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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MERCED
Tarde del jueves, 2 de agosto de 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería Toros de Concha y Sierra, bien presentados y  nobles, y sobrero de La Dehesilla, lidiado en quinto lugar. El mejor, el tercero.

Diestros:

  • Juan José Padilla. Media y dos descabellos (saludos). En el cuarto, estocada (vuelta tras petición, con bronca al presidente por denegar la oreja).

  • Dávila Miura. Dos pinchazos, estocada y dos descabellos (saludos). En el quinto, tres pinchazos y estocada (palmas).

  • Francisco Barroso. Estocada (dos orejas). En el sexto, estocada (saludos).

Entrada: un tercio

Tiempo: calor en tarde agradable.

Crónicas de la prensa: El País, Diario de Cádiz.


El País. JUAN ORTEGA. Nuevo triunfo de Francisco Barroso

El objetivo era ver toros de linaje rancio; doña Celsa Fontfride no tiene motivos para despertar de su sueño eterno. Más que Concha y Sierra parecieron Núñez venidos a más, endomingados. Casta perdida, con la sola excepción del tercero, un ejemplar negro, acaramelado de pitones, irreprochablemente presentado, blando como los demás, pero con unas formas de embestir que acreditaban por sí mismas el más rancio abolengo. Impuso respeto por su fiera acometida, pero se vio pronto que la embestida era franca por noble, surcando el albero con el hocico en rectitud; Barroso se fue haciendo con él, ajustándose en gaoneras y concibió la faena bajo el prisma del mando absoluto, colocándose bien y haciendo llegar al toro, que recorría, siempre obligado, el camino que le marcaba la muleta. Este mando fue a la vez eje de la faena y causa de quebranto, pero siempre nos dejó ver la infrecuente pureza del toreo. El sexto fue un pregonado, del que se pudo desprender con rapidez. Veremos de qué le vale al torero onubense este nuevo triunfo en casa.

Juan José Padilla, afilado y pálido, se enfrentó a un precioso toro castaño oscuro albardado, alto de agujas y bien puesto de pitones, blando por demás, que acabó tirando cornadas a las moscas y echando las manos por delante, todo consecuencia de la falta de fuerzas. Lo más sobresaliente fue el tercio de banderillas, con un par de poder a poder y otro de dentro afuera cuadrando en la cara. La poca fuerza se hizo patente en el cuarto y los dos se fueron privados de faena. Padilla mató siempre desde fuera.

Cinco o seis series constituyeron la faena de Dávila al segundo y ninguna tuvo más historia que su vulgaridad. En el sobrero fue muy aplaudido, quizá para ver si abreviaba; ni por esas, el latazo iba incluido en la entrada.


Diario de Cádiz. Luis Nieto. Barroso puntúa y Padilla, en vías de recuperación

El festejo transcurrió en un tono medio, con poco público, la mayoría espectadores partidarios del diestro local Francisco Barroso, un torero serio, con escasas oportunidades, que retornaba al coso de La Merced tras su triunfo del pasado año y que en esta edición volvió a puntuar con una salida a hombros, arropado por sus paisanos.

La corrida de Concha y Sierra, ahora en manos de José Luis García e hijos, familia onubense que compró la ganadería en 1994 a Miguel Báez Espuny Litri, saltó al ruedo con una presentación irreprochable. En cuanto a su juego, predominó la nobleza, aunque les faltó a varios de ellos chispa.

Si Barroso fue el triunfador, Juan José Padilla volvía a pasar desde su reciente reaparición, tras la cornada en el cuello en Pamplona, un nuevo examen. Padilla lo superó. Está en vías de recuperación... física, se entiende. Porque todos sabemos que este jerezano tiene más moral que el Alcoyano y más valor que el Guerra.

Junto a ellos y con ellos, el sevillano Dávila Miura, que, con un mal lote, derrochó voluntad y manejó pésimamente los aceros.

Padilla, con el que abría plaza, lanceó con buen aire a la verónica, y cumplió con facilidad en banderillas. Brindó la faena a Litri padre. Una labor que, tras una apertura con muletazos de rodillas, la planteó en las afueras. La faena se diluyó a medida que el astado se quedaba corto.

Con el cuarto se mostró bullidor con el capote y, nuevamente, con capacidad atlética en banderillas, dio la impresión de que está cogiendo la forma. Incluso, sus anteriores carreras alocadas fueron ayer más templadas y prendió los pares más asentado, siendo el más aplaudido el tercero, al violín. Con la franela, todo quedó en un arrimón ante un toro parado, que salía del viaje con la cara por las nubes. Tras una estocada contundente el público pidió un trofeo, que fue denegado. Lo de Padilla con los presidentes es un idilio... En cualquier caso, el jerezano superó otra prueba camino de su total recuperación.

Dávila Miura no tuvo opción a lucirse en el capote, con un toro que echaba las manos por delante. Tampoco le sobraban fuerzas al animal y el sevillano, en los medios, dejándole refrescar, realizó una labor entonada con un toro incierto.

El quinto lo devolvieron por inválido y, en su lugar, saltó un astado de La Dehesilla, manso, que fue pitado en el arrastre. Dávila extrajo los pases con sacacorchos del marmolillo, con entrega y pericia. Como en su anterior toro, manejó desastrosamente la espada.

Barroso, con el mejor toro, tanto por nobleza como porque fue el único con recorrido y gas, estuvo discreto con el percal, con el borrón en contra de un desarme. En un quite por gaoneras llegó un susto de infarto, cuando se le coló el toro peligrosamente. En los medios, comenzó con unos estatuarios y un pase de desprecio. Faena compuestita, en la que destacaron una serie al natural y una tanda con buen trazo con la diestra. Le faltó alargar los pases. El onubense abrochó su digna faena con unas arriesgadas manoletinas de rodillas. Mató de una estocada y el delirio se desbordó en los tendidos. Le concedieron las dos orejas, siendo el segundo trofeo excesivo.

Con el sexto, Barroso se mostró voluntarioso ante un toro manso, peligroso, que desarrolló sentido y puso en aprietos a los banderilleros y al propio espada.

El público salió hablando del paisano, que no defraudó; un Francisco Barroso que puntuó y, a la par, del valor y las agallas de Juan José Padilla, que ya está en vías de recuperación tras el gravísimo percance de Pamplona.

 

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