GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE
TOROS DE
ESPAÑA

 

TOROS EN TOLOSA

Temporada 2000  Temporada 2001  Temporada 2002
Temporada 2003  Temporada 2004  Temporada 2005  Temporada 2006  Temporada 2007

TEMPORADA 2008

Sábado, 21 de junio. Concurso de recortes Ciudad de Tolosa.

Domingo, 22 de junio. Toros de Alcurrucén, dos (5º y 6º) con el hierro de Lozano Hermanos, para Javier Conde (silencio tras aviso y oreja y dos vueltas al ruedo tras aviso), Juan Bautista (oreja y vuelta al ruedo) e Iván Fandiño (ovación y oreja)


TEMPORADA 2007

Domingo, 17 de junio. Toros de José Luis Marca (juego desigual), para Jesulín de Ubrique (silencio y oreja), Manuel Díaz "El Cordobés" (oreja y oreja) y Rivera Ordóñez (ovación y oreja). Tres cuartos de plaza. 


TEMPORADA 2006

Sábado, 17 de junio. Toros de  Isaías y Tulio Vázquez (terciados y desrazados), para Sánchez Vara (silencio y silencio), Iker Javier Lara (silencio tras aviso en ambos) y Iván Faniño (ovación y oreja). Un cuarto de plaza.

Sábado, 24 de junio. Concurso de recortadores.

Domingo, 25 de junio. Toros de Alcurrucén (buen juego), para César Rincón (ovación tras aviso y ovación), Javier Conde (silencio y bronca) y Sebastián Castella (oreja tras aviso y oreja con petición). Media plaza. 


TEMPORADA 2005

Feria de San Juan

Sábado, 25 de junio: Rejones. Toros de El Sierro (manejables), para Fermín Bohórquez (aplausos y silencio), Iván Magro (oreja y oreja) y Sergio Galán (oreja y vuelta al ruedo). Media plaza.

Domingo, 26 de junio: Corrida mixta. Cuatro toros y dos novillos de Núñez del Cuvillo (buen juego, destacando el 4º premiado con vuelta al ruedo), para Javier Conde (pitos y dos orejas), Morante de la Puebla ( oreja y ovación) y Cayetano ( saludos y silencio). Tres cuartos de entrada.


TEMPORADA 2004

Domingo 27 de junio. Toros de Antonio Bañuelos (desiguales de presentación y juego) para Uceda Leal (silencio y vuelta al ruedo), Sebastian Castella (vuelta al ruedo y oreja) y Salvador Vega (dos orejas y silencio).


TEMPORADA 2003

Sábado, 28 de junio. Toros de Alcurrucén (buenos en general), para César Rincón (ovación y vuelta al ruedo tras fuerte petición), Manuel Caballero (saludos y saludos) y Antonio Ferrera (ovación con saludos y oreja). Más de media entrada. 

Domingo, 29 de junio. Corrida Goyesca. Toros de Javier Pérez-Tabernero (deslucidos en general), para Francisco Rivera Ordóñez (saludos y silencio), El Juli (saludos y oreja) y Francisco Marco (oreja y saludos). Casi lleno. Crónica del festejo.


TEMPORADA 2002

Manuel Caballero, premio Arpegi Taldea, como triunfador del ciclo

Domingo, 16 de junio. Toros de Alcurrucén (complicados), para Finito de Córdoba (ovación y protestas), Rivera Ordóñez (ovación, ovación y oreja) y Francisco Marco (ovación. Sufrió una cornada en el muslo derecho de tres trayectorias, de pronóstico reservado). Tres cuartos de entrada. Crónica del festejo

Domingo, 23 de junio. Toros de Carlos Núñez (manejables), para Manuel Caballero (oreja y oreja con petición de la segunda), Eugenio de Mora (ovación tras petición y una oreja) y Juan Bautista (silencio tras dos avisos y una oreja). Tres cuartos de entrada.


TEMPORADA 2001

Domingo, 10 de junio. Toros de Alcurrucén (flojos de presentación, rajados y sin juego, salvo el sexto), para Miguel Abellán (oreja y vuelta), Morante de la Puebla (ovación y silencio) y Javier Castaño (silencio y oreja). Tres cuartos de plaza. Crónica de El País

Domingo, 17 de junio. Concurso de recortadores.

Domingo, 24 de junio. Toros de Fuente Ymbro (bravos y encastados), para Jesulín de Ubrique (oreja y ovación tras aviso), Eugenio de Mora (oreja y silencio) y Juan Bautista (vuelta tras aviso y dos orejas).


TEMPORADA 2000

Martes, 1 de agosto. Novillos de La Dehesilla, para Tomás Luna (ovación y vuelta tras petición), Pedro Lázaro (oreja y ovación) y Reyes Mendoza (ovación y ovación). Tres cuartos de plaza.

Miércoles, 2 de agosto. Novillos de El Quintanar, para Diego Luna, Ricardo Torres y Martín Quintana.

Jueves, 3 de agosto. Novillos de Campo de la Dehesa, para Maite Alcalá, Antonio Bricio y Juan Alberto Torrijos.

Viernes, 4 de agosto. Novillada con los ganadores de los festejos anteriores.

Sábado, 24 de junio. Toros de Juan Manuel Criado, (cómodos de cabeza, blandos, buenos y manejables), para Manuel Caballero (oreja y aplausos), El Cordobés (oreja y dos orejas) y Eugenio de Mora (oreja y dos orejas). Tres cuartos de entrada. Crónica del festejo.

Domingo, 11 de junio. Toros de Alcurrucén, (cómodos de pitones. Poca fuerza. Manejables, excepto 5º y 6º), para Miguel Abellán (dos orejas en cada toro), El Juli (dos orejas en cada toro) y Juan Bautista (una oreja en cada toro). Crónica del festejo.


Crónicas de la prensa

ABC. ZABALA DE LA SERNA. Lunes, 30 de junio´2003. Dos orejas y rabo para Elósegui

Parece claro el triunfador del centenario de la plaza de toros de Tolosa: Antxón Elósegui. Por abrumadora mayoría, por corazón e ilusión, por disposición, dos orejas y rabo, máximos trofeos concedidos en la doble y conmemorativa jornada taurina. Elósegui, el tío, se desvive por su pueblo, por mantener el espíritu y la tradición, por traer altavoces para dar a conocer a España que la veterana bombonera tolosana mantiene su recoleta belleza intacta, así que pasen otros cien años. Claro que Antxón está eximido de culpas de que un día no le corten los orejas a una corrida bonancible y otra no se las deje cortar. Y es que los toros de Pérez Tabernero, voluminosos y grandones en exceso, no rompieron nunca hacia adelante, siempre a la defensiva y manseando sin entrega.

Uno de los atractivos del festejo recaía en su condición goyesca, que consiste en lo habitual pero disfrazados los toreros a la usanza de la Tauromaquia de don Francisco de Goya y Lucientes. Otro gancho era El Juli, que incrementó la asistencia sobre el día anterior, aunque no llenase. Pues Juli se mantuvo en un sí pero no, en una voluntad sin suerte. La oreja que obtuvo del quinto, siempre a menos, se la ganó con un arrimón de última hora. Ánimo no faltó, ni siquiera con las banderillas. Toreó a la verónica en el saludo, ganando terreno, quitó por chicuelinas y banderilleó sin excelencias. Luego, los viajes, aun nobles, se fueron quedando cortos, especialmente por el izquierdo. Agarró hueso en el primer y comedido embroque y le sobró, a continuación, con una media estocada efectiva. El trofeo enjuagó el mal sabor de boca del anterior, un toro andarín y pegajoso, deslucido a tope, al que despenó sin apostar más que un poco con los rehiletes, sólo un poco, ojo.

Francisco Marco, hombre al que únicamente vemos por el Norte de Pascuas a Ramos (¿por qué no torea de Burgos para abajo?), se erigió con otro trofeo, de un inmenso y manso sobrero de El Pilar que reemplazó a un descoordinado tercero, que se traía el baile de San Vito en plan borracho de taberna al ritmo de Georgi Dan. Aprovechó con listeza las huidas y viajes hacia adentros y querencias. Fue una faena de querer y querer, y al final de tanto deseo por no defraudar obtuvo su recompensa. Para amarrar la puerta grande se plantó de rodillas con el sexto, que derribó en el caballo, en una larga cambiada en el tercio y batalló con las cortas embestidas de aquí para allá; la espada le privó de mayores honores.

Rivera Ordóñez se enfrentó a un buey que no cabía en la muleta y que embestía como tal; sin embargo, el que estrenó plaza, más liviano y vareado, se movió más y dio mejores opciones, siempre y cuando se coloque uno más en el sitio de lo que lo hace Rivera. Lo dicho: triunfador, Elósegui, don Antxón.


El País. JOSÉ LUIS MERINO. Lunes, 24 de junio´2002. Muchas orejas y poca emoción

Otra vez el toreo moderno: toros bobones, de fácil manejabilidad, pero sin un atisbo de emoción en los graderíos. Las orejas se conceden como un notario que lee los planes de un difunto. Y así, Manuel Caballero sólo rubricó varias tandas de templados muletazos a su segundo de la tarde. A su primero, un inválido vocacional, lo toreó muy despegado, danzando un pase aquí y otro allá. Sin duda se salvó gracias al temple que lleva en sus dos manos. Mas todo ello sin la emoción que requiere una corrida de toros.

Eugenio de Mora estuvo toda la tarde acelerado. Es como si fuera pilotando un Ferrari de segunda mano. Sólo cabe atribuirle una tanda de derechazos largos y templados, que fueron exclusivamente uno, dos y tres.

El francés Juan Bautista instrumentó algunos muletazos muy limpios en su primer toro. Sin embargo, tuvo el inconveniente de atracarse de pases y pases hasta el aburrimiento. En su segundo ejemplar toreó con la mano muy alta, movido, sin mandar, acelerado, aunque ejecutó la mejor estocada de la tarde.


El País. Lunes, 11 de junio´2001. JOSE LUIS MERINO

Miguel Abellán está madurando. Ayer, en Tolosa asentó las zapatillas en la arena, prueba inequívoca de que la cabeza sabe lo que va a hacer antes de dar el pase. En su primer toro, después de unos ayudados por alto y un buen trincherazo, inició la faena con la mano zurda dando tres series, con bastante ligazón y sacándole al toro el mayor jugo posible por ese pitón. Por el derecho no pudo lucirse. En su segundo, después de dos largas cambiadas y unos lances a pies juntos, la faena la tejió a base de estatuarios y más tarde dedicó toda la faena a la mano derecha. Es verdad que algunos derechazos estaban un poco despegaditos y que no se acopló como debiera. De todos modos, hay que destacar la sensación de seguridad y de aplomo que dio, porque él sabe que además de valor y arte la cabeza tiene que funcionar en todo lo que se hace.

Morante de la Puebla, que vino en sustitución de El Juli, estuvo y no estuvo. La tarde fue para él un trámite. Con unas posturitas por aquí, unos ceñimientos por allá, más algún pellizco de propina creyó que bastaba. No es así, porque las posturitas, si falta enjundia y profundidad, se quedan en meros adornos.

Javier Castaño, en su primer toro, mostró cuán verde está. Dejó al descubierto sus dudas, sus inseguridades, su falta de sitio. En ese toro instrumentó unos naturales que salieron esforzados, sin mando y sin nada de nada. Creyó que con una larga de rodillas, que no venía a cuento, y molinetes, además de hacer pasar al toro por alto, cumplía con ello. Se dará cuenta en un momento de su vida de que los toros tragan por alto lo que no quieren tragar por abajo.

En el último de la tarde, Javier Castaño pechó con un noblote toro. Y ahí pudo torear con la mano izquierda en tres series, mejor la segunda, donde dejó firmados algunos pases muy ceñidos, ligados e incluso muy templados. Acto seguido se pegó dos arrimones de los que tanto gustan a los públicos. Los arrimones a un toro nobilísimo que esperaba al cite para ir donde el torero quería. Obviamente, fue el delirio y mató bien, aunque tuvo que llegar a dar dos golpes de descabello.

En el mundo del toreo viene ya de muy lejos el que determinadas ganaderías saquen reses a troquel para venderlas al mercado de la manera más cómoda. Una de esas ganaderías es la de Alcurrucén. Toros con pocos atisbos de calidad, mucha borreguez dentro, y más tarde si esos toros van a ir a plazas de segunda categoría ahí los pitones reciben el halago del presunto afeitado. Y la rueda sigue, todos contentos, los toreros hacen lo que pueden, alguno a base de mucho paripé, y otros con la mejor de voluntad. En ocasiones sucede que la tontorrontez de los toros permite que los toreros corten orejas. ¿Tal vez eso pasó ayer en Tolosa?.


El País. Edición del 25 de junio´2000. JOSÉ LUIS MERINO. Esto es poco serio

Parece increíble que con unos toros sin ninguna complicación y con un riesgo bastante ínfimo por la comodidad de los pitones, Manuel Caballero estuviera ayer tan displicente y sin ganas. Toreó a sus dos toros con las dos manos, a base de naturales y derechazos, ligando unas veces y otras sin ligar. En todo momento da la impresión de que le venía ancha la corrida de ayer. Es como si no quisiera estar, como si sólo le importara cobrar la cifra estipulada y largarse hacia su casa. No es manera de comportarse si se quiere estar en primera figura del toreo.

Manuel Díaz, El Cordobés, pegó un mitin en el sentido de mostrar una falta de sitio, un exceso de precauciones, una inseguridad supina. Salvo unos buenos lances a su segundo toro, el resto de su actuación fue un fiasco. Para colmo, cuando en ese segundo toro, después de torear de manera vulgar y desconfiada, echó mano del consabido salto de la rana . Fue patético. Demostró que como no podía con ese bravo toro utilizó, insistimos, ese recurso facilón. Hubo un momento en que, después de tirar el estoque y la muleta, trató de hacer un desplante al toro, pero era tanta su inseguridad que, en vez de poner el pecho abierto al toro de rodillas, le salió un desplante de cuclillas. Cosa más patética y menos torera hacía mucho tiempo que no veíamos.

Creemos que Eugenio de Mora puso de su parte lo más enjundioso y pretendidamente torero. En su primero instrumentó naturales de gran empaque, largos y templados, aunque no demasiado ligados. Lamentablemente, mató muy mal. En su segundo toreó a la verónica, bastante aseadito. Tuvo un inicio de faena con las dos rodillas en tierra, pero llevando al toro toreado. Luego, no estuvo demasiado fino por naturales y derechazos. El Cordobés y Eugenio de Mora salieron a hombros. Un horror.


El País, 12 de junio´2000. JOSÉ LUIS MERINO, Tolosa. Presidente manirroto

Cuando los toreros salen de Madrid ven el cielo abierto. Eso ocurrió ayer en Tolosa. Miguel Abellán se llevó las cuatro orejas dando solamente dos naturales en los dos toros. Lo demás fue torear sin ligar ni un solo pase, en especial en su segundo. Le salva un poco algunos derechazos templaditos que instrumentó en su primer toro. El resto fue torear para la galería, de rodillas con molinetes y ayudados por alto. Un auténtico chollo. Naturalmente, salió a hombros.

Algo parecido sucedió con El Juli, aunque a éste le salva el interés que puso por ligar los pases a su primer toro. Sobre todo porque era un toro que quería huir a las tablas. También destaca que se tiró a matar muy bien a su segundo. En realidad, el irse tras la espada en su segundo toro fue porque lo había toreado sin ligar un solo pase, con la particularidad de abusar excesivamente de los arrimones, tanto de rodillas como de pie.

Lo más torero de la tarde lo hizo el francés Juan Bautista en su primer toro. Ejecutó naturales y derechazos muy ligados y templados. Puso calidad en la faena. Fue premiado sólo con una oreja y no con dos, según el criterio que el presidente había llevado hasta el tercer toro, por una especie de ceguera. En su segundo toro tuvo el mérito de iniciar la faena con la izquierda, después de unos ayudados por alto de rodillas. Cierto que fueron sin ligar y lo que vino después, las tandas de derechazos y naturales, estuvieron llenos de embarullamiento.

Es una pena que el presidente de la plaza se sienta tan magnánimo creyendo que la fiesta gana cuantas más orejas se den. Si se pone el listón tan bajo en el primer toro, la corrida puede acabar como acabó. Pero los toreros están encantados con que el presidente sea un manirroto. Incluso votarían por meterle en el santoral de la comarca.

 

 
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