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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
MADRID
Tarde del viernes, 4 de agosto
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Lozano Hermanos,
desiguales de juego y presentación. Violentos en su embestida. Cuarto y quinto,
bravos y nobles, muy buenos para el torero.
Diestros:
Crónica de la prensa:
El
Mundo, El País.
El Mundo. VICENTE
RUIZ. Toreo
bajo el vendaval
Frente a un cúmulo de adversidades tuvieron que enfrentarse los novilleros
anoche en Las Ventas. A una más cuajada novillada -en relación con el resto de
nocturnas- se le sumó un tremendo vendaval que se apoderó de Madrid,
complicando mucho la labor de los de luces. Y contra todo pudieron los
novilleros, especialmente dos, el sevillano Francisco Javier Corpas y el madrileño
Rafael de Julia.
Después
de cortar una oreja en su primero tras un soberbio volapié, en segundo lugar le
correspondió un ejemplar de una nobleza sublime que colaboró de manera
fundamental para crear una conjunción entre toro y torero de una belleza plástica
única. El madrileño toreo con la mano izquierda cadenciosamente y de manera
exquisita. Tras pinchar cortó su segunda oreja. Francisco Javier Corpas cortó
una oreja tras una buena y valiente faena a su segundo, y Alberto Martín cortó
una benévola oreja al último de la tarde tras una desigual faena.
El País. MIGUEL A.
CUADRADO.
Rafael de Julia salió a hombros
Los novillos de Lozano Hermanos dieron una oportunidad real a la terna de
demostrar sus credenciales, sus ganas y el corte torero que lucen. Los novillos
fueron a más según iban saliendo al ruedo. Y quien resultó mejor parado en
tal empresa fue Rafael de Julia, que acabó en hombros de la afición camino de
la calle de Alcalá, y atravesó la Puerta Grande feliz y entre aplausos y vítores.
El veterano novillero de Torrejón de Ardoz, bien conocido en Las Ventas,
triunfador en otras ferias importantes de novilladas, cortó una oreja a su
primero tras una faena desigual, en la que se fajó mejor por el pitón
izquierdo y puso calor y temperamento, así como fue muy hábil en el manejo de
la espada.
En su segundo, Rafael de Julia ligó tres series de derechazos templados y sólo
toreó en una ocasión al natural. Con el novillo más completo y noble de todos
tuvo la virtud, el espigado y elegante novillero, de no dejárselo escapar. Pero
el burel pedía más, una faena más compacta y larga en los muletazos, y más
variada. Al cuarto novillo le hizo un quite por chicuelinas, en su turno
correspondiente, quieta la planta, despacito y sentido, que fue de lo mejor de
su afortunada noche.
Francisco Javier Corpas estuvo valiente en su primero, que tenía un pitón
izquierdo imposible y un derecho más potable. Y en su segundo realizó una
faena de muletazos intensos en series cortas, diferentes, las zapatillas
atornilladas en la arena. Alberto Martín lució buen corte en su primero y le
salió algún muletazo estimable y templado. En su segundo se fue calentando y
al final conectó con los tendidos, al torear por el pitón derecho, y en los
desplantes y pases del desprecio que obsequió al amable y generoso público
nocturno.
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