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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
MADRID
Tarde del viernes, 21 de julio de 2000
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Román Sorando, bien
presentados, que dieron buen juego; 4º y 5º desarrollaron casta y nobleza.
Diestros:
-
Luis
Vilches, pinchazo y estocada caída (silencio); estocada (dos orejas); salió
a hombros por la puerta grande.
-
Tomás López, seis pinchazos -aviso- y descabello
(silencio); estocada atravesada (oreja).
-
Antonio Bricio,
estocada caída (oreja); pinchazo y estocada tendida desprendida
(silencio).
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
ABC, El País, El
Mundo
El
País. M. Á. CUADRADO.
Luis Vilches, por la puerta grande
El público respondió con alegría y casi llenó los tendidos en una noche
calurosa. Los novillos de Román Sorando dieron un recital de buenas embestidas,
que los novilleros debutantes en Las Ventas aprovecharon cuanto pudieron para
deleite del personal. El mejor librado fue Luis Vilches, de Utrera, que abrió
la puerta grande.
El sevillano ya demostró su buen corte en los lances de saludo a su primero.
Dos verónicas a pies juntos y una media muy recogida de singular personalidad.
Con la muleta le cogió la distancia al noble y flojo burel, y sin obligarle
mucho le toreó con temple por ambos pitones, más centrado por el izquierdo.
Recursos para adornarse y conocimiento de lidiador. Le faltó emoción a su
primera faena y el premio se quedó en silencio.
A la verónica
En su segundo, el de Utrera toreó con el percal muy bien. Unas verónicas en
las que meció la capa, algunas de campanillas. El juego de los brazos con ritmo
y el remate hondo. Una grata sorpresa en tiempos en que tan caro es ver torear
de capote de manera clásica. La faena de muleta la comenzó en los medios, con
un precioso cartucho de pescao y unos naturales limpios. Bien concebido
el trasteo, sobrio y con toques de gracia, en series por los dos pitones
templadas y de gusto en la interpretación. Tumbó al novillo de una estocada en
todo lo alto y, aunque el premio de las dos orejas sea un tanto excesivo, la
impresión causada, de novillero de gusto, técnica y amplios recursos es muy de
agradecer. Qué bien ese toreo fundamental a la verónica.
Tomás López pasó apuros para torear a su primero, que de salida intentó
saltar al callejón. Se quedaba corto por los dos pitones y hubo de fajarse con
arrojo para intentar domeñar al manso y garbanzo negro de la novillada. Sufrió
una voltereta en los primeros compases de la faena de muleta, sin consecuencias.
Y se desquitó en su segundo, al que recibió de capote con prestancia, regusto
y unas verónicas de manos bajas que calentaron los tendidos. La faena de
muleta, en la que lució al novillo al darle sitio, estuvo compuesta de
muletazos en corto, mandones, y de alguna serie ligada que el respetable celebró.
El novillero de Guanajuato manejó el capote de forma variada y ajustada a
los cánones en sus respectivos quites por gaoneras. En sus dos faenas de muleta
dejó claro que tiene buen sentido del temple y de la lidia. Estuvo más
centrado en el sexto, una faena que pecó de frialdad, en la cual le salieron
pases de pecho impecables y algún muletazo de buen trazo.
ABC. GONZÁLEZ
LINARES. Prometedor debú de Luis Vilches, que abrió
la Puerta Grande
El segundo festejo nocturno del III Certamen Nacional de Novilladas en Las
Ventas deparó una agradable sorpresa protagonizada por un nombre hasta el
viernes desconocido, Luis Vilches, que a buen seguro, que por sus excelentes señas
de identidad toreras con las que se presentó, estará ya en boca de todos.
Sus conocimientos, su toreo de calidad, empaque y mucho temple caló hondo,
de ahí el premio merecido de las dos orejas. Se las cortó al cuarto, pero ya
del primero pudo obtener otro trofeo por una faena en la que usó cabeza y
oficio para sacar partido a un noble y con fijeza, aunque soso y flojo novillo.
Pese a ello, el público apreció la hondura y belleza de los muletazos, sobre
todo al natural. Sin embargo, falló con la espada.
Aunque hubo más de lo bueno en el cuarto, con otra demostración de virtudes
de capote y de muleta, y, por encima de todas, un prodigioso temple del que
surgieron las series pulcras y sentidas, con pasmosa serenidad y erguida la
figura. El animal transmitía poquito, pero los muletazos eran tan intensos que
se vivieron con igual emoción desde el tendido. Por eso las dos orejas de ley
para Vilches.
Por lo demás, sus compañeros, también debutantes, Tomás López y el
mexicano Antonio Bricio, tuvieron igualmente pasajes de interés en sus
actuaciones, y cortaron una oreja cada uno. A López le tocó como primero el único
novillo de Román Sorando que presentó dificultades, pues los restantes sacaron
bondad. Del quinto logró un trofeo pedido en mayoría. De Bricio destacar su
variedad con el capote y disposición, igualmente con la muleta, además de su
actitud e interés por hacer las cosas bien. Cortó la oreja del tercero y a
punto estuvo de lograr otra del sexto, de acertar con la espada.
El Mundo. VICENTE
RUIZ. Rebajas en
la calle de Alcalá
De igual modo que en los comercios madrileños los compradores buscan un último
chollo en el final de las rebajas, el viernes en Las Ventas se cortaron cuatro
orejas de auténtico saldo. Esto no es bueno para nadie: ni para la plaza de
Madrid, que se ve convertida en una portátil cualquiera; ni para los toreros,
que cuando se tengan que enfrentar al verdadero público madrileño y ante los
auténticos novillos de Madrid pueden salir escaldados del envite.
En esto se han convertido las noches venteñas de los viernes. Para cortar
orejas en Madrid en estas nocturnas, basta con matar de manera eficaz. Ayer Luis
Vilches mató de una gran estocada, consiguiendo las dos orejas de un animal que
había estado durante toda la faena por encima del novillero de Utrera. Parecía
como si todo el mundo se hubiese vuelto loco. Desde el eufórico público hasta
el presidente que entregaba un inaudito segundo apéndice, pasando por los
mulilleros, que tardaron todo un mundo en arrastrar al animal.
El resto de la tarde transcurrió entre la vulgaridad de Tomás López, que
no se acopló ante su segundo, el mejor astado de la tarde, desaprovechando una
humillada embestida que le vino grande. Por su parte, Antonio Bricio fue el que
demostró algo más de torería cuando se confió con su primero, pero tardó
demasiado.
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