GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE LAS VENTAS,
MADRID

Tarde del domingo, 7 de mayo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Fermín Bohórquez, desiguales de presentación. Cuarto completamente inválido. Sexto encastado, de buena condición.

Diestros: 

Incidencias: Perlaza fue asistido en la enfermería de una cornada con dos trayectorias en la cara posterior del muslo izquierdo. Una de 10 centímetros y otra de 15, que alcanza al fémur. Pronóstico reservado.

Entrada: Lleno

Crónicas de la prensa: El Mundo, El País, ABC


El País. LUIS M. MORCILLO. Cornada a Perlaza y oreja a Bote

Comenzaba a declinar la tarde y Paquito Perlaza salió a muletear al último toro del encierro. Un morlaco de aceptable presencia y muy astifino. Andaba el burel escaso de fuerzas, como sus cinco hermanos precedentes y ya dobló las manos a la salida de los primeros pases. El torero colombiano buscó y rebuscó el acoplamiento con él, tal vez con exceso de confianza. Y, precisamente por esa falta de precauciones, a la salida de una tanda, el toro le prendió por el muslo, lo levantó en vilo y lo arrojó a la arena. Fue trasladado rápidamente a la enfermería, con visible gesto de dolor.

El bicho agresor pasó a manos de José Luis Bote. Y el torero madrileño también se confió, pero en sus muletazos había ya más hondura y mando. La bravura del toro le llevaba a tomar el engaño con codicia. La flojedad de su ímpetu le hacía puntear y cabecear. José Luis Bote lo fue metiendo en la muleta y terminó toreando de maravilla por el pitón derecho. En el momento de la verdad se lanzó Bote a tumba abierta sobre el morrillo y consiguió una excelente estocada. Un mismo toro había proporcionado la gloria y la tragedia. Un triunfo a Bote, que puede avalarle para alguna de las muchas sustituciones que va a haber en las próximas corridas feriales. Una cornada a Perlaza, que lo quita de enmedio para la corrida del próximo sábado, primera del largo serial.

El resto de lo acaecido en el festejo tiene poca historia. Toros del ganadero jerezano, con la casta murubeña saliendo por los pitones, pero con muy poquita fuerza! . Esa casta les hizo acudir con empuje a los caballos y dejarse pegar fuerte. Esa flojera les hizo presentar en los engaños los consabidos problemas de puntear, frenarse y quedarse cortos. Por todo ello, la corrida resultó más aburrida de lo que podría haberse esperado a la vista del buen nombre de la ganadería. Y Perlaza estuvo perfilero y sin rematar los pases en el único que mató, mostrándose como un torero más del montón y desaprovechando la buena embestida del animal. El colombiano dio la impresión de que no va a decir mucho en este asunto del toreo.

Alberto Elvira estuvo sin mandar y muy ligero de pies en el tercero, que se le frenaba por el pitón izquierdo. El toro había tomado las varas con escasa codicia y con la cara alta y esta condición influyó en su comportamiento en la muleta. Se mostró más entonado Elvira en el quinto, un toro excelente y flojito, al que le sacó algún natural de buen temple y trazo, aunque el conjunto resultó vulgarcito y de escaso temple.

José Luis Bote, animoso en su primer enemigo que le tocó la muleta varias veces por causa de un exagerado punteo y que se le quedó corto al final. Con el cuarto lo pasó a media altura para evitar que rodara por el suelo. Hasta que le llegó la fortuna en el sexto, mientras su compañero yacía en la enfermería bajo el bisturí.

Un mismo toro ha traído en sus pitones la desgracia a un diestro que había venido con la ilusión de brillar en la tarde de confirmación de su alternativa y el éxito a otro diestro que anda muy necesitado de sumar triunfos orejiles en su palmarés profesional. Son cosas de la rueda de la fortuna del toreo, un tanto caprichosa, y que, en escasos minutos, ha repartido, un tanto aleatoriamente lo negro y lo blanco de la gloria torera.



El Mundo. L. CAJITAN. Una oreja para Bote
MADRID.- La tarde se iba como un espejismo disipado cuando el sexto de Bohórquez empitonó al colombiano Paquito Perlaza, que confirmaba la alternativa. Iniciaba la faena de muleta y el astifino que cerraba plaza le prendió de la pierna izquierda en un pis pas. La carrera a la enfermería no se hizo esperar ni José Luis Bote tampoco.

El de Madrid desplegó la muleta y encarriló al morlaco con unos derechazos tersos, templados y ligados. O sea, le hizo al fatídico animal lo que no supo a los dos de su lote. La muleta viajaba acompasada con una lentitud musical, haciendo humillar al toro y acertando con un estoconazo en su sitio. Así le cayó una oreja, sostenida por el entusiasmo de ver algo entre las sombras que procuran horas de aburrimiento.

Hasta entonces la fiesta era una sinfonía de bostezos. Alberto Elvira pasó como un fantasma torpe sobre el albero venteño. Nada de nada, ni siquiera al quinto, que se dejaba por los dos pitones. Pero esto Elvira no lo veía, allá él. Le arrancó algún natural, pero le perdía pasos constantemente al de Bohórquez. Tan sólo dejó un amargo sabor de torero indeciso, de carne de carretón.

A Perlaza habría gustado verlo con su sexto. Con el que abría plaza poco pudo hacer. Entre el calamocheo y los arreones broncos, se le quedaba un toro grande que necesitaba una lidia cuajada de conocimientos, que no dejó ver en exceso, más bien lo contrario.

Destacar la buena labor en banderillas de Vicente Yangüez, y Juan Antonio Cáceres. Con esto, la tarde quedó vencida.


ABC. José Luis SUÁREZ-GUANES. Cogida del colombiano Paquito Perlaza y triunfo de José Luis Bote

El aliciente más importante de la última corrida de toros antes del inicio de la Feria de San Isidro era la actuación de José Luis Bote, triunfador el año pasado. Bote toreó con gusto su primero en los lances de saludo. Destacó el remate de la media verónica. Su oponente fue con presteza al caballo y el madrileño lo colocó, con precisión y torería, delante del picador. Se sacó a su rival a las afueras y, tras salvar una colada y la llegada de alguna duda, dejó muestras de su clase en muletazos intermitentes con la mano diestra. No se acopló con la izquierda y desistió de proseguir su desigual trasteo. Aunque ejecutó una estocada en lo alto, necesitó de varios intentos de descabello.

TIENTO Y SUAVIDAD

No se pudo desquitar con el abanto cuarto, en el que fue imposible brillar con el percal. El toro jerezano tenía muy poca fuerza y fue protestado por el público para que fuera retirado. La presidencia lo mantuvo en el ruedo. A principios de la faena muleteril, el bovino volvió a caerse. Bote lo supo mantener con tiento y suavidad, pero no pudo existir la necesaria transmisión por la debilidad del contrincante. Al torear por naturales, su enemigo volvió a doblar las manos y ya toda la faena tuvo que ser totalmente burocrática para buscar la muerte, a pesar de que el torero se quiso lucir en unos ayudados por alto a dos manos. Pero era totalmente inútil.

Tuvo que matar al sexto tras sufrir una cogida Paquito Perlaza. El colombiano se había mostrado mecánico al torear a la verónica y más lucido al llevar el toro a la montura. Al ejecutar un muletazo en la primera parte de la faena, resultó cogido y pasó a la enfermería. José Luis Bote le arrancó un par de series de derechazos con la cadencia y ritmo que acostumbra este torero cuando se encuentra a gusto. Se entregó en la estocada y se le concedió una oreja, premio a la torería y a la entrega.

SIN EMOTIVIDAD

Paquito Perlaza no pasó de gris al capear al toro de la confirmación. El de Bohórquez derribó en el primer encuentro y se arrancó con alegría al segundo. Se lo llevó Perlaza a los medios con la muleta y lo pasó, con ambas manos, con deseos y sin emotividad. Insistió más sobre la mano derecha y agarró una estocada, de la que el burel tardó algo en caer.

Con entusiasmo y cierta rapidez veroniqueó Alberto Elvira al tercero de la tarde. Con la muleta se sacó el toro al centro del anillo y, una vez allí, cuajó una serie irregular y otra de mejor tono. Intercaló algún muletazo rematado atrás, como es ortodoxo, con otros para fuera. El resto del trasteo volvió a ser desvaído, y, al no acoplarse al torear por naturales, llegó una nueva insistencia diestra en un tono machacón y aburrido.

El quinto fue bien al caballo y tuvo más fuerza que sus hermanos anteriores. Sin nada de particular en el haber capeador de Alberto Elvira, Paquito Perlaza se lució en un quite por chicuelinas y El Chano tuvo que desmonterarse después del tercio de banderillas. Alberto realizó una faena sobre la derecha con pasajes aislados conseguidos, sobre todo cuando se decidió a adelantar la muleta. No existió continuidad y, en general, estuvo por debajo de su oponente.

Cuando ya nadie esperaba nada, llegó la justificación de dos toreros: uno que se dejó coger, como el colombiano Perlaza, y otro que supo arrancar unos pases para el recuerdo, como José Luis Bote.

Parte facultativo: «El matador Wilde Perlaza “Paquito Perlaza” fue cogido durante la lidia del sexto y sufrió una herida por asta de toro en el tercio medio de la cara posterior del muslo izquierdo con dos trayectorias, una hacia arriba, de 10 centímetros, que interesa a músculo semitendinoso, y otra de 15 centímetros, hacia abajo y adentro, que alcanza al fémur. Pronóstico reservado. Se le trasladó a la clínica de La Fraternidad. Firmado: doctor Máximo García Padrós.»

 

 

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