GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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Festejo de feria
Plaza de toros de Granada
Tarde del lunes, 8 de junio 1998
novillada
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Seis novillos de Buenavista desiguales aunque correctos de presentación. El primero fue manso pero se dejó. El segundo acusó querencia a tablas por su mansedumbre pero también se dejó aunque quedó descompuesto. El tercero tuvo nobleza y calidad, aunque se vino a menos. El cuarto tuvo más movilidad y temperamento. El quinto se paró mucho y se defendió por faltarle la fuerza. El sexto embistió. Pesaron por orden de lidia: 470, 460, 436, 445, 461 y 490 kilos.

Diestros: 

Picador que destacó -

Banderilleros que saludaron: 

Presidente:

Incidencias:

Entrada: media plaza

Tiempo: sol y calor

Crónicas de la prensa: El Correo


El Correo de Andalucía. JOSÉ E. MORENO, Granada . Duelo novilleril

Menudos son los niños...Miguel Abellán y El Juli se echaron un pulso en Granada como si de dos figuras del toreo de otro tiempo se tratara.

Se notó enseguida que se tenían ganas porque salieron a mondarse vivos, sin compadreos ni miramientos de ningún tipo. y no hicieron falta malas miradas ni malos gestos: cada uno salió a la plaza a dar lo mejor de sí mismo en un duelo que quedó planteado nada más abrirse de capa Miguel Abellán. Muy asentado en el albero, Abellán se pasó muy cerca al de Buenavista y se quedó quieto como un poste, rematando con revoleras ligadas por un pitón y otro. La carta de presentación en Granada de este madrileño fue un arreón de cuidado: "Que se aprieten los machos los que vengan detrás", pareció decir con su toreo. Y siguió: para llevar el novillo al caballo utilizó una chicuelina, una tafallera y un galleo por tapatías, ahí queda eso.

Abellán tuvo un gesto de compañerismo al brindar al novillero granadino Alberto Guzmán, que no pudo torear en la tarde de ayer al estar cogido, una faena en la que entendió muy bien a un novillo que quería huir a tablas. Su mérito estuvo en no dejar que el animal buscara la querencia y hacerle tragar, siempre asentado y seguro en la plaza. Abellán estuvo sobrado para una oreja porque además mató de gran volapié, pero Granada, que es generosa, le dio dos.

El Juli debía estar caliente por dentro con el triunfo del rival, pero no lo manifestó con precipitación o nervios. Todo lo contrario: sereno y con su proverbial naturalidad, se limitó a ofrecer el concierto polifónico de su toreo. Pero resulta que este concierto es uno distinto cada vez. En Granada comenzó con una larga cambiada en el tercio -si el otro arreó, el no le fue a la zaga- y lances suaves a pies juntos que terminaron en la boca de riego con una larga mirando al tendido. El también galleó -por chicuelinas- y cuando llegó al caballo ya tenía la plaza en pie. Luego intentó un quite imposible por gaoneras sin mover los pies que tuvo un remate improvisado. Pero, por si era poco, banderilleó y lo hizo tan bien que otra vez se levantaron los espectadores de sus asientos. No acabó ahí la cosa, porque el toreo del Juli fue pura caricia en la faena de muleta. Comenzó con un pase cambiado por la espalda seguido de preciosos ayudados y, ya en el toreo fundamental, con una serie ligada y perfecta por el derecho. Continuó en tono de gran calidad pese a que el novillo se vino a menos. Juli demostró ese sentido natural que tiene para el toreo, improvisó cuando hizo falta y logró un triunfo que sólo se le fue con la espada. Esta faena sí fue de dos orejas, pero quedó en una vuelta al ruedo tras petición.

Los mozos, que ya en la primera mitad se habían adueñado de la plaza, siguieron midiéndose en la post-merienda. Hasta hubo un brindis serio de Abellán a Juli en el quinto, un novillo protestado por su debilidad que se defendió y acabó parado en la muleta. Abellán lo quiso hacer entrar por el aro de su toreo quieto y puro, quiso imponerle sus formas, pero el novillo no le dejó, resultando esta faena menos lucida y menos contundente la forma de matar del chaval.

Abellán no pudo redondear y El Juli tampoco, aunque estuvo a punto. No quiso capote el sexto novillo de salida, pero El Juli se lo impuso, siguiéndolo y recogiéndolo perfectamente en el engaño. Esta vez quitó por caleserinas y banderilleó con precisión, sin importarle luego que el de Buenavista, el de más cuajo de la novillada, quedara sin apenas gas para la muleta.  Julián puso todo lo que le faltaba al animal en una faena inteligentísima basada en la zurda y adrezada con adornos oportunísimos, pero de nuevo sin remate con la espada. Por cierto que Julian ganó en los brindis porque dedicó esa faena a sus dos compañeros en el ruedo y al que estaba en el tendido, provocando una fuerte ovación del público, tablas que tiene el chaval...

Duele decirlo, pero el sustituto de  Alberto Guzmán, otro granadino que se apoda taurinamente El Ruso, desentonó en medio de este pulso que se echaron los novilleros punteros del momento. Más tosco en sus formas no pudo hacer mucho en el manso primero y no lo hizo tampoco con un novillo que sí sirvió, pero en el que nunca quedó bien colocado entre muletazo y muletazo. Fue una especie de convidado de piedra, a años luz de los que se batieron en unn duelo de los de antes, un pulso que desgraciadamente quedó sin rematar por culpa fundamentalmente del ganado y que, por esta vez, quedó en tablas.

 

 

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