Empresarios:
Óscar Polo y Carlos Pereda
Portal Taurino.
MANUEL VIERA.
Huelva, 4 de septiembre de 2004.
El toro de la utopía
Siempre cabe el desengaño al contemplar en el ruedo
las imágenes de lo imaginado. Pese a ello no queda más remedio que referirse, otra vez, al tópico de la escasez de
casta y la invalidez de los toros de La Dehesilla. Una constante en esta y en
muchas ganaderías de nuestro campo bravo. Con animales así es difícil
crear espectáculo. Es imposible emocionar. No se puede torear.
Y cuando la emoción no
existe en el ruedo el público se aburre. La situación es del todo absurda,
paro así es. Una mala corrida de toros es el peor espectáculo que ojo
humano puede ver. La historia se repite tarde tras tarde con demasiada
frecuencia, y aunque mucho se ha dicho y escrito sobre este eterno mal nadie
hace nada por evitarlo. Consecuencias: muchas, pero la más triste,
presenciar los tendidos y gradas de la plaza vacíos.
Y claro, con estos animalitos que no admiten ni una
sola vara, que topan los engaños con nobleza bobalicona, que se paran… sólo
se puede soñar. Soñar es para
Conde una posibilidad única en su peculiar tauromaquia. Conde sueña pero
no ejecuta. El toro de la utopía, el que el malagueño necesita para dar
rienda suelta a su expresividad tangible, aún debe estar pastando en algún
que otro campo ganadero. Esta tarde no salió a la plaza onubense, y por
consiguiente, Conde, no toreó. Lo intentó con su
acostumbrada puesta en escena al noble y parado primero. Sólo el
trazo del pase de pecho destacó
de un trasteo sin emoción que tuvo peor rúbrica
con un bajonazo trasero y feo. Con el manso e inválido cuarto imaginó
naturales exageradamente
despegados, para firmar después tan absurdos intentos por agradar con otro
infame espadazo en los bajos. Eso sí, disfrutamos con un buen tercio de
banderillas a cargo de Paco Peña y Óscar Mendoza. Algo es algo.
La singularidad del toreo de
Cesar Jiménez, una vez más, sólo quedó demostrado con sus
características formas banales. El encorsetado torero todo lo hizo despacio
menos torear. Pudo templar los primeros derechazos de inicio de faena al
descastado y parado segundo. Después,
la faena resulto anodina y sin emoción con un toreo al natural muy
para afuera, y unos completos circulares sin pizca de transmisión. Con el
flojo y soso quinto comenzó con la izquierda muy de mentira, tanto, que
aburrió. A ambos los mató mal.
Tampoco Matías Tejela tuvo un debut afortunado. Y
aunque le cortó la oreja al sexto, quizá el menos malo de la mansa y
descastada corrida de La Dehesilla, sólo la estocada justificó el trofeo.
Tejela aprovechó las primeras y claras embestidas con un toreo más de
verdad. Muleta adelantada, lentos trazos en las tandas con la diestra y
buenos pases de pecho. Cuando lo probó con la zurda el toro ya no le pasó.
Los intentos por agradar fueron una constante
en la faena al deslucido tercero. Lo hecho careció de emoción
porque ninguna emoción trasmitía la sosa embestida del toro.
Lo dicho, mala y aburrida tarde de toros para clausurar temporada en Huelva.
Portal Taurino.
MANUEL VIERA.
Huelva, 3 de agosto de 2004.
Puerta grande para El Juli y El Fandi
Se habla mucho hoy en día del talante extremado y a veces escandaloso del público de toros, siempre en busca del espectáculo divertido y festero que del auténtico y emocionante. Sin embargo, es necesario e imprescindible para la Fiesta. Hoy, los que acudieron a la plaza, que fueron muchos, aplaudieron a rabiar lo hecho en el ruedo, lo vistoso y espectacular, aunque lo ortodoxo y auténtico fuese lo mínimo. Aunque el toro, manso, flojo y sin raza -así se comportaron los de Santiago Domecq- quedase para ellos en un segundo plano. De tan singular manera han premiado con orejas y salidas por puerta grande la disposición, las ganas, las ansias de triunfos de toreros que nos recordaban al novillero hambriento de gloria.
Y es que el característico toreo de estos se convierte en una forma de comunicación, y las dificultades para ejecutarlo en un reto necesario.
Los recursos de El Fandi para comunicar su toreo siguen siendo inagotables, eficaces y nunca efectistas. Y ahí está lo admirable: en que su forma con la capa, el deseado y espectacular tercio de banderillas, y la frescura, a veces, de su muleta, se impusieron y encontraron de nuevo respuesta tan contundente como inmediata de un público entregado.
El Fandi le cortó la oreja al noble, aunque rajado tercero, después de largas cambiadas de rodillas, lentas verónicas, vibrantes pares de banderillas, ligadas series con la derecha, y estocada en su sitio. Y para realizar esto, al toro hay que dejarlo sin picar, crudo para que aguante. Casi ninguno de los lidiados esta tarde se picaron. La bella suerte de varas quedó, y quedará, relegada a un feo y puro trámite que tenderá a desaparecer para satisfacción de los que la rechazan. Con el sexto formó otro lío con las banderillas y le trazó muletazos ligados y bien rematados con los de pecho hasta que el toro le aguantó. La estocada precedida de pinchazo le abrió la puerta grande.
El toreo de El Juli resultó también muy próximo al espectador. Demostró sincero interés en transmitir verdad. Y así lo hizo con el complicado segundo. La descompuesta embestida del toro fue sometida hasta conseguir el natural. Con la diestra no fue posible la ligazón, pero si el saber estar, la firmeza y el valor. Con el deslucido quinto hubo temple en un circular de lento trazo y el natural despacioso. Arrimón y estocada que bien mereció la oreja. Todo un signo de valentía. Y esto se agradece.
Javier Conde, que sustituía a Enrique Ponce, anduvo desconfiado con toros no aptos para su personalísima tauromaquia. Los onubenses le esperan para el próximo sábado 4 de septiembre.
Portal Taurino.
MANUEL VIERA.
Huelva, 2 de agosto de 2004.
Hoy por hoy, así está la cosa
Malos tiempos corren para los que quieren llegar a ser alguien en este complejo mundo del toro. Y para el toreo en general. Cuando el toro no cumple su cometido la emoción no existe en el ruedo, el espectáculo aburre, el público se cansa y… lo peor: no vuelve a la plaza.
Conviene empezar diciendo que los toros de Manuel Ángel Millares no cumplieron su cometido en el
ruedo y, aunque lucieron buena presencia, mansearon, flojearon y demostraron una total falta de raza. Y así es difícil conseguir objetivos.
Quiero y espero poder equivocarme pero, hoy por hoy, así está la cosa. Mal. Pobres espectáculos y paupérrima asistencia de público a los tendidos.
Verlo superar las dificultades que le plantearon sus dos toros, ya es un merito para Miguel Ángel Perera. El único que consiguió cortar oreja. El extremeño, muy dispuesto, consiguió de las descompuestas y probonas embestidas del tercero notables muletazos con la diestra. Perera demostró valor y ganas. Aguantó parones, y con buena técnica supo transmitir a los tendidos la escasa y única emoción de la tarde. Con la izquierda trazó naturales aunque sin la deseada continuidad. La buena estocada certificó el trofeo concedido. Al sexto, gazapón y peligroso, se la jugó con el fin de redondear el triunfo. Pase cambiado por la espalda, para empezar, y algún que otro templado redondo fue lo más destacado del trasteo. Llegó la voltereta espeluznante aunque sin mayores consecuencias. El mal manejo de la espada le privó del posible premio.
Jesuli de Torrecera sigue con su deseo de aprovechar al máximo lo contratos que se gana en la plaza. Su marcha ascendente queda demostrada cada tarde. Ayer, en El Puerto, consiguió un nuevo triunfo. Hoy en Huelva quiso, pero no pudo repetirlo. El manso y rajado primero no le dio ninguna opción. Afanosos lances de capa y templados muletazos en redondos con mucha verdad fue lo único que pudo conseguir del descastado animal. Cuando intentó el natural el manso huyó buscando salidas. Esta vez, la estocada estuvo precedida de dos pinchazos. Al flojo y también descastado cuarto le hilvanó una buena serie con la diestra. Dos bien trazados naturales suplieron la nula emoción de la embestida del toro. Tampoco la espada entró en el primer intento, y todo quedó en una larga ovación.
Manuel Escribano entró en la terna sustituyendo a Dávila Miura, herido ayer de gravedad. Y Escribano no pudo aprovechar tan buena oportunidad. El sevillano, que tomó la altenartiva el pasado mes de junio, torea poco y se le nota. Con el flojo y complicado segundo lo intentó sin lucimiento. Ni siquiera brilló en el tercio de banderillas. Algunos templados derechazos y el arrimón en el epílogo fue lo más destacado de la desigual faena. Con el manso y rajado quinto, solo el tercer par al quiebro y al violín hizo vibrar al público. Los intentos posteriores con la muleta sólo sirvieron para justificar los enormes deseos por agradar.
Portal Taurino.
MANUEL VIERA. Huelva, 31 de julio de 2.004.
Así, imposible
Resulta tópico referirse al mal juego de los toros para justificar tan mala tarde, pero no por ello deja de ser cierto que la corrida de Hermanos Tornay no ha servido. Ha sido un desastre. Y así, imposible. Con tan inválidos animales, moribundos, descastados… y con semejantes cuernos ¡vaya tela el primero! se echa al público de los tendidos. El ambiente desapacible durante el triste espectáculo en el ruedo así lo demuestra. Y lo demuestra la paupérrima asistencia de gente a la plaza para presenciar un cartel de indiscutible calidad. Nada especial por otra parte: la invalidez del toro sigue siendo algo que se da por supuesto, especialmente cuando tarde tras tarde impera en la plaza el simulacro del que llaman bravo.
Confieso que todo esto se me escapa un poco. Y que se me escapa mucho más cuando compruebo que lo escrito tantas veces deriva en el más anodino de los absurdos. Mañana, tal vez, pase lo mismo. Tal vez, salga el toro, el bravo, el que emociona... pero la gente ya no estará en la plaza, quizá temiendo llevarse el berrinche que todos nos hemos llevado hoy.
Creo sinceramente que Salvador Vega es uno de los toreros más interesantes del panorama taurino actual. Lo digo así porque me extraña que no figure con asiduidad en las combinaciones de las más importantes ferias de este país. Si hay un torero en el que la interpretación de su tauromaquia tenga sentimiento y sensibilidad es, sin duda, el malagueño. Vega manejó la capa con empaque para recibir al tercero. La media fue extraordinaria. El quite por tafalleras brilló con luz propia, y el bello inicio de faena hizo concebir esperanzas que después se diluyeron por la manifiesta falta de fuerza y raza de la res. No obstante, el buen gusto y la calidad de su muleta quedó demostrada en auténticos muletazos con la diestra, algún que otro natural, y toreros adornos. En su contra la espada: de juzgado de guardia.
Al sexto, le arrancó la oreja a base de técnica y claridad de ideas. Lo dejó sin picar, lo cuidó en banderillas, y aunque sin demasiada emoción realizó un trasteo de menos a más, puliendo complicadas embestidas y logrando largos y templados naturales. Toreó despacio con la diestra e incluso hilvanó lentos redondos. Esta vez la espada entró por derecho.
Finito poco pudo hacer con el descastado segundo. Se justificó con sueltos muletazos con la derecha sin ninguna emoción. Con el quinto estuvo más de verdad. El largo muletazo sobresalió en una faena mandona con la diestra que no tuvo continuidad al natural.
Y Manzanares… El maestro fue visto y no visto. No tuvo toros. Es verdad. El primero, sin cuernos, fue devuelto. El sobrero de La Dehesilla inválido. El cuarto, más inválido e impresentable. Y… ya se sabe: a estas alturas no es cuestión de pelearse con semejantes animales.