GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

MADRID
Tarde del domingo, 20 de agosto de 2000
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería:. Toros de Conde de la Mazajustos de trapío, flojos y sin problemas. 4º manso con peligro. 

Diestros

  • José Gómez "Dinastía", estocada caída y descabello (silencio por su cuenta). 

  • Francisco Barroso, que confirmó alternativa: pinchazo, estocada trasera -aviso con retraso- y dobla el toro (aplausos y saludos); media atravesada. Fue llevado a la enfermería aplausos y saludos de la cuadrilla).

  • Francisco José Porras, que confirmó alternativa: dos pinchazos, estocada atravesada y dos descabellos (silencio)

Entrada:  un tercio de entrada.

Incidencias: cogida de Francisco Barroso, llevado a la enfermería.

Crónicas de la prensa: ABC, El País


ABC. GONZÁLEZ LINARES. Cornada grave para Barroso, y vuelta al ruedo para la firmeza de Dinastía 

Nada más comenzar la corrida, la polémica estaba servida. El programa de mano anunciaba que el primer espada, el colombiano José Gómez «Dinastía» mataría los toros tercero y sexto, al actuar antes como padrino de confirmación de sus compañeros. Algo inexplicable, pues, de toda la vida, tras la confirmación se vuelve al orden de antigüedad. Entonces, ¿a qué viene rectificarlo en el caso de Dinastía, el de más años de alternativa? El motivo, claro, era que no estoqueara seguidos a los dos de su lote. Sin embargo, esto apenas trascendió en el tendido.

Así, Francisco Barroso, que venía avalado por su reciente triunfo en la Feria de las Colombinas de Huelva, confirmó la alternativa, en primer lugar con un toro que ya de salida tomó el capote echando las manos por delante y con ademán de perder la verticalidad, cosa que hizo en un quite posterior. Con la muleta, el astado se defendió precisamente por esa falta de fuerzas, y con él, Barroso cumplió en una faena larga, de muchos muletazos por uno y otro pitón, y sólo alguno pudo ser bueno. Más que lo artístico sobresalió la actitud y el valor que le echó en el tramo final, sacando los pases ya muy cerca de los pitones, y antes en el inicio del trasteo, con las dos rodillas en tierra.

Aún más valor puso frente al cuarto, con el que se jugó la voltereta desde la apertura de faena hasta que ésta llegó ya en las postrimerías, cuando el toro había desarrollado peligro. Le había avisado con dos tremendas coladas por el derecho en la apertura, y sin embargo, Barroso insistió, metiéndose mucho con el toro, y muy cruzado por el pitón izquierdo. El toro fue certero y le hirió de gravedad en el muslo, aunque tuvo el amor propio de irse para las tablas, colocarse un torniquete, coger el estoque, matarlo de una media e irse rápidamente en brazos de los subalternos hasta la enfermería.

En los tres matadores había que tener un dato en cuenta, las escasas corridas toreadas, y más todavía con Francisco José Porras, que hizo lo que pudo y supo con su primero. Decidido saludo con el capote, yéndose a chiqueros para dar una larga cambiada y dos lances más, de la misma guisa, en el tercio. Pero el animal no humilló en la muleta, y como todo se lo hizo el malagueño por arriba, tendió a su querencia y a salir suelto de los muletazos, pegando además cabezazos.

Con el quinto, de nuevo no pasó de voluntarioso, con un toro noblón y que le dejó estar.

El tercero fue otro toro blandito, protestado en los primeros tercios, aunque el presidente no atendió a su devolución. Dinastía banderilleó vulgar y lo toreó valeroso y con decisión, pero sin lucimiento, pues al astado le costaba embestir, y cuando lo hacía protestaba con un molesto cabeceo. Total, que no resolvió nada.

La única vuelta al ruedo del festejo, la dio Dinastía en el sexto, por una faena firme y meritoria, por lo violento y complicado que resultó el toro. El colombiano basó su trasteo en solventar con técnica las dificultades, cosa que consiguió a lo largo del trasteo.

Parte Facultativo: «Cornada en el tercio inferior cara interna del muslo izquierdo, con una trayectoria hacia arriba de 20 centímetros, que produce destrozos en vasto interno y abductores, alcanzando el fémur, de pronóstico grave.


El País. LUIS M. MORCILLO.  Barroso, herido de gravedad

Francisco Barroso es un torero onubense que torea muy poco. Viene a Las Ventas, para confirmar la alternativa, con el sello de triunfador de la pasada feria de su Huelva natal. Desde los primeros momentos se le apreciaron sus enormes ganas de agradar. También se le vieron sus carencias. Ambas condiciones, deseos y carencias, le han costado una cornada grave.

La cogida le sobrevino frente al cuarto toro, segundo de su lote. Un toro manso, que no tomaba con claridad el engaño. Barroso se enfrentó a él con evidente falta de sitio y seguridad. Pegaba tirones con la muleta y respingaba, inseguro, cuando el manso llegaba a su jurisdicción. Con este comportamiento del torero, el toro se fue avisando y poniéndose todavía más complicado. Cualquier torero, consciente del peligro, habría cortado la faena, pero Barroso, en tarde de tanto compromiso, no podía dar la espantá. Se quedó allí, entre los pitones, con el defecto de dejar la muleta muy retrasada e insistió, empeñado en arrancar el muletazo imposible. La cogida se veía venir, estaba cantada. Y, naturalmente, llegó. El torero fue prendido por el muslo, levantado en vilo y cuando el morlaco le soltó, quedó la evidencia de que el percance era grave. Aún así, con un torniquete hecho con el corbatín, Barroso mató a su enemigo.

Con el toro que abrió plaza, Barroso empezó muy decidido, con un toreo de rodillas. En el resto de la faena se embarulló y sufrió un desarme. Pero se había quedado quieto, con mucho valor, durante todo el trasteo. Ese valor que le costaría después una cornada.

Confirmó también la alternativa Francisco José Porras. También se le nota que torea poquísimo y se le aprecian algunas mañas arteras. Porras utilizó el pico para echarse los toros hacia afuera, sobre todo en su primer toro. Con el quinto anduvo más animoso, sobre todo al final de la faena. Se arrimó y se decidió, por fin, a correr de la mano hacía adentro. Así, le sacó algún pase entonado y con largura.

El colombiano Dinastía exhibió más sitio y seguridad. A su primer toro le dio distancia, pero luego no se lo pasó cerca y, claro, no se acopló con él. El sexto fue un toro probón, que fue mejor por el pitón derecho. El torero le bajó la mano y lo llevó toreado en algunas fases.

 

 

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