GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE LA MANZANERA
Tarde del miércoles, 26 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Juan Luis Fraile, en general bien presentados y de buen juego. 

Diestros

Entrada: Al finalizar la lidia del quinto toro se cortó la coleta el banderillero Juan Martín Recio. Lleno.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, El Mundo


El País. PABLO G. MANCHA. Tarde de trazos gruesos

Terminó la feria de San Mateo con una blanda y dócil corrida de Moisés Fraile que deparó una tarde de trazos gruesos donde el toreo como tal estuvo ausente.

Juan José Padilla, que se había ganado el día anterior la sustitución del accidentado Jesulín de Ubrique, puso todo su empeño en agradar a la concurrencia.

Con su primer toro, un animal de tranco débil y de ánimo crepuscular, dibujó una faena rápida y perfilera que gozó de escaso relieve. En el cuarto, otro animal con poco gas y escasa casta, se sobrepuso a su sosería alargando el brazo y recurriendo al estratégico calentón final de rodillazos y desplantes. Antes, los derechazos tuvieron tan poco fuste como emoción. Sin embargo, Padilla pudo dibujar dos naturales y medio en los que corrió la mano con insólita templanza. Sólo duró esa breve tanda, pero se vio a un Padilla sorprendente.

Por su parte, Miguel Abellán vivió una tarde contradictoria. No se acopló con un primer toro de pocas energías pero sumamente noble que agradecía que le presentaran los engaños a distancia. Tampoco se cruzó y el escaso sentido del temple se convirtió en una sucesión de feos tirones que cortaban una y otra vez el ritmo de la faena. En el quinto, un toro de El Pilar de muy serias hechuras, empezó tan firme como quieto y ligó los muletazos sin moverse un ápice. Pero aquello sólo duró dos tandas, en las que se confió e incluso bajó al final la mano. Después, se metió en cercanías y cuando se esperaba una faena importante, la obra se desmoronó. Sólo pudo remontarla al final, gracias al esbozo de arrimón y a su decisión con la espada.

Javier Castaño se encontró con el sobrero y planteó una faena en el filo de la impotencia. Resultó desbordado porque no demostró dominio ni recursos técnicos solventes para sobreponerse a un toro que viajaba con la cabeza a media altura y que apretaba hacia los adentros. En el sexto trató de reconciliarse pero los enganchones y su descolocación lo impidieron. Al final, se metió entre los pitones y ligó tres solitarios muletazos por alto.


ABC. A.G.ABAD.  Feria de San Mateo: La Presidencia se torna verbenera

Aquí andan entre discusiones porque el argumento taurino de La Rioja impide salir por la puerta grande si no se cortan dos orejas a un toro. Por eso fue antirreglamentaria la incontestable salida a hombros de El Juli el martes. Sin embargo, sigue siendo reglamentario que el presidente mantenga en el ruedo animales tan inválidos como el primero de ayer o que conceda orejas tan fáciles como la de Miguel Abellán en el quinto. Hace falta hacer un gran esfuerzo mental para comparar ese trofeo con los conseguidos por El Juli o el que se le negó a Morante, o incluso la única que concedieron a Padilla ese día. La Presidencia pasó de un rigor desmedido por absurdo a una facilidad extrema, tan absurda o más. Tan bien lo quieren hacer desde el palco que ayer se les fue la mano.

Los toros de Moisés Fraile, bien armados, tuvieron nobleza pero les faltó empuje. Con todo, merecieron mejor trato, especialmente por parte de Abellán y de Javier Castaño, porque Padilla se justificó dentro de su peculiar estilo.

Juan José Padilla, que se ganó la sustitución de Jesulín de Ubrique la tarde anterior, capeó como pudo la falta de fuerzas del primero y provocó la primera ovación cerrada de la tarde cuando banderilleó con entusiasmo al cuarto. Comenzó y terminó la faena de rodillas. El público quería fiesta y el jerezano se la dio. A su manera, pero la dio. Dejó pocas cosas para el recuerdo, aunque el respetable se divirtió. (Silencio y oreja tras aviso).

Lo de Abellán y su primero fue un ahora yo, ahora tú. El toro, noble y flojo, y el torero, enganchón aquí, enganchón allá, y cuando el muletazo resultaba limpio el astado rodaba por el suelo. Con el quinto, de El Pilar, un buen toro, anduvo despegadillo en un atracón de muletazos bajo una pesada losa de vulgaridad. Un pinchazo y una buena estocada le valió el trofeo más fácil de la Feria. (Silencio tras aviso y oreja tras aviso).

Javier Castaño pasó apuros con el sobrero de Martínez Elizondo, lidiado en tercer lugar, y estuvo voluntarioso y escaso de temple en la larga faena al sexto. (Silencio y ovación tras aviso).

EL ADIÓS DE MARTÍN RECIO

El final de este San Mateo supuso también el fin de la carrera de un buen profesional. El subalterno Martín Recio, reconocido durante muchos años como un gran torero de plata, dijo adiós a los ruedos. Cuando su matador Miguel Abellán le cortó la coleta en los medios tras la muerte del quinto toro, la plaza en pie le tributó una ovación de gala. Merecido homenaje.


El Mundo. IÑIGO CRESPO. Adiós a Martín Recio

La ovación más sentida y más cálida, más de verdad de toda la tarde, como premio a toda una trayectoria, se la llevó el subalterno Juan Martín Recio, que ayer, tras toda una vida dedicada al mundo del toro, se cortó definitivamente la coleta. Martín Recio saludó desde el centro de la plaza y ésta puesta en pie le dedicó como prueba de admiración, de cariño y de respeto, fuertes aplausos al grito unánime de ¡torero, torero!

Por lo demás, la corrida de Moisés Fraile, muy bien construida y rematada aunque un puntito blanda, tuvo toros de gran interés que se movieron con más o menos clase, pero dejaron estar. A la corrida le faltó un punto más de entrega y de motor, aunque mostró gran movilidad y sobre todo holgura.

Los tres primeros toros no tuvieron gran historia, así que cuando Padilla inició su labor al cuarto la plaza estaba aletargada. Pero Padilla explotó y convirtió el coso de La Ribera en una explosiva fiesta. El jerezano tuvo la energía, la ilusión y los argumentos necesarios como para meter al público en la corrida. Toreó de capa con efervescencia y banderilleó con espectacularidad y sentido.

El toro se movió sin criterio, pero Padilla le dio fiesta por los dos lados en una faena que transmitió esperanza y respiró ilusión por todo cuanto hizo. Dejó una estocada y cortó una oreja bien ganada. Con el que abrió plaza, Padilla se mostró voluntarioso pero sin brillo por la blandura del toro.

Miguel Abellán cortó una oreja al quinto ejemplar por una labor muy correcta y muy caligrafiada por los dos lados. El trasteo tuvo muletazos de buen trazo y excelente tono. Labor mesurada desde el inicio hasta el final. Centrado y asentado mostró desparpajo, aunque le faltó profundidad. Tras un pinchazo ejecutó una contundente estocada. Todo muy estimable. Con su primero, Abellán fue todo voluntad ante un toro flojo y soso. Su labor en este morlaco fue discreta y lineal.

Javier Castaño intentó sacar partido al manso y gigante que hizo tercero. Su ilusión se estrelló. Con el sexto estuvo valiente pero careció de argumentos como para convencer. le faltó aplicar más técnica y pulsear más la embestida.

 

 
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