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MADRID
Tarde del domingo, 22
de octubre de 2000
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Julio
de la Puerta (uno devuelto por inválido), con trapío y casta, manejables)
Diestros:
-
Agustín Serrano: pinchazo bajo, estocada ladeada, rueda de
peones y descabello (silencio); tres pinchazos y otro hondo (silencio)
.
-
Leopoldo Casasola, de México, nuevo en esta plaza: media
saliendo empitonado, pinchazo hondo -aviso- y dos descabellos (silencio);
estocada trasera saliendo derribado (insignificante petición y vuelta
protestada).
-
Ramiro Cadena, de Colombia, nuevo en esta plaza: metisaca
enhebrado perdiendo la muleta, pinchazo, estocada desprendida -aviso- y
dobla el novillo (silencio); estocada caída (palmas).
Entrada: menos de media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País,
ABC
El
País. JOAQUÍN VIDAL.
Una cosa de pesadilla Fue de
pesadilla, por estas que sí. Hubo riesgo de que la función, última de la
temporada, ni siquiera llegara a celebrarse, por el temporal de lluvias, y a la
hora señalada para su comienzo resultó que había templado el ambiente y lucía
el sol. El panorama, por tanto, hacía presagiar un final más o menos feliz, el
ánimo estaba optimista, el cuerpo se había puesto de jota. Pero nada de eso
pasaba de la fantasía ni traía visos de realidad. Empezó, y fue -sí- como
una cosa de pesadilla: la función venía siniestra, el cielo se puso plomizo,
la sierra envió sus peores vientos y en el redondel no daba un pase ni dios.
Pase a derechas, se quiere decir. No es que los novillos se mostraran
renuentes. Hubo de todo. Novillos claros y novillos oscuros. Novillos que
demostraban su franquía, novillos tardos o rervones.
Novillos, por cierto, en su mayoría jaboneros, que es pelaje curioso. Hasta
hace poco hablaban de jaboneros y la afición entendía que se traba de los
toros de Prieto de la Cal. Ahora vienen con el hierro de Julio de la Puerta y es
justo ponderar su trapío y su bella estampa.
El hábito no hace al monje ni la capa al toro, mas la fiesta agradece la
variedad de pelajes. Hubo un tiempo que jaboneros (y coloraos, y cárdenos,
incluso berrendos) eran difíciles de ver. Cuatro décadas atrás estos colores
constituían raras excepciones y los toros se uniformaban en negro. Ahora bien,
mayor extrañeza produce que últimamente proliferen las surtidas capas lo que
es síntoma de que se producen muy variadas opciones en los criterios de selección
del ganado bravo. Qué cosas.
Hubo un quinto novillo que registraba jabonero el programa oficial de Las
ventas, sorprendentemente salió de luto riguroso, y la afición se puso
levantisca. El popular Salva, que pregona acertadas observaciones desde su
localidad del tendido 7, apuntó que lo habían teñido. "Lo habéis teñido
y se ha quedado débil", decía . Y, como si fuese premonición, empezó el
novillo negro noche a desplomarse y el presidente lo devolvió al corral.
Soltaron entonces un sobrero perteneciente a una ganadería con nombre de jamón:
El Serrano. Y tras mostrar bravuconería en varas sacó la excelencia de la
nobleza cabal, brindando a su matador la oportunidad de obtener un triunfo.
La verdad es que no lo obtuvo. El matador, Leopoldo Casasola, mexicano y
debutante, exhibió el pundonor que ya había demostrado en su anterior
intervención con un novillo reservón, corrió bien la mano en los derechazos,
bajó mucho en su interpretación del natural, volvió a los derechazos ya sin
templanza ni ligazón... Era, en fin, una faenita sin relieve. No obstante, al
cobrar Casasola una estocada en la que se cayó peligrosamente, una minoría
pidió la oreja pegando desaforados gritos y a su calor dio Casasola una vuelta
al ruedo en la que oyó airadas protestas.
El también debutante Ramiro Cadena, colombiano, destacó con el capote. Los
lances a la verónica embraguetándose, los ceñidos delantales y unas apretadas
chicuelinas, le valieron olés y ovaciones, que son el premio mejor para los
toreros buenos. Con la muleta, en cambio, no lograba reunir, menos aún dominar,
lo cual era revelador de una falta de recursos quizá debida a su inexperiencia.
Igual que Casasola, es muy joven y bastante nuevo en el toreo.
Agustín Serrano, en cambio, ya tiene otra edad -29 años- y la
correspondiente veteranía pues debutó hace 12 temporadas. Y no mostró en esta
tarde ningún rasgo artístico que le haga acreedor a mejorar de categoría.
Buena técnica y correctas formas en el manejo de los engaños, con algún
mulertazo hondo, sí se le pudo advertir, aunque parecía bisoño. Muchas veces
la antigüedad no significan nada si apenas se tienen oportunidades de torear,
como parece ser el caso.
Los tres espadas merecen venir a Madrid. Ahora bien, que no sea juntos ni
revueltos porque pueden dar la tarde; y eso es lo que sucedió. Entre lo mal que
torearon y el frío que hizo aquello no parecía un día de fiesta sino la noche
de Walpurgis. Y precisamente en la función de despedida de la temporada... Como
para no volver.
ABC.
Casasola y Cadena, sabor hispano en el cierre de
temporada
Los dos novilleros
debutantes —el mexicano Leopoldo Casasola y el colombiano Ramiro Cadena—
dejaron buen sabor de boca, sabor hispano en este caso, aunque no terminaron de
rematar lo que apuntaron en muchas ocasiones.
Casasola dejó ver buen estilo al torear de capa a su primero en verónicas y
chicuelinas logradas. Se sacó al novillo a los medios con galanura y cogió un
buen nivel al torear por derechazos. Fue una lástima que sobreviniera un hacer
demasiado encimista, hasta el punto de ser volteado de manera espectacular. No
encontró el punto con la izquierda y siempre que ejecutó la suerte suprema se
quedó en la cara.
En el quinto dio una vuelta al ruedo por su cuenta, tras cierta petición de
trofeo. Esta demanda llegó por el espadazo final. Toreó con hondura al
ejecutar diversos derechazos y en algunos momentos el trasteo alcanzó buena
nota. Pero no se acopló al torear al natural y, al igual que le ocurrió en el
novillo anterior, no dio sitio suficiente a su oponente. No se puede negar su
voluntad.
Ramiro Cadena dejó pruebas de la excelente manera con que ejecuta la verónica
en sus dos novillos. Si bien estuvo en el tercero, mejor aún en el sexto. En el
novillo de su debú brilló, también, en un quite por chicuelinas y al llevar a
su antagonista al caballo. Un prólogo torero dio paso a unos buenos derechazos,
pero la faena perdió el ritmo al colársele la res. En el último tramo desplazó
para afuera y, al darle menos espacio al burel, se difuminó lo anterior. Volvió
a dejar muestras de su calidad en la primera parte del trasteo al sexto, que fue
totalmente derechista. Al final, se volvió a desinflar.
Agustín Serrano se enfrentó en primer lugar a un novillo flojo. Le
suministró unos derechazos de cierto buen porte pero, al colársele al ejecutar
un natural, su hacer perdió norte y acabó arrollado sin consecuencias.
Con el cuarto, que llegó muy quedado a la muleta, anduvo machacón, pero sin
ningún brillo, y deslucido a la hora de terminar con la res. Tuvo ante sí el
lote peor, con mucha diferencia.
FICHA
Monumental de Las Ventas. Domingo, 22 de octubre de 2000. Menos de un tercio
de entrada en el último festejo de la temporada. Novillos de Julio de la
Puerta, deslucidos. Tuvo mejor son el tercero; también el sexto, pero sólo de
salida y al principio de la faena. El quinto fue devuelto y suplido por otro de
El Serranillo, con buen son.
Agustín Serrano, de verde botella y oro. Estocada y descabello (silencio).
En el cuarto, tres pinchazos y descabello (silencio).
Leopoldo Casasola, de canela y oro. Pinchazo, estocada y tres descabellos. Un
aviso (silencio). En el quinto, estocada (petición de oreja y vuelta al ruedo
protestada).
Ramiro Cadena, de verde manzana y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio).
En el sexto, estocada caída (silencio).
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