últimos adversarios. El gaditano José Manuel Berciano
estuvo desorientado toda la noche, en ningún momento supo como abordar a sus
dos astados; y el vallisoletano Roberto Escudero, perdió los nervios al ver que
se le iba su segundo novillo vivo a los corrales.
|