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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
FERIA DE SAN ISIDRO
Sábado 13 de mayo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Hernández Plá. Todos
cárdenos, con trapío y espléndida estampa, bien armados; con casta; cuatro
bravos, mansos los dos últimos. Muy castigados en varas, acabaron con poco
recorrido
Diestros:
-
Pepín
Jiménez. Pinchazo bajo, estocada caída y rueda de
peones (silencio)
-
Oscar
Higares. Media a un tiempo, rueda de peones, estocada perpendicular, dos
descabellos -aviso- y siete descabellos (pitos)
-
Gómez Escorial.
Pinchazo, otro hondo tendido, dos metisacas -aviso-, pinchazo y tres
descabellos (silencio) -aviso- y se echa el toro (ovación
y s alida al tercio)
Entrada: Cerca del lleno.
Crónicas de la prensa:
El País, El Mundo, ABC
El País.
JOAQUÍN VIDAL. La acorazada sanguinaria
MADRID. El primer tercio de la lidia consiste en que sale una acorazada
ecuestre con propósitos sanguinarios y descuartiza a los toros. La felonía ya
ha tomado carta de naturaleza y aparece por doquier. En Sevilla, a todos los
toros de la feria sin excepción alguna los picaron así. En Madrid, también.
Para empezar en Madrid y que no haya dudas: todos los toros los aniquiló la
acorazada de picar. Y si quedaron para el arrastre, las reclamaciones al maestro
armero.
Visto el trapío de los toros de Hernández Pla, sus capas cárdenas, su
preciosa estampa, la casta que tenían, la bravura que varios de ello sacaron,
la actuación de la acorazada de picar se consideró crimen; y de existir
justicia, a los siniestros individuos del castoreño que la encaramaban los habrían
llevado al cuartelillo.
Toros bravos, que se arrancaban de largo, que metían los riñones manteniendo
fija la cabezada en la armadura del peto, los descuartizaron. Prácticamente los
descuartizaron. Primero, tirándoles trasero el puyazo, que no ahorma sino mata;
después, envolviéndolos en las infame carioca y tapándoles la salida.
Los picadores llevan tanto tiempo perpetrando estas carnicerías que los
espectadores desinformados y los aficionados de nuevo cuño se tienen creído
que esa es la norma. Lo cual, unido a la dejación de funciones por parte de la
autoridad, que no los sanciona, permite que continúen practicando la barbarie
desde la más absoluta impunidad.
No hace tanto, cuando un picador recurría a la carioca (dar vueltas alrededor
del toro mientras se les hinca la puya), el presidente tiraba de teléfono, el
delegado gubernativo (que estaba al habla) extendía la multa, y apenas
descabalgaba el infractor y volvía al callejón ya se la estaba entregando.
No sólo se trataba de impedir el abuso sino los perjuicios que causa a la
lidia,pues picando de semejante manera es imposible medir la bravura del toro,
el castigo que corresponde a su pujanza, incitarle el celo, que pierde al verse
sacrificado por un armatoste inexpugnable que le derrota y le hunde en la
miseria.
El tercer toro de Hernández Pla podría valer como ejemplo de lo que es
destruir la bravura y la misma fiesta. Bravo a carta cabal, salió de las
brutales cariocas pidiendo confesión. Aún así se arrancó codicioso a los
banderilleros y llegó a la muleta con una nobleza que no pudo desarrollar por
puro agotamiento. Se le iba la vida; se desangraba a chorros. Y, no obstante,
murió en los medios, la boca cerrada, pidiendo pelea.
Hubo otros toros nobles que se comportaron igual. Y los dos últimos, pese a ser
mansos, doblaron con la boca cerrada y pidiendo pelea también. Los manes de la
casta. Un toro de casta es algo muy serio. La casta explica las precauciones que
tomaron Pepín Jiménez y Óscar Higares. Se explican más las de Pepín Jiménez
en el que abrió plaza, pues era incierto. Se explica menos que las tomara en
sus reiterados intentos de dar derechazos y naturales al cuarto, que resultó
noble. Tampoco parecieron de recibo las de Óscar Higares, dubitativo,
rectificando terrenos, metiéndole pico al encastado segundo, y su falta de
recursos frente al manso quinto, que acudía a los engaños con media arrancada
y sin fijeza.
Gómez Escorial, por el contrario derrochó valor, porfió a los quedados toros
que había destruido la acorazada sanguinaria, recibió al sexto mediante una
angustiosa larga cambiada ya que el toro se paró antes dos veces y le acometió
incierto. En cambio, con la espada estuvo fatal. Pero dejó buen recuerdo. A la
casta de los toros de Hernández Pla correspondió con casta torera. Como debe
ser, sí señor. Porque eso es lo que hace falta para ser figura
El Mundo.
L.Cajitán. He
demostrado que quiero ser figura del toreo», dice Angel Gómez Escorial
El diestro madrileño fue el triunfador moral en una tarde muy deslucida
MADRID.- «Aunque no he triunfado, como quería, me queda la ovación de
despedida que me ha brindado el público». Son las declaraciones de Angel Gómez
Escorial poco después de acabar con la lidia al toro de Hernández Pla que
cerraba plaza.
La de ayer fue una corrida complicada, de esas que hacen estremecer al
aficionado. Y el diestro madrileño fue, sin duda, el triunfador moral de la
tarde, en un cartel en el que también figuraron Pepín Jiménez y Oscar
Higares.
Los santacoloma tuvieron detalles carniceros a lo largo de toda la tarde, y
el mejor parado fue Gómez Escorial. «Mi primer toro fue complicado con el
capote. Y después de picarlo se vino abajo. Costaba un milagro sacarle algún
muletazo», manifestó el diestro.
No más dúctil fue el segundo de su lote, que recibió en una
escalofriante portagayola. «Aguantarle mucho, éste era el secreto. Tenía
muy malas intenciones. Hice todo por sostenerlo, pero era un toro muy mirón».
Gómez Escorial sacó todo el valor, y decidió que era éste el toro que
debía brindar a Joselito y José Tomás. «Sé que no era de faena, pero por
admiración y respeto quería ofrecerles un brindis. Me habría gustado que
los dos estuvieran en los carteles isidriles de este año», dijo el matador.
Sorteados los peligros de los de Hernández Pla y con la sensación de
saber que se ha cumplido, el distro madrileño manifestó que, apesar de todo,
«me voy con la ilusión de haber demostrado que quiero ser figura del toreo».
De otra guisa, insatisfecho y disgustado se mostró Pepín Jiménez que
calificó al encierro de Hernández Pla de muy malo. «Imaginaba, por el mal
momento que atraviesa la ganadería, que iba a salir complicado, pero no tan
malo y con ese peligro. Mi primero fue como el quinto, muy claro en sus
intenciones, mientras que el otro, que midió mucho, pareció más mentiroso,
porque se tapaba más», dijo.
Por último, Higares se lamentó no sólo del mal juego que dieron los
toros, sino de la actitud distante del público con su actuación: «He hecho
lo que he podido. Pero el público ha estado algo duro conmigo, me han mirado
con lupa todo lo que hacia. En fin me queda otra tarde para poder resolver».
Se buscan sustitutos
Iniciada la Feria de San Isidro, ya planean cada vez con más fuerza
las sombras de las sustituciones, que este año han protagonizado las dos
primeras citas importantes de la temporada: Valencia y Sevilla . Ya se dan por
definitivas las ausencias de Espartaco (cogido en Valencia hace dos meses) que
este año sólo figuraba en el cartel del próximo día 26 de mayo, junto a
Eugenio de Mora y El Juli.
Asimismo, Vicente Barrera tampoco podrá cumplir sus dos compromisos
isidriles (fijados para el próximo día 24 y el 2 de junio) tras la rotura
del húmero izquierdo que sufrió el pasado mes de abril en Mora de Toledo.
Todavía no existen sustitutos para estas dos ausencias, pues según fuentes
de la empresa, conviene esperar a ver cómo se desarrollan los primeros
festejos para decidir, entre los probables triunfadores, cuál es el más
conveniente para los carteles a completar
ABC. Vicente Zabala de
la Serna. Gómez Escorial paró el corazón
de la plaza
MADRID. Fueron unos segundos cuasi eternos. El corazón de la plaza se paró
por instantes a la vez que el sexto se frenaba justo delante de Goméz
Escorial, a un par de metros. Ni siquiera dudó el torero, que esperó y esperó
frente a los toriles, hincadas las rodillas justo en la segunda raya del
tercio, donde es. Las respiraciones se entrecortaron hasta que por fin se
arrancó tímidamente el santacoloma, dubitativo y nada claro. La larga
apareció al quite en el momento preciso; nervios de acero y corazón de plomo
los de este Gómez Escorial.
Había entrado por la puerta falsa de las sustituciones y justificó su
inclusión de última hora. Aunque la espada... Fueron aquellos segundos los más
intensos de la tarde, los de mayor emotividad contenida. La ovación sonó a
gloria cuanto tiró la larga cambiada, allí a portagayola. Y de nuevo la
plaza recobró el pulso y la vida, una vida mustia y triste por el manso juego
de los santacolomas de Hernández Pla. Mansos y duros en el caballo, que todo
hay que contarlo. Cobraron lo suyo bajo el peto. Alguno que otro se cebó,
tapando la salida con la carioca, barrenando el puyazo sanguinario. Los
matadores consentían. No busquen siempre la culpa en el jinete.
El pundonor de Gómez Escorial y el lleno conformaron las mejores y únicas
noticias del día inaugural de la Feria de San Isidro. Dio igual que Paquito
Perlaza no toreara y que su baja abriera las ventanillas de las taquillas a
las devoluciones de los boletos, porque nadie renunció a su localidad. El
ciclo isidril es una máquina de atracción, y más ahora que el tiempo ha
abierto tras días y días de agua. Madrid se erige en el centro de la
actualidad taurina y de la cultura con la Feria del Libro, que está al caer,
para dolor del bello Retiro, que aguanta una avalancha peor que el caballo de
Atila. ¿Acaso no hay un recinto ferial en el parque Juan Carlos I?
Presto al quite
La primera de Feria arrancó como continuó luego: de salida, el
astifino y cárdeno toro que abría el lote de Pepín Jiménez se frenó en el
capote. El Formidable estuvo presto al quite de su apurado matador. Picó bien
Francisco Martínez en tres varas de las que el ejemplar de Hernández Pla
salió suelto (tras dejarse pegar, eso sí). Desarrolló peligro y guasa en la
muleta, y el murciano anduvo breve y desconfiado.
Tampoco se encontró a gusto con el largo cuarto, que sacó una bondad sin
entrega por el pitón izquierdo. Al menos se tragaba los muletazos, con un
aire entre despistado y noblón. Claro que el que no estaba por la labor ayer
era Jiménez, otras veces aclamado por la afición venteña. Resolvió sin
apuros, con el feo remate de una estocada en los sótanos.
Oro viejo
A veces a los toreros se les cala por el oro viejo y desilusionado
de sus vestidos: el apagado dorado del terno verde botella del madrileño
Higares quizá reflejaba un estado de ánimo o un cierto desdén por acudir a
San Isidro. Otrora se hacían trajes nuevos, como el grana y oro de Gómez
Escorial. Y en el detalle se encontraban luego la predisposición y el afán y
la juventud.
Óscar Higares lanceó con decisión al segundo, apretado en carnes y manso
como sus hermanos. Por el pitón derecho, lanzaba un gañafón a mitad de
viaje. Eso en la primera tanda diestra; en la siguiente ya se frenaba. Y por
el izquierdo dijo que nones.
El quinto, con dos agujas y fuera de tipo, alto, derribó en la querencia y
después no tuvo un muletazo. Todo un buey.
Tal vez, el más santacoloma fue el más bajito y más protestado, o sea el
tercero, que recibió un larguísimo lanzazo que mermó su fortaleza. Se rompió
mucho en el caballo, demasiado. Pareó con autenticidad Francisco Javier Rodríguez
en su segundo encuentro con los palos. Gómez Escorial siempre persiguió la
colocación del pitón contrario, y si obtuvo pasajes de mérito fue gracias a
su tesón y valor, allá en los medios, mejor sobre la derecha. Lástima que
usara mal la tizona. Ataca la suerte con el brazo y la espada montados ya por
delante. Pinchó más de la cuenta.
Ante el sexto vino la intensidad de la angustiosa espera a portagayola y la
entrega para robar unos naturales tremendos en el platillo. Valoraron los
tendidos sus ganas de triunfar a toda costa, y más, cuando habíamos
contemplado todos cómo el manso arrolló al mismo Francisco Javier Rodríguez
de antes con un arreón al pecho. Apenas humilló, como todos, y complicó el
final de faena al joven diestro, que debió estar anunciado desde un principio
en la Feria.
Si lo visto puede marcar pauta, habrá que echar el freno a la acorazada de
picar en los próximos días, que ayer se empleó a modo así como aperitivo.
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