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Desarrollo de la corrida
Al tomar los trastos se inicia la
parte más importante de la lidia, la cual
generalmente se ve precedida de un brindis.
En el transcurso de los tercios anteriores el lidiador se ha dado cuenta de las
características del toro y con base en ello inicia el trasteo que espera se convierta en faena, alcanzando así el triunfo. La muleta se convierte en este momento en el
instrumento que permitirá proyectar a los tendidos
el arte y el sentimiento que el torero lleva dentro, logrando con ello una comunicación y
entendimiento plenos.
El tercio de muleta se inicia con doblones de castigo o con pases por alto, dependiendo de la fuerza
de la noble bestia. El pase clásico de muleta es el natural, realizado con la muleta en la mano izquierda y el ayudado o estoque en la derecha, la misma suerte instrumentada con los trastos invertidos se llama derechazo. La continuidad de cuatro o más
de este tipo dan como resultado una tanda o serie que generalmente es rematada con un pase de pecho.
Otras variantes del tercio son las manoletinas,
molinetes, péndulo, vitolina, martinete, dosantina, arrucina, etc. A estas alturas
el toro ha decaído físicamente, momento que es aprovechado por el matador pasa realizar
desplantes y mostrar el dominio que ha ejercido sobre él.

Suerte Suprema
Ahora llega el momento crucial de la lidia. El éxito de la faena depende de la
ejecución de la suerte suprema. Las orejas se ganan con la muleta y se
cortan con la espada. En la suerte suprema termina la vida del toro.
La forma de matar recibe diversos normes:
a) Volapié. El matador se vuelca sobre el morrillo del toro, sin estar en
movimiento.
b) Recibiendo. Cita y espera a pie firme la embestida para sepultar el acero.
c) A un tiempo. El intentar el volapié el burel embiste y la estocada se da a
un mismo tiempo.
El torero antes de tirarse a matar debe "igualar" al toro, es decir, obligarlo a
juntar paralelamente las cuatro patas. De esta forma los omóplatos y escápulas se abren
para que la espada penetre sin complicación alguna.
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