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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE ARGANDA
FERIA DE LAS NOVILLADAS
Viernes, 8 de septiembre
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de La
Quinta, excelentemente presentado, excepto primero y segundo, sin rematar.
En general, rajados y falto de fuerzas.
Diestros:
-
Luis Vilches,
silencio
en ambos.
-
José
Montes, vuelta al ruedo en ambos.
-
Alberto Álvarez, silencio en sus dos
novillos.
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, El Mundo
El País.
JOAQUÍN VIDAL. Lámina y estampa
La lámina, la estampa... Hay muy diversas maneras de referirse a la belleza
del toro bravo y muchas de ellas se oyeron en Arganda del Rey ponderando la
preciosa novillada de La Quinta que se lidió en su plaza de talanqueras.
Novillos de lámina y estampa... Diciendo trapío bastaría, aunque no es muy
seguro porque el trapío describe la complexión física del toro debidamente
presentado, la armonía de sus formas. En tanto los novillos de La Quinta añadían
al trapío el luminoso pelaje de sus capas cárdenas, con variadas gamas que
iban desde la oscura o acaso próxima al salpicao, a la clara o inequívocamente
arromerada.
La belleza no es todo en el toro, desde luego, ni siquiera lo principal.
Toros guapos mejor están en la finca, aguardando turno con destino al matadero,
si carecen de casta y se sienten borregos.
No fueron de tal cariz los de La Quinta, por supuesto, sino que dieron juego,
embistieron codiciosos los engaños de salida, cumplieron con las plazas
montadas, tomaron nobles las muletas que los espadas les presentaban con
aleatoria oportunidad y acierto.
El sexto derribó con casta agresiva que se traducía en poderío. Arrolló
al caballo picadero llevándolo por medio ruedo (medio cuadrilátero queremos
decir) ora en vilo ora a tortazo limpio, lo estrelló contra las talanqueras y
lo tiró al suelo con el individuo del castoreño y todo.
No es que el novillo fuera bravo, pese al alarde. Y se puede asegurar pues,
perpetrado el percance, huyó al galope de la quema, en vergonzante manifestación
de bravuconería, típica de la mansedumbre. Este toro no salió cárdeno sino
negro. Y no lucía la belleza de sus compañeros porque de cara era chato, mucho
más acusadamente si se le miraba de perfil. Un espectador comentó que se parecía
al director de su banco. Podría ser...
A este novillo, y al tercero, José Montes los recibió de rodillas a porta
gayola, y se embraguetó con ellos en las verónicas. Los compañeros de Montes,
en cambio, pasaban de percal.
Los compañeros de Montes sólo se empleaban a fondo en los turnos de muleta
y las faenas tampoco les salían brillantes. Con cierto oficio y reunión Luis
Vilches, en tanto Alberto Álvarez, tremendamente voluntarioso, empleó una técnica
insuficiente para dominar las encastadas embestidas, que le desbordaban.
José Montes, por el contrario, consiguió mejores resultados en sus
vibrantes empeños muleteriles y dio sendas vueltas al ruedo. No es que el público
las pidiese con entusiasmo, pero dio la cara con toros de casta brava y ese es
un mérito que cuenta con las bendiciones de la afición, siempre vigilante de
los valores de la fiesta.
El Mundo.
JÓSE LUIS VADILLO. José Montes va en serio
Sonaron clarines y timbales para anunciar la salida al ruedo del tercero de
la tarde y José Montes cogió su capote con una mano y se plantó de rodillas
ante la puerta del toril para esparar al novillo a portagayola. Un gesto
habitual entre novilleros, sin embargo, Montes se ganó la ovación del público.
No en vano, por esta Feria de Arganda ha pasado ya una docena de novilleros y sólo
él tuvo el gesto de pasar el mal rato aguardando la salida del morlaco. Todo un
ejemplo de cómo anda la novillería y de cómo marcha esta Feria, con sólo dos
orejas cortadas -una regalada- y varios novillos de calidad.
Montes, que entró en sustitución de José Luis Triviño-¿por qué no
estaba anunciado en los carteles iniciales?- demostró que llegó a Arganda para
labrarse su futuro en la profesión. No es, desde luego, Gallito revivido, pero
demuestra con oficio, cabeza y valor que quiere ser alguien.
Ayer, ante un encierro de La Quinta espectacular en cuanto a trapío pero
decepcionante en su juego, anduvo Montes seguro en su primero. Ayudó a
sostenerse al blando animal con ayudados por alto, toreó a media altura ligando
todo lo posible y aguantó varios arreones del encastado novillo. Con el que
cerró plaza, Montes se fue de nuevo a portagayola, demostró temple y colocación,
sabiduría para dar aire a su oponente y ligó una buena tanda con la diestra.
Abusó en exceso de los pases de pecho. Con ese bagage, Montes sólo se fue de
vacío por su fallo con la espada.
Luis Vilches sólo supo demostrar con algunos naturales sueltos la buena fama
que se ha ganado en otras plazas. Mirado por el lado bueno, sólo el hecho de
que tomara Vilches la zurda con asiduidad debería haber bastado para que
repicaran las campanas de la iglesia de Arganda. Sin embargo, ayer sólo estuvo
correcto con el primer ejemplar de La Quinta, muy blando, y esforzado con el
cuarto, que lucía dos navajas por pitones.
A Alberto Alvarez le correspondió el novillo más guapo del encierro,
aplaudido de salida. Tuvo este animal una desacertada brega tras derribar en
varas y en la muleta se quedó suelto y con la cara alta. En su primero, Alvarez
anduvo a la defensiva, especialmente con la zurda, ante un ejemplar más
peligroso de lo que parecía.
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