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Feria de San Lucas
JAEN
Tarde del lunes, 15 de octubre de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Enrique
Ponce, cuajados y con problemas.
Diestros:
-
Antón Cortés,
ovación y saludos; ovación y saludos.
-
Alberto Guzmán, ovación
y saludos; vuelta con protestas.
-
El Sombrerero, ovación y saludos; ovación y saludos.
Entrada: un tercio de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País
El
País. JUAN ORTEGA. Cogida
preocupante
El sexto novillo era, por hechuras, un toro y,
por comportamiento, un manso que no admitió un capote ni consintió en
acercarse al caballo. Alfredo González, Niño de Arrayanes, un
subalterno linarense, logró prenderlo en la capa y bregó valientemente
toreando hacia atrás de cerca hasta que el manso lo alcanzó zarandeándolo
estremecedoramente, como un pelele, haciendo por él varias veces y llegándole
a arrancar el hombro de la chaquetilla. En la enfermería se le apreció un
traumatismo dorso-lumbar que le privaba de sensibilidad y movilidad en las
extremidades superiores e inferiores. Fue trasladado al hospital Ciudad de Jaén
para realizarle un estudio radiológico y neurológico que determine el alcance
de la lesión. Hasta aquí, la parte humana, puesto que en la animal, el manso
siguió siendo protagonista: se pegó al caballo durante 16 minutos, sin que
hubiera forma de alejarlo, ni siquiera mediante el coleo efectuado por dos
toreros agarrados al rabo; se separó cuatro veces y volvió a entrar otras
tantas, hasta que le taparon la cabeza y el picador pudo abandonar el ruedo por
la puerta de emergencia. Banderilleado a la buena de Dios, le correspondía el
regalo al Sombrerero, novillero novel que se enfrentó a un animal aculado en
tablas y con peligro cierto. Entró tres veces a matar con regular fortuna antes
de dejar media caída y 14 golpes de verduguillo. La presidencia le envió un
aviso que fue duramente protestado por el público. Un manso con genio puede
llegar a dar estos sustos.
Del Sombrerero, precisamente, fueron las verónicas
más lentas y templadas de la tarde, así como una media ceñida que instrumentó
al tercero, con la mala suerte de que el animal, tras una vuelta de campana, se
quedó seriamente tocado.
Antón Cortés estuvo falto de ambición en el
cuarto y no pudo con el primero, mientras que Alberto Guzmán se empleó con
valor en el quinto excediéndose en el tiempo y siendo avisado en dos ocasiones. |
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