|
|
|
TOROS
EN JAÉN
Temporada 1998 |
Andújar Baeza
Cazorla Jódar
La Carolina Linares
Porcuna Puerta de Segura Úbeda
Villanueva del Arzobispo Villacarrillo
Proyecto de Tren taurino
Madrid-Vilches
PLAZA DE JAÉN
Datos de la plaza
Temporada 1999
Feria de San
Lucas en Jaén 1998
Temporada 1998 en la provincia a de Jaén:
287 festejos taurinos
Resultados y crónicas de la prensa
José Luis Moreno
ha sido distinguido con los trofeso al triunfador de la Temporada´98 en Jaén, y con los
premios a la mejor Muleta y a la mejor Estocada (otorgados por la plaza de Toros, la Peña
Cultural Juan Carlos García y el trofeo Arsenio
Carazo)
La tertulia taurina "Amigos del Toro-Los doce" ha distinguido al toro más bravo
de la temporada 1998 a Poetiso, de la ganadería de Jandilla, lidiado como sobrero de regalo por José Ortega Cano, que le sirvió de
despedida en los ruedos españoles.
Sábado, 10 de octubre. Toros de Partido de Resina (antiguo Pablo Romero) (bien
presentados, con cuajo), para El Andujano (silencio y silencio), Pedro Pérez Chicote (silencio tras tres avisos y toros devuelto al
corral, y silencio) y David Gil.(saludos tras dos
avisos y saludos tras aviso). Crónica
de la prensa
Domingo, 11 de octubre.
Rejones. Reses de Diego Puerta para Joao Moura (2 orejas), Pablo Hermoso de Mendoza (2 orejas), Paco Ojeda (dos orejas) y Álvaro Montes, que
tomó la alternativa (2 orejas). Crónica de la prensa
Lunes, 12 de octubre. Toros de Jandilla, para
Juan Carlos García (8 orejas), que actuó en solitario. Crónica de la prensa
Miércoles, 14 de octubre.
Corrida de toros internacional. Toros de María
Luisa Domínguez y Pérez de Vargas (desiguales, bravos y nobles, excepto el 4º, que
se rajó), para Rafael Gastañeta (vuelta
tras aviso y ovación), Rafael Rubio "Rafaelillo"
(silencio y dos orejas y rabo simbólicos) y Eduardo
Dávila Miura (ovación tras aviso y palmas). Un cuarto de plaza. Crónica de la prensa
Jueves, 15 de octubre.
Corrida de la juventud. Toros de Guadiamar (mal de presentación, 3º y 4º lidiados como
sobreros por dos inválidos), para Víctor Puerto
(ovación tras aviso y palmas), Morante de la
Puebla (oreja y oreja), y Miguel Abellán.
(silencio y palmas tras aviso). Menos de media entrada.Crónica de la prensa
Viernes, 16 de octubre.
Corrida de Arte. Toros de Herederos de Bernardino
Píriz (blandos y deslucidos) y uno de Jandilla
(en 7º lugar) (bravo, encastado), para Curro
Romero (pitos y bronca) , Manzanares
(silencio y oreja) y José Ortega Cano
(última actuación del torero)(ovación, ovación y oreja tras aviso).Crónica de la prensa
Sábado, 17 de octubre.
Corrida de la Revelación. Toros de Hermanos Tornay
(inválidos en su mayoría, el 5º fue sustituido por uno de Jandilla, que dio la vuelta
al ruedo), para Jesulín de Ubrique (silencio y
saludos tras aviso), José Luis Moreno (oreja y
dos orejas y rabo tras aviso) y Julián López El Juli
(oreja y vuelta al ruedo).Crónica
de la prensa
Domingo, 18 de octubre.
Corrida de la Alternativa. Cinco toros de Hermanos Collado (moruchos, sin clase, el 6º
devuelto) y uno de Jandilla (que se dejó), para Enrique Ponce oreja y saludos), El Cordobés (saludos y dos orejas) y El Cuate, que tomarba la alternativa (vuelta y
saludos tras aviso).Crónica de la
prensa
Las corridas comenzarán a las seis de la tarde
30% de descuento para abonados
FRANCISCO
MATEOS. Edición del domingo, 11 de octubre´98. Carencias del escaso rodaje
Los de Pablo Romero no fueron sometidos por los espadas. Chicote lo pagó con toro al
corral
Me contaba en el sorteo de de la mañana el represetante de la nueva propiedad de la
ganadería de Pablo Romero, José Luis Algora, que había cambiado todo el sistema de
alimentación que seguía Jaime, de forma que decía haber logrado en poco más de seis
meses alejar el fantasma de las caídas. Debe ser cierto, porque tanto en las corridas
anteriores como en la de ayer, los pabloromeros vendieron cara su vida.
Por delante del lote de El Andujano echaron el único cinqueño del encierro de Pablo
Romero, o Partido de Resina. Un toro hondo, serio y con la capa cárdena tan
característica en el pelaje de los guapos toros que pastan caminito del Rocío. No se le
dejó como se debía en el caballo. El torero de Andjar puso banderillas, aunque
sólo acertó a dejarlos dos palos en el primer par. Tras los dos fallidos intentos
últimos él mismo pidió al palco el cambio de tercio. El torero fue de menos a ms
con un toro bastante potable. Pero los numerosos enganchones -hubo hasta algún palillo
roto- y las faltas de apreturas en ciertos pasajes hicieron que la faena no tuviera
uniformidad y se sucediran los altibajos. Por el derecho se encontró más a gusto. El
astado terminó en las querencias de chiqueros. Quiso aprovechar el viaje del animal
cuando se perfilaba y pinchó; después dejó media infame en la paletilla.
Sólo 460 kilos pesó el cuarto, pero le sobraba trapío. Bien hecho, con cabeza,
cárdeno y con mucha plaza, aplaudido con justicia en su salida. De nuevo irregular con
las banderillas El Andujano. Cuando su subalterno Miguel de la Hera intentó ponerlo en
suerte al matador cayó frente al toro, que le corneó doblemente y de forma gravísima,
siendo evacuado de urgencia al hospital, en donde se le intervno durante más de tres
horas de fuertes destrozos en el recto, que necesita de recomposición. La impresión fue
mayor porque tras levantarse se derrumbó, con el conocimiento perdido. El toro cortaba el
viaje y El Andujano tuvo que abreviar.
El primero del granadino Chicote -con las fuerzas justas- se lo echó a los lomos
cuando comenzaba a confiarse por el pitón derecho, librándose de milagro de la cornada.
Tras el porrazo ya no se confió y se ayudó con la espada al intentar torear con la
zurda. Lo insólito sucedió con los aceros. Tras una buena colección de pinchazos se
decidió a coger el descabello cuando no estaba el toro en condiciones de descubrir el
lugar oportuno. Tardó un mundo en sacar el pinchazo hondo que había dejado en último
lugar, con una tranquilidad -la misma que la de su cuadrilla- que no venía al caso. El
primer aviso ya cayó. Sacó la espada y por fin se dio cuenta que no estaba para
descabellar. Otros cuantos pinchazos, el toro que se viene arriba y el segundo que cae.
Pero el diestro seguía demasiado relajado, buscando la igualada con mimo. Hasta el
empresario, Paco Dorado, hubo de pincharle desde el callejón para que abreviara. Al
final, lo que estaba cantado, el tercer aviso y el toro que se va vivito al corral, para
lo que se tardó más de veinte minutos. La gente aplaudió a Chicote cuando se retiraba,
actitud cariñosa pero taurinamente incomprensible, porque los toreros se llaman
matadores.
Muy espeso y sin confianzas en el quinto, que hacía hilo, presentando unas
dificultades que no logró superar Chicote. Con la espada siguió en pinchauvas.
El linarense David Gil recibió a su primero con una larga de rodillas. En el cierre
del saludo con el capote perdió pie y a punto estuvo de sufrir un percance. Muy animoso
comenzó el trasteo, saliendo de rodillas desde las tablas. El animal tena sus
complicaciones y, aunque las primeras arrancadas eran boyantes, las posteriores eran
inciertas. De ahí que, a veces, pareciera que el diestro estaba a merced del astado. Se
arrimó y se lo pasó muy cerquita con el ay siempre en la garganta del aficionado.
Pundonor y enorme voluntad, con las carencias lógicas de la falta de contratos. La
primera estocada, atravesada, asomó. La segunda, trasera. Otro toro duro de patas que
prolongó su muerte hasta el segundo aviso, tras el que lo despenó de sendos descabellos.
De idéntica forma que en el tercero comenzó el trasteo al complicado último.
Envalentonado, aunque casi siempre a merced de un toro con unas dificultades que eran
mayores de las que la corta experiencia del joven matador podía flanquear.
FRANCISCO
MATEOS. Edición del lunes, 12 de de
octubre´98. Seis toros, doce orejas
Moura, Mendoza, Ojeda y el local Montes, que tomaba la
alternativa, salieron a hombros.
Triunfal y triunfalista el festejo de rejones.Muchas orejas -demasiadas- y diversión
en los tendidos que creían haber visto el acabóse a caballo. La realidad es que el
ganado se dejó y los caballeros, unos más que otros, estuvieron a un buen nivel.
Tras sonar clarines que anunciaban la salida del primero, de nuevo, como en el despeje
de plaza, aparecieron los cuatro rejoneadores para que Moura, en presencia de Mendoza y
Ojeda, le cediera el primero de los rejones de castigo a çlvaro Montes, de 16 años, el
primer rejoneador que da Jaén, en emotivo acto de alternativa. Tras los tres rejones de
castigo iniciales -en el segundo le golpeó de forma contundente la cabalgadura- el
presidente cambió el tercio, aunque el recién alternativado pidió permiso para poner
otro más. En banderillas fue de menos a más, algo nervioso. El primero resultó
demasiado despegado y en el segundo erró. Por contra, muy ajustados y limpios fueron
cuarto y quinto, en la suerte del violín. Pinchó en el primer rejonazo y el segundo fue
un pinchazo hondo y desprendido que sólo bastó por la habilidad de los capotazos de la
cuadrilla. La gente, que siempre se mostró muy volcada, demandó y consiguió para él
dos orejas muy localistas.
La maestría de Moura llegó en el excelente tercio de banderillas, sin errar en
ninguno de los cinco palos. El desparpajo y soltura con sus monturas contrastaba con
cierta rigidez del jovencísimo Montes en el toro anterior. Se dejó llegar al estribo al
animal cuando se adornaba tirando de él a dos pistas. Magnífica la banderilla que
colocó al quiebro. Tras lo visto en el toro anterior, por comparación equitativa, lo
mínimo eran las dos orejas, como así fue.
El toro de Mendoza bajó de tono y se lo tuvo que trabajar mucho, encelándolo con su
buena cuadra de caballos. Con -Chicuelo- en banderillas llegó la emoción a plenitud. De
frente, llegando a la cara y desacelerando para ganarle la cara cuando lo tenía en el
estribo y clavar arriba. Y los adornos finales, con unos giros imposibles muy cerrado en
tablas, terminaron por levantar de sus asientos a los aficionados. Clavó un sensacional
par de banderillas a dos manos. Aunque la colocación del rejón de muerte, muy trasero y
contrario, fue defectuoso, se le concedió las dos orejas.
A Ojeda le faltó el temple que le sobraba cuando toreaba a pie. Aunque fue de menos a
más, cuando consiguió poner las farpas ajustadamente fue a cambio de toparle el animal
la cabalgadura. Lo mejor, el par a dos manos. Mató de dos rejonazos y fue el único al
que el popular Diamante Rubio no jaleó, ni demandó trofeos, ni le tiró bastón, ni le
pidió música. Incluso en la collera con Moura sólo aplaudía al portugués. Serí
porque... En fin, el de Sanlúcar cortó dos orejas.
Las actuaciones, como casi siempre, no llegaron al nivel de las actuaciones en
solitario. Correcta sin más la de Moura-Ojeda y muy brillante y espectacular la de
Mendoza y el local Álvaro Montes.
EFE, Jaén. 12 de octubre´98.
Juan Carlos García triunfa con seis toros en Jaén
El diestro jienense Juan Carlos García, que lidió como único espada la tercera corrida
de la Feria de San Lucas, de Jaén -celebrada ayer-, obtuvo un gran triunfo: cortó ocho
orejas y salió a hombros por la puerta grande. También salieron por la puerta grande
Borja Domecq, propietario de la ganadería, y su mayoral.
Con menos de media entrada se lidiaron seis toros del hierro Jandilla, que dieron
excelente juego. Todos fueron aplaudidos en el arrastre y al cuarto se le dio la vuelta al
ruedo. El resultado artístico que tuvo Juan Carlos García fue el siguiente: pinchazo y
estocada (oreja); estocada (dos orejas); dos metisacas y estocada (vuelta); estocada (dos
orejas); estocada (dos orejas); estocada corta (oreja).
La actuación de Juan Carlos García fue muy completa, de buen toreo; especialmente muy
firme, variado y sin una sola duda en toda la tarde. Cuajó faenas templadas, que fueron
jaleadas por el público.
FRANCISCO MATEOS. Edición del martes, 13 de de octubre´98.
Objetivo cumplido.
El local Juan Carlos García salió a hombros tras cortar ocho orejas a buenos toros de
Jandilla
El gesto terminó en gesta y el diestro local Juan CarlosGarcía,
vestido de verde oliva -que para eso estamos en Jaén- y oro, salió por la puerta grande
tras cortar ocho orejas en su encerrona en solitario. Gesto que aumenta en valor cuando
tras la salida a hombros tiene que poner rumbo a Zaragoza, sin apenas descanso, para matar
esta tarde la de Miura. Lo cierto es que los toros se dejaron hacer muchas cosas y Juan
Carlos, acostumbrado a embestidas más ásperas, no siempre logró acoplarse.
Muy cariñoso estuvo siempre el pblico, obligándole a saludar
tras deshacerse el paseíllo. Al primero, con cinco años cumplidos, le instrumentó una
faena basada en la zurda, sobre todo en la primera mitad. Tiró bien en los de
pecho y se colocó siempre en el sitio oportuno. Ya metidos en la segunda parte de la
faena, cuando el toro se apagó algo, volvió a probarlo por el derecho, en donde
la labor sí resultó más embarullada. Aun con momentos destacados, la faena, que brindó
a sus paisanos, no terminó de romper. Al segundo intento, estocada desprendida.
El segundo acto de este monólogo compuesto de seis partes se saldó
con una labor de más a menos. El toro fue bravo, apretó con clase en el caballo,
aguantó la labor de muleta siempre más allá de las rayas de picadores y con espadazo un
pelín desprendido de mucha muerte vendió muy cara su vida en el tercio. Juan Carlos lo
llevó largo y los desplazó con técnica, con algunos artísticos muletazos por bajo de
remate. Mejor esta vez por la derecha, aunque no terminó de gustarse, quizá molestado en
ciertas ocasiones porque el burel hacía hilo. Pero este jandilla mereció más fiesta.
En el tercero varió algo su actuación de capote con un quite por
chicuelinas. Se lobrindó a sus padres, que también la madre -algo inusual- asistió a
ver a su hijo torero. El toro fue muy noble, de los que hacen el avión, humillan y
repiten embestida, aunque a mitad de faena comenzó a rematar con un molesto cabezazo cada
viaje. La faena fue de más a menos, con una primera mitad de derechazos relajados
y mano baja, dejándose llevar por el momento. En la segunda entrada a matar pinchó y un
seco derrote le volteó. A la tercera, buena estocada.
El cuarto fue otro toro que se movió y tuvo buen son en la muleta,
cumplió sobradamente en el caballo y murió en el mismo centro. Le faltó acoplarse más
y dotar de profundidad su labor. Precisamente lo mejor vino al final, ya sin msica,
cuando tras caer se incorporó con agallas y le dejó derechazos de muy buen estilo,
calentando el cotarro con circulares. Estocada muy buena. Tanto la vuelta al toro como la
segunda oreja, generosas.
El cinqueño quinto bajó de tono y se paró en la muleta, además de
quedarse corto. Por encima estuvo Juan Carlos, que aguantó sin inmutarse más de un
parón.
El sexto también fue algo deslucido y la faena no pudo tener brillantez, a pesar de
que Juan Carlos expuso los suyo.
FRANCISCO
MATEOS. Edición del jueves, 15 de octubre´98. Guardiola, reserva de
bravura
Extraordinaria corrida de "pedrajas". Rafaelillo "se hartó" de
torear al quinto, al que se indultó.
La corrida de ayer volvió a demostrar que en la casa Guadiola existe uno de los pocos
reductos en donde se cría el toro bravo, afortunadamente. Qué alegría ver galopar al
toro, de embestir sin denuedo, de humillar hasta ponerse el hocico lleno de albero.
Primero y tercero fueron excelentes, de vuelta, que, incompresiblemente, no se valoró.
El colofón vino en el quinto, al que se le premió con el indulto. El altísimo
pedraja -de 602 kilos, aunque le cabían más- lo recibió Rafaelillo con una larga de
rodillas en la que a punto estuvo de ser cogido porque se le frenó. El animal fue a más
y el torero también, que le cogió el sitio rápidamente. A pesar de la dificultad por su
gran alzada a humillar, éste terminó arrastrando el hocico y rompió de forma excelente
en la muleta, repitiendo hasta la saciedad y con una nobleza extrema. Rafaelillo le dejó
muletazos de todas las clases y colores y se comenzó a fraguar el indulto. Este llegó
tras la borrachera de toreo de Rafaelillo y la buena obra de Alfonso Guardiola. Quizás
premio a toda la corrida, porque el primero fue mejor o igual de bueno.
Sorprendió el peruano Gastañeta, que en el primero de la tarde, un pedraja
extraordinario en la muleta, que se entregó a más no poder, nobilísimo, humillando y
repitiendo, dejó buenos muletazos, con temple y no exento de gusto. Cuando se pasó a la
zurda lo encunó y lo volteó. Quiso demostrarnos que, además de tener clase su toreo,
también es valiente y volvió a coger la pañosa con la zurda para dejar unos naturales
meritorios. Al final, muletazos de adornos, como desmayados mirando al tendido,
trincherillas y afarolados. Se tiró muy bien y dejó una estocada tendida que necesitó
del descabello. Incompresiblemente, ni el del palco ni el pblico se enteraron de lo
que es un buen toro y un posible torero. Con tantas vueltas al ruedo regaladas a animales
y orejas de un malentendido paisanaje, lo que ayer sucedió en el primero fue de lo mejor
que hasta ese momento se había visto.
Su segundo ya no fue lo mismo, más soso y quedándose corto. Incluso al final hizo
amagos de rajarse. El peruano estuvo muy digno, aunque quizá le faltó otros recursos
para calentar.
Al segundo guardiola, que se vencía por los dos pitones y no tenía un pelo de tonto,
había que dejarle la muleta muy puestecita, llevarlo muy tapado, que sólo viera muleta.
No siempre acertó a hacerlo Rafaelillo, que en más de una ocasión estuvo a merced del
listo animal.
Otra máquina de embestir fue el tercero -que apretó bien en caballo-, mejor por el
derecho, embistiendo y humillando sin rechistar. Eduardo se sintió más a gusto por el
derecho, con muletazos sentidos, largos y muy poderosos. Los de pecho fueron muy buenos,
de pitón a rabo y rematando en el hombro contrario. Nuevamente los tendidos y la
presidencia se mostraron fríos con un buen toro y el nivel de Dávila.
Lo del sexto fue una labor más sorda, para buenos aficionados, que ayer no pareció
haber muchos.
 FRANCISCO
MATEOS. Edición del viernes 16 de octubre´98. Arrancó la puerta
grande
Morante de la Puebla cortó dos orejas por un toreo artista y valiente, sin importarle
la voltereta
El buen tono ganadero que hasta ayer había tenido lugar en el coso de La Alameda se
echó a perder por el encierro a medias de Guadiamar y Gutiérrez Ramos, con toros
lesionados en el ruedo, otros que mansearon y pocos que se prestaron. Pero surgió la
figura torera de Morante para que en los corrillos finales su actuación fuera el centro
de las charlas.
Morante de la Puebla llegaba con la aureola de su sonado triunfo en Zaragoza. Su
primero se lesionó antes de ser picado como consecuencia de una voltereta. Se le cuidó
en el caballo, pero el animal ya siempre acusaría la merma física de las patas
delanteras. El de La Puebla se mostró tremendamente seguro, con desparpajo y soltura.
Quizá, técnicamente, se le pueden encontrar algunos errores, sin que éstos sean
fundamentales. Posiblemente por esto vino una fuerte voltereta en las postrimerías de la
faena. Pero qué se le puede pedir a un torero que es todo sentimiento y que se deja
llevar por la sensibilidad del momento, con esa gracia natural para salir de los momentos
más comprometidos y emocionar a los tendidos con apenas dos muletazos de mano baja y
cuerpo relajado, como algunos de los de ayer. Muy buenos los naturales a pies juntos y de
frente para terminar. Entró derecho para dejar una estocada que dejó vía libre a la
merecida oreja.
Con el quinto pasó como en el tercero, que se descordó a la salida de varas. El
presidente esperó la comunicación de la empresa, ya que el nico sobrero que obliga
la normativa para plazas de segunda ya había salido. Al no haber respuesta alguna cambió
el tercio. Como era de esperar, la gente protestó de lo lindo. Fue entonces cuando se
produce en el callejón una reunión a tres bandas entre empresario, apoderado y
autoridad, decidiendo sacar un segundo sobrero de Gutiérrez Ramos, manso a más no poder.
Importantísimo Morante, muy valiente, con recursos, inventándose una faena de muchísimo
mérito, de torero importante, con arrimones sin cuento. Todo muy emocionante. Y se tiró
derecho a matar para arrancarle una oreja de mucho valor.
La faena de Puerto al primero tuvo variedad. La primera parte, con mayor proyección
sobre el pitón derecho, con buen tono, aunque sobró algún enganchón. Por el izquierdo
fue meritoria la tanda de naturales porque el animal, que no estaba sobrado de fuerzas
aunque fue noble, comenzó a protestar. Y digo que el trasteo fue variado porque Víctor,
ante estas vicisitudes del de Guadiamar, tiró de algn afarolado o circular para
calentar un poco más los tendidos. Perdió un posible trofeo por la espada.
Lo del quinto fue una continua lucha entre un animal complicado que protestaba buscando
al torero y un diestro con temperamento.
Abellán vio cómo su primero se descordaba. El sobrero de Guadiamar manseó y
protestó y a punto estuvo de echar mano al madrileño, que lo trasteó por la cara. Mucho
más dispuesto en el sexto, aunque con altibajos y un mal manejo de la espada.
 FRANCISCO
MATEOS. Edición del sábado 17 de
octubre´98. Hasta siempre, torero
Ortega Cano emocionó y se emocionó en su adiós. Maestra de Manzanares. Curro,
indiferente.
¡Qué bien se portó ayer Jaén -Andalucía- con José Ortega Cano, que decía adiós
a los ruedos españoles!. Ya el diestro mostraba su respeto en día tan señalado al hacer
el paseíllo desmonterado. Pero no fue menos respetuosa la enorme ovación que le
acompañó en cada metro, en cada paso que recorría, paladeando cada instante, hasta
llegar bajo la presidencia. A pesar del cartelón, José era el centro de todas las
miradas.
Antes de salir el tercero le obligaron a saludar con una fortísima y cariñosa
ovación. Después, inspiradísimo el toreo de capote, muy torero. Sentido brindis a sus
hermanos, que tan calladamente han seguido su trayectoria. En la muleta el toro apenas
colaboró por su falta de fuelle. Por el izquierdo cortaba. Por el derecho se sintió
torero y supo cómo robarle muletazos bellos y adornarse en los remates. Todos empujamos
la espada pero ésta no entró hasta el tercer intento.
El sexto, sin apenas fuerzas, en el que cumplió en su ltimo puyazo Rafael
Muñoz, no iba ayudar a José, y antes de comenzar faena pidió permiso a Curro y
Manzanares para matar el sobrero. Por eso no lo brindó. Ortega le intentó sacar,
infructuosamente, algn muletazo.
Pero en el séptimo, que brindó a Curro y Manzanares, vino lo que todos estábamos
esperando. Un resumen apasionado de su tauromaquia que es imposible describir, con las
manos tan bajas en los remates, con muletazos tan ligados y largos por los dos pitones. En
definitiva, un hombre feliz haciendo lo que más le gusta: torear. Lo mató a la tercera y
se llevó una oreja. Era lo de menos. Hasta tres clamorosas vueltas al ruedo a hombros de
su cuadrilla.
El primero de Curro se paró en la muleta y no pasó. Tampoco se confió, cuando al
primer cite por el derecho el toro le amagó y el Faraón respondió con un respingo. Se
lo quitó de encima de un infame golletazo en la paletilla.
Y en el cuarto tampoco tuvo demasiadas opciones a lucimiento, porque el cinqueño se
defendió con cabezazos, y no se le puede pedir a Romero que con 65 años someta a un toro
de estas características. Todos sabemos que ya quedan pocos toros para Curro. Esto es
así, y al que no le guste, ya sabe.
Manzanares salió muy motivado desde que abrió su capote para combinar en el saludo
verónicas y chicuelinas con su peculiar estilo y sabor. El ejemplar de Píriz estaba muy
débil. Se le cuidó en caballo y banderillas. Pero el toro se cayó varias veces y fue
protestado. El mérito del alicantino fue sobarlo tan suavemente que hasta le sacó un par
de tandas por el derecho de bastante calidad, aunque a un animal que en el trasteo tuvo
tres palmos de lengua fuera.
En el quinto, que brindó emocionado a Ortega Cano, dictó una lección de maestría al
natural, con muletazos largos y profundos. Sólo en la ltima tanda logró
hilvanarlos y fue entonces cuando crujió la plaza. Los remates por bajo,
torerísimos.
Media suficiente y una merecida oreja.
FRANCISCO
MATEOS. Edición del domingo, 18 de
octubre´98. Un lío muy gordo
José Luis Moreno cortó un rabo a un bravo toro de Jandilla. El Juli perdió el
triunfo con la espada.
No había duda que la expectación de la tarde y el reventón que se registró fue
motivado por El Juli. Pero no siempre en esto del toro se gana y, a pesar de la
extraordinaria tarde del madrileño, que siempre apostó a ganador, el suceso de la tarde
y el lío gordo vino en el quinto con un toro de Jandilla y José Luis Moreno.
El invlido quinto fue devuelto. Con el sobrero de Jandilla el cordobés José
Luis Moreno destacó en las chicuelinas del quite. Pero el lío gordo vino cuando cuajó
de verdad al noble animal con variedad, gusto y mucho temple. Naturales, derechazos, pases
de la firma, de rodillas, cambiados por la espalda, de las flores y un sinfín de
muletazos a un bravo toro que a punto estuvo de ser indultado por la ruidosa demanda del
público. Importantísimo Moreno, torero al que no se le adivina dónde puede ser capaz de
llegar. Muy lejos, sin duda. Mató de estocada de la que salió rebotado y el encastado
animal vendió cara su vida. La emoción estaba a flor de piel y se le concedieron las dos
orejas y el rabo al torero y la vuelta al toro.
Antes, el primero de su lote -segundo de la tarde- anduvo escaso de fuerzas, con las
patas por delante al final de los capotazos. José Luis le encontró la distancia por el
derecho muy pronto y caldeó rápidamente a los tendidos, que ya le habían aplaudido en
el recibo con el capote. Ligó y se sintió en la primera mitad de la faena, con buena
dosis de templanza. La parte final resultó más embarullada porque el astado, pese a su
nobleza, estaba asfixiado y remataba el viaje con unos molestísimos cabezazos que
enganchaban la franela. Pinchazo, estocada y oreja.
Impresionaba el murmullo que se apoderó de la plaza justo cuando sonaban los clarines
anunciando la salida del tercer toro. El Juli se lució con el capote y, sobre todo, en
las chicuelinas invertidas que ha sacado de su propio y amplísimo repertorio de capote.
La plaza fue un clamor, atronadora la ovación y gritos de torero, torero. Ya la faena no
pudo mantener el mismo nivel porque el de Tornay se apagó muy pronto y apenas le dejó
opción a estirarse en la primera tanda. El resto de faena fue un robar pases
inteligentemente y con muchos recursos. Tras estocada atravesada y tres pinchazos se le
concedió una oreja y la julimanía hizo incluso que se pidiera, minoritariamente, hasta
la segunda.
Estuvo sobrado en las banderillas al sexto. Sin espacio físico se lo pasó en el
estribo de la barrera. Después deslumbró en la faena, pero el toro -como todo el
encierro de Tornay- se vendría abajo pronto y el torero no acertaría con los aceros.
El primero de Jesulín daba pena de cómo a duras penas medio se mantenía en pie. El
escaso trasteo no tuvo emoción. En el cuarto nos dieron gato por liebre y nos colaron un
novillito indigno para una plaza y un cartel como el de ayer. El de Ubrique lo exprimió
en una larguísima faena, muy correcto. Se puso complicado para matarlo y lo despachó de
un bajonazo.
FRANCISCO
MATEOS. Edición del lunes 19 de
octubre´98. Un final no merecido
Los descastados toros de Collado Ruiz deslucieron el festejo, a pesar del triunfo de El
Cordobés
El final de la Feria de Jaén fue un pésimo broche que casi se podía pronosticar.
Ponce, incomprensiblemente, se dejó anunciar con la desconocida ganadería de Hermanos
Collado Ruiz. Ya en la presentación de los carteles del abono se le preguntó a Paco
Dorado, empresario de la plaza, que cuál era la procedencia de este hierro, a lo que el
taurino sevillano respondió con un rotundo -procedencia puro Collado-, con una irónica
risa. Y esa frase -"puro Collado"- ha sido centro de muchos comentarios antes de
esta corrida, que, fiel a su escasa categoría, fue un ingrato final a esta plaza y esta
Feria.
La presentación del mexicano El Cuate no fue afortunada, ya que al abrirse de capote
en el de la alternativa se evidenciaron bastantes carencias, viéndose obligado a tomar el
olivo precipitadamente. Tras la ceremonia del doctorado, el de Collado dejó ver que era
un completo morucho, un trozo de carne que se movía -es un decir- sin ofrecer ninguna de
las características de lo que debe ser un toro de lidia, sino un buey para tiro de
carreta. El muchacho dio muletazos tan rápidos que se descubría él solo y estuvo a
merced de un astado que no lo volteó de descastado que era. Ni un muletazo completo se
vio. Mató de estocada contraria y un descabello y el cariñoso público le dejó que
diera la vuelta al ruedo.
El sexto no hizo más que mansear, pero el malísimo presidente que se padece en Jaén
se vino abajo ante la insistencia del público y lo devolvió cuando los subalternos ya se
preparaban para banderillear. Largo aplauso cuando en la tablilla se leyó que el sobrero
era de Jandilla, que tantos buenos toros ha echado en esta Feria. Pero no se centró con
él el joven mexicano, con más proyección de muletazos de recursos y adornos que en el
toreo fundamental, del que apenas dijo nada, con claras carencias.
El segundo de la tarde -primero del lote de Enrique Ponce- fue otro morucho indigno de
plaza de segunda. Inexplicable como la figura de las últimas temporadas permite
anunciarse con ganado sin ninguna garantías. El animal no embestía, sino que pasaba sin
clase, sin humillar, sin nada de nada. Un toro inservible. El torero, nacido en Valencia
pero criado en las olivareras tierras de Jaén, le dio unos muletazos medio qué, sin
reprobación técnica, aprovechando que el toro pasaba por all y sin ninguna
emoción. Claro está que todo lo hizo en los terrenos de sol, al calor de hasta cuatro
numerosas penas que contagiaron la pasión a toda la plaza. Como quiera que mató de
estocada de efectos fulminantes, la plaza pidió el trofeo e incluso hasta el segundo, no
concediéndose acertadamente.
El comportamiento del cuarto siguió en la misma tónica, sin clase, sin terminar de
embestir. Sólo un torero como Ponce es capaz de sacarle la media docena de derechazos y
naturales buenos que logró robarle. De todas formas, por las características negativas
apuntadas del animal, el trasteo tuvo acusados altibajos. Mató mal, de sartenazo,
pinchazo y estocada baja.
El tercero presentaba una cornada en los cuartos traseros. Tampoco tenía casta y eso
se reflejaba en comportamientos como el salir distraído, falta de fijeza, no humillar,
frenarse, entrar a trompicones,... En fin, todo eso sin entrar a analizar los pitones. El
Cordobés comenzó calentando el cotarro de rodillas y aprovechó los viajes del astado
mientras éste medio pasó, antes de que se rajara. Al público, en plenas rebajas de fin
de feria y temporada, pareció que todo le gustaba.Pues muy bonito. Lo único que merecía
tan pésimo ejemplar era matarlo bien, lo que no hizo Manuel, que lo pasaportó de dos
pinchazos, estocada trasera y atravesada que hizo guardia y cuatro descabellos.
El quinto, sin ser una cosa del otro mundo, sirvió y El Cordobés no lo terminó de
aprovechar. Sin embargo, seguramente consciente de que sus muletazos no habían calado en
los tendidos, echó rodillas a tierra para los adornos finales, incluyendo saltos de la
rana, cabezazos y desplantes a cuerpo limpio, que levantaron a la gente, a la masa, de sus
asientos. Pinchó y estocada trasera que mató rápidamente. El pblico pidió los
máximos trofeos y el presidente se doblegó.
|
|