|
Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
MADRID
Tarde del viernes, 11 de agosto
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de El
Casillón, desiguales de presentación y juego. osos
y descastados en general, manejables 3º y 5º.
Diestros:
-
Rafael
de Julia, ovación
con saludos tras leve petición y vuelta tras aviso.
-
Luis Vilches,
ovación
con saludos tras petición y ovación tras aviso.
-
Leandro
Marcos, silencio
tras aviso y silencio tras aviso.
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónica de la prensa:
El
Mundo, El País, ABC.
El Mundo. VICENTE
RUIZ. De
Julia, triunfador pero a media
En la final de este III Certamen de novilladas que se ha celebrado en Las
Ventas, falló precisamente eso, el finalizar las faenas, en especial la
realizada por Rafael de Julia a su segundo novillo, una gran composición artística
que mereció el premio de las dos orejas de no ser por el manejo de la espada. A
pesar de perder los apéndices, se erigió como el vencedor del certamen.
La disposición y el valor del sevillano Luis Vilches, la madura torería de
Rafael de Julia o la excelsa condición de Leandro Marcos parecían más que
suficientes argumentos para que se abriera la puerta grande, pero finalmente no
hubo trofeo alguno. El momento culminante de la noche llegó durante la lidia
del quinto novillo. El animal tenía una embestida limpia, noble y de una clase
exquisita pero le escaseaban las fuerzas. El madrileño de Julia le cuidó y
realizó una brillante faena.
Ya de salida toreó magníficamente a la verónica. También un ajustado
quite por chicuelinas paró el corazón del tendido. La faena de muleta, tuvo
largura, temple, en ocasiones aguante y sobre todo mucho sentimiento. El
novillero madrileño dio la impresión de un torero cuajado. Derrocha gusto en
cada natural o verónica y tiene una gran técnica en su muñeca. De Julia está
preparado para dar el salto al escalafón superior.
El vallisoletano Leandro Marcos tiene unas maneras exquisitas, pero su afán
por componer la figura en cada muletazo, hace que cuando los novillos le salen
con un poco de picante, le cueste acoplarse. Aún así, dejó muletazos de los
que quedan grabados en las retinas de los asistentes en sus dos novillos; y
sobre todo un quite a la verónica al quinto de la noche, con una media final,
de cartel de toros. Frente al último de la tarde, no pudo expresar su concepción
del toreo y mostró sus carencias.
El sevillano Luis Vilches se mostró toda la tarde muy dispuesto y valeroso,
tanto, que fue volteado en un par de ocasiones por su segundo enemigo.
Triunfador.
El madrileño Rafael de Julia fue nombrado por el jurado de esta III edición
del Certamen de novilladas que patrocina Vía Digital, como el vencedor del
ciclo, a pesar de no lograr cortar ningún trofeo en la final.
El País. MIGUEL A.
CUADRADO.
Pobre
final de fiesta
Un fiasco de novillada. Los tres ilusionados novilleros se estrellaron ante
un encierro de Casillón que fue manso, lució hechuras muy disparejas y dio un
pobre juego en noche señalada como final de una feria de novilladas que en
conjunto ha sido interesante, y en donde han despuntado nuevos valores de la
torería. Precisamente, los tres espadas que ayer pisaron el ruedo de Las Ventas
con la sana esperanza de ser los triunfadores del certamen. A ver quién era el
mejor, el más brillante, torero y valiente. Sin embargo, la empresa, organización
o quien fuera el responsable, dejó para esa noche los novillos más deslucidos
y menos manejables, a excepción del quinto, que le correspondió a Rafael de
Julia, y nos brindó entonces la labor más brillante y templada de cuantas hubo
en la malhadada noche de marras.
En su primero Rafael de Julia había toreado bien de capa en los lances de
saludo, y hecho una faena de muleta por los dos pitones de aceptable técnica,
en la que destacó una serie final de naturales, con el estoque utilizado como
ayuda, valerosa e incluso honda. Y luego vino la brillante faena del quinto reseñada
más arriba. Que por desgracia no fue rematada con la espada tal como se merecía.
Y perdió el novillero madrileño las orejas y un triunfo de envergadura.
Había toreado de capote otra vez bien en las verónicas de saludo Rafael de
Julia, sentido y templado. Para después en el tercio de muleta realizar una
faena completa, en donde las series de naturales, mandones y de trazo largo, serían
la cumbre de su labor, amén de adornarse con variedad y sentimiento. No matar a
ley ese novillo como final necesario y justo, es algo más que una lástima.
Luis Vilches se las vio ante el lote de más problemas. En su primero resolvió
la cuestión torera a base de colocación adecuada y entrega, ante un novillo
que se apagó pronto. Y en su segundo sorteó cortas embestidas y tarascadas con
valor y empeño, pero sin librarse de dos fuertes volteretas. Al terminar de
torear ese cuarto de la tarde, pasó a la enfermería, en donde se le apreció
contusión con hematoma de pronóstico reservado. Sus buenas maneras quedaron
diluidas entre el mar de mansedumbre de su lote respectivo.
Leandro Marcos manejó muy mal la espada en sus dos novillos y fue silenciado
en ambos. Dibujó naturales sueltos, lances aislados y algún derechazo de
empaque, sin cuajar faena, en buena parte por mor de sus mansos novillos. Aunque
la espada, en fin, hay que pulirla, así como su técnica correspondiente.
ABC. GONZÁLEZ
LINARES. Rafael de Julia, triunfador de la final,
perdió la Puerta Grande por la espada
Si los tres llegaron a la final del III Certamen Nacional de Novilladas por méritos
propios, los tres tuvieron que competir en nivel de actuación. El encierro de
El Casillón resultó interesante, a pesar de las excepciones y eso que, por
circunstancias, no se cortaron orejas.
Rafael de Julia, triunfador del certamen, perdió la Puerta Grande por marrar
con la espada en el quinto, el mejor y que dio opción para que el madrileño
pusiera en acción sus cualidades: como el temple con el que dibujó los
muletazos, el gusto que imprimió a todo, o la manera de pensar y de colocarse
en el sitio, y todo dentro de una armónica faena. De Julia había sufrido una
espectacular voltereta en un quite al primero, sin consecuencias, pues nada más
salir su primero se lució en un magnífico saludo a la verónica y estuvo muy
por encima de él. (Ovación tras petición y vuelta tras aviso).
La actuación más seria fue la de Luis Vilches, que refrendó las virtudes
de su anterior comparecencia, la del empaque y gusto en las verónicas al
primero y en los muletazos que sobresalieron en una faena en la que todo lo hizo
el novillero. En el cuarto, demostró solvencia y valor. (Ovación tras petición
y ovación tras aviso).
De Leandro Marcos destacar la expresividad y empaque de su toreo, en los dos
de su lote. Lo mejor de la noche sería un excepcional quite a la verónica, por
elegancia y lentitud, al quinto. (Silencio tras aviso y palmas tras aviso).
|