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PLAZA DE TOROS DE GRANADA
GRANADA
Tarde del lunes, 19 de junio del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Buenavista
(despuntados y de trapío impresentable, excepto el último al que se le
dio la vuelta al ruedo).
Diestros:
- Pepín Jiménez, bajonazo,
saludos con protesta; estocada trasera desprendida, saludos con protesta.
- Finito
de Córdoba, estocada trasera caída, oreja; estocada trasera caída,
oreja.
- Javier Conde, media
baja, descabello, silencio; estocada honda, dos orejas.
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa: El
País,
El País. 19
de junio´2000. JUAN ORTEGA. La degradación del
medio
El maestro don Pepín Jiménez ha matado más de 300 corridas de toros y
todavía no sabe que la muleta, en la suerte suprema, no se utiliza para hacer
el nazareno y taparle la cara al toro, sino que se recorta en sus vuelos para
que el astado no la pise al dirigirla entre las pezuñas a fin de que el toro
humille y descubra la muerte. En el que abrió plaza, la actuación de Pepín
fue frustrante: con el palitroque de la muleta más largo del mundo, para
convertir el pico en panza, el torero no había llegado a ponerse cuando ya se
había quitado, eso sí, elegante, a pies juntos y con verticalidad, fuera cacho
y brazo en alto. Desastre.
El cuarto era mansurrón y se valía poco. En el platillo, Pepín lo toreó
por alto aun cuando parecía que lo hacía por bajo, de tal guisa que hasta hoy
podría seguir y nos habríamos quedado igual.
Finito de Córdoba interpretaba el toreo más puro que se recuerda, hasta el
punto de que profesionales y aficionados se preguntaban si aquello era posible o
bien no podía ser, ya que en el mundo actual lo auténtico y sincero parece
condenado. Del cielo al infierno, del Finito todo pureza al imperio del engaño
y la torpeza; surge ahora un nuevo Finito que quiere volver a ser, si bien le
cuesta llegar.
Al recibir al segundo, trató de recuperar su magnífica verónica y nos la
hizo recordar en algún lance suelto. A la faena de muleta le faltó encontrarle
la velocidad justa: empezó con doblones por bajo rematados por alto y siguió
por derechazos apresurados, con la mano baja pero faltos de remate. No llegó a
cuajar los naturales por el aquél de la rapidez y acabó quebrantando por bajo,
que es como debía haber empezado.
El quinto era grandón y mixto en mulo. Algún derechazo suelto y un natural
aislado vinieron a refrescar la tarde que se iba, aburrida y sin sustancia.
Javier Conde, noche mágica perdida en la noche de los tiempos, imprevisible
y con duende, ha pasado de la creación a la repetición, del toreo al tablao,
sin que nadie se atreva a decirle que tauromaquia no es lo mismo que taurodanza,
que lo primero es lucha y lo segundo recuperación cultural de la Sección
Femenina de Pilar Primo de Rivera, que no es lo mismo que luchar para vencer
poniendo la vida en el empeño.
Conde empezó con derechazos de trazo alto, pico y enganchón para seguir con
naturales hacia afuera que terminaron aburriendo por igual a toro y público, de
modo que uno se dedicó a huir y otro a merendar. La faena fue de poco a nada y
sólo se puede resaltar un cambio de manos.
En el último, se empeñó en hacer ver que lo fundamental es el adorno con
ambas piernas acalambradas y que lo importante no alcanza rango artístico. Debe
ser el toreo-fusión, que tiene gran éxito.
Los toreros que actuaron ayer no son los responsables de la degradación del
medio, sino sus víctimas. El problema está en la trivialización de conceptos,
el vivir de plástico, la simplificación del sexo y la hamburguesa global.
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