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PLAZA DE TOROS DE GRANADA
GRANADA
Tarde del miércoles, 21de junio del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: El
Torero, parados y sin fuerzas, con clase el 4º.
Diestros:
- Enrique
Ponce, estocada trasera (silencio); tres pinchazos - aviso-,
pinchazo y dos descabellos (saludos).
- Manuel Caballero,
estocada trasera (ovación); pinchazo, estocada, cuatro descabellos -
aviso- y dobla el toro (silencio).
- Morante de la
Puebla, tres pinchazos y dos descabellos (silencio); tres
pinchazos (silencio).
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, La Razón.
El País. 22
de junio´2000. JUAN ORTEGA. Esencia y simulación
El toreo es una metáfora de la existencia y tiene su mismo ancho de banda.
Es arte por recrear la vida en un espacio concreto, círculo mágico que
encierra la épica de llegar más allá del límite, afirmándonos para podernos
creer nuestra propia entidad; lucha del hombre contra el destino, contra su
crueldad desde nuestra impotencia, hasta el punto de tratar de trascender el
tiempo como protesta contra la aniquilación.
Hoy ya no es así. Los occidentales nos encontramos cómodos cerca del frigorífico,
hemos renunciado al mañana y, cada vez más viejos y más pellejos, nos
conformamos con una discreta cremación. Hoy día, Hércules abordaría sus
trabajos montado en una furgoneta.
Las actuales réplicas de los titanes tienen hoy la palabra: gloria o circo,
la grandeza de Curro Guillén, alojado bajo las piedras de la plaza de Ronda, o
un vago recuerdo familiar al aire de la nada.
La primera parte de la corrida transcurrió alejada de la épica; el interés
del primer toro de Ponce estribaba en ver si acababa el pase de pie o de
rodillas. El del segundo, en las voces que pegaba Caballero, y el del tercero,
en la rechifla del público, tan mosqueado que no le admitió a Ponce el brindis
del cuarto, viéndose obligado a tirar la montera a la arena sin más ceremonia.
Consiguió volver las lanzas cañas: instrumentó una faena cuidada, templada,
mucho mejor vendida que toreada, y ganó la batalla casi sin bajarse del coche
de cuadrillas.
Manuel Caballero, en el quinto, se dio mucha importancia. No la tuvo.
Comienza a citar desde su misma casa, y así no es posible el cruce, ni la emoción,
ni el toreo.
Morante de la Puebla, en el sexto, vino a decirnos que está en proceso de
recuperación: con su habitual estilo, se le vio tratando de agradar, afanoso,
trabajador, envarado. Hasta ahora, su toreo había querido ser relajado y
natural. Ojalá que se le pase pronto.
La verdad es que sirve de poco acudir a los mitos fundacionales del toreo y
de la vida, ya que cuando el toro, representación de la furia de la naturaleza,
no representa más que a un animal cansino, sin fuerzas, que acomete al paso, se
le está quitando el sentido a la lucha, que puede devenir en masacre.
La
Razón, 22 de junio´2000.
EFE. Sin trofeos con la floja corrida de El
Torero.
La técnica de Ponce y la entrega de Morante, lo más destacado
Ninguno de los diestros consiguió ayer trofeos en la Feria del Corpus de
Granada, en la que un flojo encierro de El Torero impidió el lucimiento. Con
media plaza llena, se lidiaron seis toros de El Torero (propiedad de Salvador
Domecq), bien presentados en general, muy flojos, sosos y sin transmisión. El
cuarto toro se dejó.
Con respecto a los toreros, la tónica general fue su fallo a espadas. Enrique
Ponce fue silenciado tras una estocada en su primero y ovacionado después de
pinchar en cuatro ocasiones, dos descabellos y un recado de la presidencia.
Por su parte, Manuel Caballero, recibió palmas tras una estocada en el
segundo. Un pinchazo, una estocada algo atravesada y tres descabellos
culminaron su actuación con el quinto, en el que fue silenciado tras un
aviso. José Antonio Morante «Morante de la Puebla» también marró con la
tizona: ejecutó tres pinchazos y descabello en su primero y dos pinchazos y
otro hondo en el segundo de su lote. Morante fue silenciado. Sin embargo, la
tarde tuvo detalles.
Enrique Ponce tuvo una labor cuidada y fácil con el capote. Al primero, con
una faena larga a media altura, intentó en vano ligar unas tandas sin emoción
por la falta de recorrido del astado. En el cuarto, un flojo que se dejó,
hizo una faena muy técnica y centrada, con momentos lucidos y acoplamiento a
las escasas condiciones del burel.
Caballero no tuvo oponentes, muy flojos sus dos toros no permitieron el
lucimiento. Faena sin emoción con voluntad y escasos resultados al segundo y
larga cuidada a media altura y sin interés al flojo quinto.
Morante estuvo muy entregado en el toreo a la verónica, pero topó con
un muy flojo tercero al que, a pesar de torear con suavidad, no tuvo calado la
faena. Más voluntad que hondura en el sexto, un toro que no humillaba y que
no dejo rematar las tandas por su flojedad, lo que dio un aburrido conjunto
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