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Feria de San Lucas
JAEN
Tarde del viernes, 19 de octubre de 20001

Crónica de la prensa


FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Joaquín Barral, correctamente presentado y descastado. 

Diestros

Incidencias: Tras el primer toro el festejo se suspendió por lluvia. Juan Mora padece una herida en el triángulo de Scarpa de la pierna derecha por la que sangraba abundantemente, y es operado en la enfermería de la plaza.

Entrada: un quinto de plaza.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, Diario de Sevilla.


El País. JUAN ORTEGA. Cogida muy grave de Juan Mora

Juan Mora fue cogido por el primer toro de la tarde, casi al comienzo de la faena, cuando intentaba rematar con el pase de pecho una serie de naturales. El astado se acostó por el pitón derecho e hizo presa en el muslo del torero, campaneándolo y haciéndolo girar sobre el mismo.

La sangre, que manaba abundantemente de la cornada, denunció la importancia de la misma, que se confirmó en la enfermería, donde el doctor Felipe Passolas emitió el siguiente parte facultativo: 'Juan Mora presenta herida por asta de toro en el tercio proximal de la cara interna del muslo derecho, que afecta a musculatura del vasto interno con trayectoria posterior ascendente de unos 12 centímetros e intensa hemorragia venosa con sección de la vena femoral, respetando la arteria del mismo nombre. Tras hemostasia y liberación de la vena femoral en sus dos cabos, se supera el cuadro de shock y se traslada al herido al Hospital General de Especialidades para continuar la intervención. Pronóstico: muy grave. Durante esta primera parte de la intervención al herido se le trasfundieron cinco unidades de sangre'.

Tal vez la corrida no debía haberse celebrado, puesto que los trabajos para acondicionar el ruedo se concluyeron una hora y cuarto después de la hora fijada para el comienzo, con el resultado de cambiar el lodo por barro. Cierto es que el espectáculo se televisaba en directo y que la buena voluntad de unos para que no se perdiera la ocasión y la voluntad de algún otro para que no se perdiera el dinero del ente público, compusieron un cuadro en el que generosidad y miseria se dieron la mano.

Al empezar el paseo comenzó a llover y, cuando surgió la cornada, tampoco pudo achacársele al estado del ruedo. La corrida se suspendió y quedó un halo de fatalidad.


ABC. ROSARIO PEREZ. Cornada muy grave de Juan Mora«Sección de la vena femoral»

La cornada de Juan Mora nunca debió suceder porque la corrida jamás debió comenzar. El gesto de buena fe de los toreros era evidente por una parte: torear así, con un ruedo impracticable, era peligrosísimo. Por otra, que las cámaras de TVE estuvieran presentes, con el fuerte incremento de dinero que eso supone tanto para ellos como para la empresa, tal vez fuera el motivo principal de que siguiese adelante semejante despropósito. De lo contrario, no se entiende que en el estado en el que se encontraba el piso de plaza y con la evidente amenaza de lluvia no se suspendiera. A todo esto, desconocemos la postura de la presidencia, que es quien en última instancia debe velar no sólo por el espectáculo y la seguridad de los toreros, sino también por el público, el gran olvidado siempre.

El buen tiempo ha acompañado durante toda la Feria, pero antes del festejo había caído una tromba de agua que convirtió el albero en una verdadero barrizal. Los areneros se emplearon a fondo y la corrida empezó más de setenta y cinco minutos después -ahí es «ná»-. No todos los públicos -no imaginamos qué haría la audiencia de la televisión estatal si no usaron otros recursos- aguantan una hora y cuarto viendo carretillas y camiones de arena. Así las cosas, sonaron los clarines cerca de las siete y media y los matadores hicieron el paseíllo.

La tarde no podía acabar bien. Con el primer toro de Joaquín Barral, Juan Mora sufrió una cornada de caballo cuando remataba con un pase de pecho, sin darle importancia al enemigo. La sangre corrió abundante, como el agua que caería posteriormente. Fue una idea de locos que se celebrara el festejo por muchas presiones e intereses que hubiese. Tras la cogida, Manuel Caballero, como director de lidia, despachó el toro. Y se suspendió la corrida. Pero era tarde: un torero se encontraba ya con las carnes rotas.

Según el parte médico, Juan Mora sufre «una cornada en el tercio proximal de la cara interna del muslo derecho que afecta a la musculatura del vasto interno con trayecto posteroascendente de unos doce centímetros e intensa hemorragia venosa con sección de la vena femoral, respetando arteria femoral. Tras hemostasia y liberación de la vena femoral en sus dos cabos se supera cuadro de shock. Pronóstico muy grave». Fue trasladado al Hospital General de Especialidades, donde continuó la intervención para ligarle la vena. Necesitó hasta cinco transfusiones.


Diario de Sevilla. LUIS NIETO. Juan Mora, herido muy grave

La cornada de Juan Mora se pudo evitar. Había llovido torrencialmente en Jaén. Y ni estaba la metereología para echar el paseíllo, ni mucho menos el ruedo se encontraba en buenas condiciones. Sin embargo, la terna compuesta por el propio Mora, Manuel Caballero y Miguel Abellán hicieron el esfuerzo. Se esperó una hora y cuarto para acondicionar el ruedo. La terna suponemos que después de ese intervalo se había descentrado. Y el ruedo, pese a un esfuerzo agotador de los operarios, se encontraba impracticable. Al poco de hacer el paseíllo ya era de noche. El primer toro de Barral perdió varias veces las manos, entre su flojedad y el calamitoso estado del piso de plaza. Mora perdió el capote en el primer lance de recibo. Y al toro le dieron tan sólo un puyacete en el que no se empleó y le clavaron un par de banderillas. El diestro, descalzo, planteó la faena en los medios, en un auténtico barrizal. Era casi imposbible mantenerse en pie; mucho menos torear. Logró una tanda con la izquierda. Cuando arreciaba la lluvia fue empitonado por un certero derrote en el muslo derecho, en el instante en que terminaba una tanda y se disponía a ligar con uno de pecho. Cayó bocabajo, de fea manera. Las asistencias le ingresaron rápidamente en la enfermería. El público quedó impresionado ante la gravedad del percance, patente por la abundante sangre que manaba el torero placentino. Caballero despachó al astado, amorcillado, con dos pinchazos, una estocada y dos descabellos. La lluvia caía con fuerza. Y toreros y autoridad decidieron la suspensión definitiva.

Juan Mora, tras ser operado en la enfermería por espacio de hora y media, volvió a ser intervenido de madrugada en el Hospital de Jaén para ligarle la vena femoral; y también encontraron daños en la safena.

 

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