|
|
|
Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MERCED
HUELVA
Tarde del jueves, 3 de agosto de 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de La Dehesilla,
desiguales de estampa,
con muy poca fuerza, inválido el segundo y mejor el quinto.
Diestros:
-
Enrique Ponce,
estocada caída
atravesada (ovación y saludos); estocada honda trasera (dos orejas).
-
José
Tomás,
estocada atravesada
que sale, estocada (oreja con protestas); estocada honda trasera
(oreja).
-
El
Juli, media
trasera, descabello (oreja); media estocada (oreja).
Entrada: "No hay billetes".
Tiempo: calor en tarde agradable.
Crónicas de la prensa:
El Mundo, El País, ABC.
El País.
JUAN ORTEGA. Principio
de autoridad
La plaza de La Merced, que resucitó de entre las
ruinas, presenta una rica policromía en ocre, rojo y azul. Hasta sus
alguacilillos han cambiado la negra severidad de las ropillas por un vino tinto
no menos serio, pero sí más pintoresco. El ambiente, movido por el aleteo de
mil abanicos, era de lujo; era el momento apropiado para una corrida de toros,
pero no la hubo, porque los taurinos, cuando se les deja sueltos son
peligrosos.
El camarote de los Hermanos Marx estaba ocupado por
apoderados, ganaderos y padres, todos ellos mandados por don Alfonso Garrido,
presidente prebostal, antiguo alto y medio cargo, que vino a demostrar que tanto
monta el presidente de oficio, como el seglar, siempre que representen a los
poderes fácticos y acudan rápidamente en socorro de la grey taurina, tan
necesitada de protección ante los que pasan por taquilla; había que proteger,
en primer lugar a los toros: el primero recortadito y de poco cuello, tomó un
puyazo en el que apretó más que el picador y salió perdiendo las manos. Lo
del segundo fue importante: un novillete patiabierto que no podría haberse
mantenido si el presidente no hace un ímprobo esfuerzo, se salta el reglamento
y la rechifla general y permite que siga en la plaza pegándose
costaladas.
El tercero, de cabeza miserable, estaba tocado de
atrás, mientras que el cuarto, más cuajada, se fue al suelo con sólo sentir
el filo de la puya. El quinto se tapó y el sexto se dio dos costaladas de
espanto. Hacía falta mucha autoridad en el palco para mantener el desafuero y
la hubo. También había que oficiar de repartidor de orejas;
sobresaliente.
Enrique Ponce nos mostró ayer las dos caras de su
momento actual: la mala y la peor. En su primero, se dedicó a tomarlo de lejos
para despedirlo más lejos todavía, brazo en alto. Todo ello por una gran
profusión de paseos y tiempos muertos que acentuaban el destoreo, obligando tan
poco a la res en el remate, que la llegó a hacer peligrosa, pues cuando
intentaba mandarla, se le revolvía con malas ideas. En el cuarto vino el
triunfo grande y allí se vio a un Ponce descoordinado, sin acertar en la
velocidad ni en los terrenos, aquí te pillo, aquí te mato, que unas veces salía
andando, otras trompicado y con prisas, siempre por debajo del toro.
Yo no he visto a José Tomás en batín y
zapatillas de paño, pero ya desde el hotel debe ser mejor y distinto. Ayer pudo
ahorrarse el viaje; lo del segundo fue una faena desperdiciada y lo del quinto
una sobreexposición si lo ponemos en relación con lo que consiguió. El Juli
banderilleó con espectacularidad a toro pasado, con profusión de juegos y
recortes. En el tercero dio dos series de naturales con enjundia, pero se empeñó
en la derecha y la faena se vino abajo, justo lo contrario que en el sexto,
donde perdió con la zurda lo que había ganado por el pitón derecho
El Mundo.
CARLOS
CRIVELL. Pacto de no agresión
El cartel del año en Huelva y en lugar de salir una corrida de
toros que pudiera medir el valor y capacidad de cada espada, sale una becerrada.
Los diestros firmaron un pacto de no agresión.
La faena más ligada de la tarde la protagonizó Enrique Ponce en el cuarto.
En el que abrió plaza Ponce estuvo en torero de oficio. La oreja de José Tomás
en el segundo es de las que pasarán a la historia por su escasa relevancia. El
torero madrileño mató en quinto lugar a otro astado soso y mansito al que cortó
otra oreja.
El Juli hizo lo que sabe, o sea, dar largas cambiadas, torear con el capote
de forma desigual, poner banderillas por el pitón derecho a ritmo de vértigo,
tirar muchos muletazos sin ton ni son, aún así la oreja que cortó fue de las
que tuvo mayor sentido de la tarde. Cuando salió el sexto, sus compañeros de
terna tenían abierta la puerta grande, buscó la oreja y se fue a hombros con
sus compañeros.
ABC.
EFE. Triunfo de Enrique Ponce, José Tomás y El Juli en
Las Colombinas
Los matadores de toros Enrique Ponce, José Tomás y El Juli salieron ayer a
hombros en la primera corrida de la Feria de Las Colombinas de Huelva. Se
lidiaron toros de La Dehesilla, justos de presencia y blandos. Se puso el cartel
de «no hay billetes».
Enrique Ponce abusó de las esperas, a ver si se recuperaba su primero, inválido
y sin picar. La faena, sin embargo, no pasó de compuestita. Una labor elegante,
fácil y muy bien resuelta realizó el valenciano al cuarto. La estética, la
limpieza de los pases, y ese punto de emoción que da siempre la ligazón en los
muletazos, fueron decisivos para el alboroto de oles que se produjo en el
tendido. (Ovación y dos orejas).
José Tomás tuvo también un primer toro sin trapío ni codicia, al que había
que aliviarle mucho para que no se viniera abajo. El toreo con más enjundia
aunque con menos eco, lo hizo José Tomás en el quinto. Quizás la falta de
codicia en el toro quitó entusiasmo en el tendido, entre otras cosas porque los
muletazos salieron algo espaciados, pero aun así, metido siempre en un terreno
muy comprometido, la puesta en escena fue a lo grande. (Oreja y oreja).
El Juli entusiasmó en la larga de rodillas y en los juegos con las
banderillas en el tercero. En el sexto, el madrileño porfió encimista e
inteligente. (Oreja y oreja).
Al
final, los tres espadas salieron a hombros junto al mayoral.

Enrique Ponce, José Tomás y El Juli camino de la puerta grande
de la onubense Plaza de la Merced
|
|