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Feria de San Lucas
JAEN
Tarde del martes, 16 de octubre de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Marcos
Núñez, terciados y mansos.
Diestros:
Entrada: un tercio de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País
El
País. JUAN ORTEGA. Vienen
a incordiar
La primera noticia era buena: venía del
hospital, donde Alfredo González, subalterno herido el día antes, había
empezado a recuperar la movilidad y la sensibilidad de las extremidades; aunque
todavía es pronto, las expectativas son buenas.
La mala era la segunda noticia: los toros, que
sacaron un muestrario de mansedumbre en diverso grado. Los de Padilla tenían
una media arrancada que no significaba gran peligro, sino que constituía un
ejemplo de estulticia bovina; se quedaban parados en mitad de la suerte con el
hocico venteando al cielo, cuajados, como imbéciles. Padilla, habituado a otro
material, y recién divorciado de su apoderado, solventó el tentadero
con voluntad, dignidad y sin apreturas. Variado en banderillas, con la muleta
retrasada y con el punto de mira del estoque bajo.
Encabo y Ferrera han cumplido esta temporada una
vía dolorosa y aspiran a una mejor vida en la próxima. Tienen defectos, cosa
que las figuritas ni siquiera poseen, pero están en condiciones de incordiar la
placidez del olimpo. Encabo se empeñó en sujetar en los medios a un toro manso
de salida, con genio y sin fijeza en los dos primeros tercios y propenso a la
huida en el último. Hay que anotar una gran serie con la diestra de mano baja y
los toreros adornos del final. Volvió a plantear la pelea en los medios a un
toro incierto por tardo y blando al que el espada respondió con arrojo, buena
colocación, mano baja y brazo firme. Tomen nota. Bien es verdad que hay que
corregir lo de la espada, siempre trasera.
Ferrera capoteó garbosamente a pies juntos y
aguantó como un hombre los mil cabezazos del tercer manso al que pudo por bajo.
Se la jugó ante el sexto, que arrancó como un tren en banderillas y lo buscó
con saña detrás de la muleta, ora a cornadas, ora a coces. Ganó la batalla
aunque también se le fue la mano abajo.
Se trataba de una corrida de matadores
banderilleros por lo que compartieron los tres primeros tercios: hay que señalar
un buen par de Padilla en el primero y la falta de boyantía de los toros como
causa de que los dos siguientes fueran deslucidos. Los tres matadores colocaron
algún par suelto estimable en los tres últimos, que cumplieron en solitario
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