|
|
|
Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE LA RIVERA
Tarde del sábado, 27 de septiembre del 2003
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Hermanos Domínguez Camacho,
de buen juego en general salvo el
tercero, descastado.
Diestros:
Entrada: lleno. Crónicas de la prensa:
El País.
El País. PABLO
G.MANCHA. Hermoso lo hizo bello
Pablo Hermoso de Mendoza salió al ruedo de Logroño, citó desde el
platillo ofreciendo los pechos de su caballo y se entretuvo en una tarde mágica
en bordar el toreo. Hermoso lo hizo bello por inaudito, por inverosímil y
porque parecen imposibles cada uno de sus cites y la forma de resolver los
embroques sin ninguna violencia, pero con un dominio que está marcando
esta época del rejoneo, la suya, como la más grande. Nada más asomar el
toro, el navarro le dibujó un pase cambiado con el equino convertido en
engaño torero que marcó lo que iba a ser su actuación. Lo llamó desde
la boca de riego, el toro se arrancó y le desvió la trayectoria vaciándolo
por la grupa a guisa de media verónica y con el astado sencillamente
sometido. A partir de ahí no dejó respirar ni a su enemigo ni a ninguno
de los espectadores, que asistían boquiabiertos a lo que estaba
aconteciendo. Hermoso llevó al toro a milímetros de la cola, clavó el
primer rejón de castigo y se marchó haciendo una pirueta frente a los
belfos de murube con una torería magistral. Por momentos, los cuernos
romos merodearon la anatomía de un caballo que al final se le hacía
esquivo e imposible, aunque se situó siempre en la distancia íntima de
la caricia. Antes de pasaportar al toro de un rejonazo trasero caído y
atravesado, clavó tres rosas recortando terrenos, hasta dejar la última
por dentro y casi incrustado en tablas. Dos orejas y única puerta grande
de esta feria decepcionante. Sergio Galán apostó en el sexto de verdad.
La cuadra de este rejoneador resulta espectacular, sobre todo un caballo
negro que se asoma a los cites con el mentón remetido en el cuello y que
parece flotar por el ruedo con la misma gracia de una bailarina de ballet.
El luso Ribeiro Telles pasó inadvertido, a pesar de que se encontró
con sendos astados nobles y colaboradores.
|
|