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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE LA RIVERA
Tarde del miércoles, 25 de septiembre del 2002
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Zalduendo,
desiguales de presentación y juego.
Diestros:
Entrada: lleno. Crónicas de la prensa:
PortalTaurino, El
País, ABC
PortalTaurino.
Micky Rioja. Un bravo toro de Zalduendo que mereció
la vuelta al ruedo
Está claro, que los de la
corbata del palco, quieren ser protagonistas de la feria de San Mateo, hoy
distinto presidente al de ayer, pero tan incapaz como su antecesor.
Devolvió al tercero de la tarde, se supone que por impresentable. Y ante
esto me pregunto yo, para que sirven los reconocimientos previos, no se ve
que la presencia de ese toro es de vergüenza, para que sacan un toro al
ruedo al que luego hay que matar cuando el mismo rechazado en el
reconocimiento, hubiera servido para otra plaza de menor categoría.
Simplemente demencial, para acabar de rematarla concede permiso a El Juli
para poner un cuarto par de banderillas y antes de clavar, cambia el
tercio, en que quedamos, sí o no. Creo que va siendo hora que en Logroño,
los funcionarios abandonen el palco y se ponga una persona de entidad y
capacidad para estar en el mismo, estos dos desde luego no tienen ni una
cosa ni otra.
Enrique Ponce, pudo tener
un triunfo sonado en el primero de la tarde si no hubiera fallado con la
espada, ante un toro bravo, tuvo que ponerse en el sitio y torear, torear
de verdad. El valenciano demostró su oficio y cuajó una buena faena a un toro que por sus condiciones pedía el carné de TORERO,
al que tenía enfrente y Ponce sin lugar a dudas se lo enseñó, pero lo
comentado con los aceros, le privaron de un triunfo grande a él y al toro
que mereció sin duda la vuelta al ruedo. En el cuarto, faena larga dándole
aire al toro cuando lo necesitaba, con profesionalidad, temple y mando,
con una estocada corta acabó su labor y cortó una oreja.
El Juli, se enfrentó en
primer lugar a un toro encastadito, que acabó en la muleta rebrincadito y
sin entregarse, con la carita a media altura, se le coló dos veces por el
pitón derecho y el torero, aguantó sacó buenos momentos con la mano
izquierda y falló a espadas, con una estocada que asomaba y una media
traserilla. En el quinto, le tocó pelear con el morlaco y el diestro no
se arrugó, dio la cara y estuvo en e sitio. Le pudo al toro y este comenzó
a querer rajarse, El Juli, no le dejó y le robó series a base de ponerle
y dejarle la muleta en la cara, pasó un mal trago el madrileño hasta que
pudo al toro.
Javier Castaño, dejó
impronta de un torero que quiere ser, comenzó la faena al de Criado de
rodillas y consiguió grandes momentos sobre todo toreando en redondo,
valiente y muy decidido, finalizó su labor con circulares, molinetes,
manoletinas en vertical y de rodillas que acabaron rindiendo al publico a
su actuación. Estocada de la que sale cogido de mala manera
afortunadamente sin consecuencias. En el que cerraba plaza, nuevamente muy
dispuesto, con ganas y sabiendo lo importante de redondear su triunfo, se
encontró con un oponente al que se le acabó pronto el gas y poco pudo
hacer, una estocada acabó con la corrida.
El País. PABLO G.
MANCHA. Lección magistral de Ponce
Enrique Ponce dio una lección magistral
con el primero de la tarde, un toro sin mucha presencia que pedía una
muleta sabia y poderosa que fuera capaz de someter sus embestidas. Lo vio
muy pronto el torero de Chiva, que sin probatura alguna, lo enceló desde
el principio en una tanda de manos bajas en la que dejó la impronta de su
proverbial técnica. Se lo sacó a los medios, y allí desplegó todo su
acervo: la muleta adelantada y el viaje consumado atrás, para con un leve
giro de su cintura, conseguir el siguiente muletazo.
Tuvo Enrique Ponce un sentido lidiador
exquisito y en la tercera entrega por el pitón derecho trazó los mejores
muletazos que se han visto en la feria. Dio cinco redondos mandones y los
abrochó con un pase de pecho señorial, infinito. La faena bajó con la
mano izquierda, aunque algunos naturales tuvieron gran sabor, sobre todo
en los que presentó de frente y con los pies juntos. Al final, un
desafortunado metisaca emborronó su labor. Con el cuarto, un estafermo
sin cara, se mostró fácil y profesional.
Castaño cortó dos orejas al sobrero tras
un trasteo más efectista que profundo en el que destacaron la ligazón y
su sentido de las distancias. Abundaron los rodillazos y las malonetinas y
tras unos momentos de tensión tras ser arrollado al entrar a matar, la
plaza se rindió a sus pies.
El Juli anduvo desasosegado y no se terminó
de acoplar con ninguno de sus dos toros. A su primero lo pasó despegado y
rápido, y al que se despidió de la feria, un manso declarado, sólo pudo
robarle algún muletazo suelto.
ABC. A.G.ABAD. Javier
Castaño, a hombros, no quiso ser comparsa de Ponce y El Juli
Los toreros jóvenes están arreando de lo lindo en esta feria. A Diego
Urdiales, Javier Valverde, El Fandi y César Jiménez hay que unir el
nombre de Javier Castaño, que ayer obtuvo un importante triunfo que lo
reafirma en sus posibilidades. Cortó dos orejas al tercero, y hubiera
sumado alguna más de no haber fallado con el estoque en el sexto. Si en
un principio parecía su inclusión al lado de Ponce y El Juli un alivio
para la empresa, al final el chaval demostró que no quiere un papel de
comparsa.
Fue una tarde de valor. La faena a su primero, un sobrero de Juan
Manuel Criado, se caracterizó por unas ganas enrabietadas. Un tanto
acelerado se aposentó al manejar la mano izquierda y no regateó en los
alardes ni con la espada. Más asentado y con idénticas ganas salió en
el sexto. Buscó las cercanías, en donde se atracó de toro y mantuvo el
mismo tono de valor y de reivindicación.
Enrique Ponce estuvo acompasado con el primero, en una obra
academicista, perfecta en su planteamiento. Ni una sola vez rozó el
astado los engaños. Bien con la derecha, muy bien con la izquierda. ¿Por
qué aquello no acabó de prender? Demasiada sutileza y falta de
sentimiento. Se metió más con el sexto y se lo agradecieron con una
oreja.
Bronca para el palco
El único que no obtuvo trofeo fue El Juli, quien no pasó de
apañado con el segundo, y apretó mucho en el quinto. Tras un tercio de
banderillas más vibrante que lucido, la faena no dejó indiferente a
nadie. Un toma y daca, una lucha entre un toro violento, que acabó rajándose,
y un torero encastado. Después de un pinchazo y una estocada hubo petición
de oreja, que el presidente no concedió. Otra bronca para el palco. Y
van...
Y es que ayer, el usía se las llevó todas. El tercero era un animal
impresentable y, para demostrar que la afición de Logroño es algo más
que una presidencia arbitraria, los logroñeses pidieron ¡toros! El
torillo, que no tenía otra cosa que su carita de becerro, fue devuelto,
cuando los intereses de los aficionados también se defienden por la mañana,
plantando cara ante quien sea para que lo que salga al ruedo tenga el trapío
que aquí demandan. Claro, parece mucho más fácil ser muy duro negando
orejas que rechazar toros impropios, aunque sean de Victorino Martín, de
Zalduendo o el empresario sea Chopera.
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