GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

MADRID
Tarde del martes, 15 de agosto de 2000
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de "El Sierro", bien presentados y manejables, y un sobrero (4º) de Julio de la Puerta, complicado y con peligro. 

Diestros:

Entrada:  un tercio de entrada.

Crónicas de la prensa: ABC, El País, El Mundo


ABC. GONZÁLEZ LINARES. Vuelve a resplandecer la clase de José Luis Bote y la firmeza de El Cid

José Luis Bote ha vuelto a triunfar en Madrid, con corte de una oreja, el cuarto trofeo en las cinco comparecencias que ha tenido en las dos últimas temporadas en esta plaza. ¿Será suficiente para que de una vez le den paso en plazas y carteles donde pueda cristalizar la esperanza de su extraordinario toreo? Porque hay que tener en cuenta al margen de la tremenda lucha que lleva Bote en su carrera, sobre todo, la calidad y la clase, la personalidad, el sello de toreo caro que realiza. En tiempos de adocenamiento y vulgaridad, de toreros ventajistas y acomodados, salvo algunas excepciones, Bote puede ser una magnífica alternativa para engrandecer la Fiesta. Ayer en Madrid, más que los despojos que significan las orejas, Bote realizó un toreo extraordinario, al que le faltó sólo el honor de la Puerta Grande, reconocimiento aplazado esta vez por el fallo a espadas en el quinto. Y es que nada más abrirse de capote en su primero surgió ese toreo a la verónica magistral por cadencia y empaque. El toro justo de fuerzas, sin embargo tuvo la nobleza suficiente como para que Bote se encontrara a gusto enfrente y así desgranar una faena enjundiosa, bien construida con series cortas, casi toda por el derecho, con gran gusto, relajo y templanza, lo mismo que el cierre a base de preciosas tricherillas y toreo a dos manos. Se tiró a matar con rectitud y cortó una oreja.

Pero si su primera faena caló en el tendido no sería menos la segunda. Bote salió con la vista puesta en la Puerta Grande y volvió a dar muestras de la dimensión de su toreo con otro noble animal. Buen saludo a la verónica, rematado con una media belmontina y faena excelsa,honda y exquisita que lamentablemente emborronó con la espada.

Pero si Bote fue la clase, nada que desmerecer la oreja que cortó el Cid al sexto. Otro torero que siempre ha dado la cara en Madrid y en las contadas oportunidades que se le han dado. También esta oreja le ha de dar crédito, pues en su actuación hubo una firmeza y solvencia importantes. El trofeo se lo ganó por una faena maciza a un toro que esperó en banderillas y que se vino arriba en la muleta. El comienzo fue por bajo para continuar con series por ambos pitones, con más altura por la derecha por donde tiró del toro con más templanza y ligazón. El conjunto tuvo intensidad y mucho mérito de ahí el trofeo ganado a ley. Con su primero anduvo también en buen nivel en una faena comenzada en los medios donde aguantó de largo y plantó cara en el toreo fundamental, enganchando al toro y llevándolo hasta donde le daba el brazo.

El Zotoluco se topó con un primer toro, corto de recorrido en el capote y que derribó en varas al caballo en pelea de bravucón. Muleta en mano el mexicano se acopló mejor por el lado derecho, entre otras cosas, porque por el izquierdo tuvo un viaje más reducido. Sólo hubo una tanda al natural, con firmeza y valor. Lo demás, todo con la diestra, engachando adelante y templando los muletazos con mando. Quiso emocionar en el final del trasteo con dos circulares invertidos, pero la sosería del astado lo impidió. Con el zobrero que hizo cuarto al que recibió con una larga cambiada, anduvo valiente y con oficio sin importarle los derrotes y tornillazos que pegaba el astado.


El País. LUIS M. MORCILLO. Bote tuvo la puerta abierta

Pocas veces habrá tenido o va a tener José Luis Bote la puerta grande de la plaza de las Ventas tan abierta para salir por ella camino de un futuro mejor. Bote hizo ayer dos faenas muy meritorias, perfectamente adaptadas a las condiciones de sus oponentes y los fallos con el estoque en el quinto de la tarde le privaron de esa segunda oreja que le habría llevado a irse a la calle de Alcalá a hombros.

Iba el torero madrileño de blanco y plata, que es el color de los neófitos, de los aspirantes a la gloria, de los ilusionados y, acorde con su vestido, se vio a Bote lleno de ilusión durante toda la corrida. Ya dio el primer aldabonazo con el toreo de capa a su primer toro, saliéndose con él en verónicas mandonas, sobre todo una que instrumentó por el pitón izquierdo, templadísima y con sentimiento. Terminó el torero en los medios y puso el colofón de una media verónica tan torera como los lances iniciales. Andaba muy flojito el burel y el diestro tuvo que hacerle un toreo poco forzado, sin recurrir al muletazo de castigo, pero despacito, prolongado y ligado. Estaba Bote muy tranquilo frente al toro, al que hizo pasar con un temple exquisito. La faena llegó a los tendidos con fuerza y ese público de Madrid, que tanto quiere a este torero, se entregó con él, impresionado por el buen gusto de la faena.

El cuarto fue un toro con mayores dificultades. Salió de los dos encuentros con el picador suelto y con la cara alta. En el trance final, cabeceó y anduvo gazapón y se quedó muchas veces en la media arrancada. Pero José Luis Bote volvió a torearlo despacio, con el mismo gusto que al toro anterior. Lo llevó muy templado y entendió de nuevo la forma y la medida de la faena. Ya estaban sonando los goznes de la puerta grande y la espada, que no funcionó como hubiera sido de desear, paralizó la maniobra. En la vuelta al ruedo el público volvió a quererle y a animarle y José Luis, terminado el recorrido por el anillo, se dirigió al centro del redondel y se llevó a los labios un puñado de arena del ruedo, en gesto de agradecimiento a la entrega y generosidad de la afición de esta plaza.

Hoy hay pocos toreros que sepan hacer el toreo. Uno de los que sí sabe es El Cid, que en esta corrida llevó a cabo dos faenas muy logradas y rematadas. Fue el tercer toro una excelente res, con la fuerza justa. Empezó el torero algo despegado, para centrarse al final en buenas tandas con ambas manos, llenas de empaque. Con el sexto, brindado a Palomo Linares, el trasteo le quedó un tanto desigual. Hubo pases buenos y también otros más vulgares, pero la faena, en conjunto, tuvo un resultado en el que predominó la calidad sobre la mediocridad, en especial en su comienzo, pues los muletazos con los que se sacó el toro fuera de la raya tuvieron mucha torería. Mató a cambio de un pitonazo en la pierna derecha.

El Zotoluco vio cómo se le acababa enseguida su primer toro. Antes de que el bicho se rajara, como tomaba dulcemente la muleta pudo pasarlo con suavidad por alto y en algunos pases, con la mano derecha y con los pies firmes en el suelo. Cuando el toro se cansó de pasar el mexicano echó mano de los recursos tremendistas y los circulares invertidos. La labor del torero llegó con poco interés a los tendidos.

Después, se las tuvo que ver con el sobrero, que no sacó mucha fuerza. Quería la res quitarse la muleta de encima y quedarse frente al torero intentando la acometida, sin decidirse a ir a por él. Quiso el torero sacarle algún pase y como aquello era imposible decidió enviarlo al desolladero.


El Mundo. VICENTE RUIZ. Toreo con sabor añejo

Tarde de recuerdos y de nostalgia. Tarde de anhelos y de recuerdos. Tarde de toreo con sabor añejo, el toreo que realizó José Luis Bote ayer en Las Ventas. Todo lo que hizo ayer el torero madrileño estuvo repleto de una fuerte carga emotiva. Y es que El Bote es torero de la cabeza a los pies, desde que se levanta hasta que se acuesta, y eso se refleja en la plaza. Lástima de espada.

En el primero ya avisó de sus intenciones dando una gran tanda a la verónica. Ya con la muleta, realizó una faena con mucho gusto, sintiendo cada muletazo, todo aderezado de un gran clasicismo. Mató de buena estocada y se cobró la primera oreja de la tarde.

En su faena al quinto, mostró una faceta de gran conocedor de su oficio. Ante un apagado astado, llevó a cabo una lidia muy bien estructurada, metiendo poco a poco a la res en la franela hasta conseguir series muy templadas y de gran calidad, con muletazos rematados muy atrás y con la mano muy baja. Su posterior fallo con la espada le privó de abrir la puerta grande.

Pero la tarde no se había terminado con la faena de Bote. Quedaba un gran sexto toro que debía lidiar el sevillano El Cid. Al joven espada le había tocado en primer lugar un toro con una gran transmisión y con una boyante embestida, que se rajó a mitad de faena pero al que El Cid no entendió.

En sexto lugar salió un astado con una gran transmisión. El Cid estuvo firme y entregado, pero la faena fue decayendo en parte porque el toro se rajó, y en parte por culpa de el torero. Así, a un toro de dos orejas le cortó una, y gracias.

El Zotoluco estuvo soso, valentón, pero el torero azteca no aprovechó un buen pitón derecho. El mexicano pasa dificultades cuando el toro le embiste con claridad y tiene que torear. En el cuarto, ante un inválido sobrero de Julio de la Puerta, no pudo hacer nada.

 

 

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