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Festejo 2º de feria Plaza de toros de Granada Tarde del domingo, 7 de junio 1998 Corrida de Rejones Crónicas de la prensa FICHA TÉCNICA Ganadería: Seis toros de la Viuda de Flores Tassara, reglamentariamente afeitados, bien presentados para este tipo de corridas y de juego desigual. El peor, el segundo, malísimo, aquerenciado en tablas desde que salió. Diestros:
Picador que destacó: - Banderilleros que saludaron: Incidencias: Entrada: tres cuartos Tiempo: nubes y claros y agradable temperatura. El Correo de Andalucía. JUAN M. NUÑEZ, Granada . Bohórquez y Luis Domecq, destacados en un brillante festejo. Un brillante festejo de rejones, ayer en Granada, tuvo como guinda las formidables actuaciones tanto de Fermín Bohórquez como de Luis Domecq, premiadas ambas con las dos orejas que les abrieron la Puerta Grande. Moura no recogió el fruto de una impecable actuación, una vez más por esa frialdad casi insuperable en el primer toro de las corridas de esta especialidad. Una pena que el público de rejones no sepa valorar lo puro, lo auténtico del estilo del portugués, muy medido, limpio y ajustado en la interpretación de las suertes, con un equilibrado temple, y certero al clavar. Lo de Fermín Bohórquez fue sencillamente sensacional. Y encima con un mulo por toro. Un manso que, de salida, se fue a tablas, y rehuyó constantemente la pelea. Fermín lo enceló dándole mucho respiro, sin castigarle, hasta el punto de ponerle sólo un rejón en el primer tercio. Magníficamente aliado con Triunfador, su caballo estrella, hizo los alardes convenientes para recuperar el toro y mantener ambiente de faena. Clavó siempre de dentro a afuera, pues había que ir siempre a la querencia del oponente, que andaba flojo de los cuartos traseros. Visto sólo en función del astado, el panorama hubiese sido desolador. Pero ahí estuvo la maestría de Bohórquez, tapando las carencias del manso. La faena se hizo irresistible en el par a dos manos, dos banderillas cortas y el rejón final. Le concedieron las dos orejas por absoluta unanimidad. Luis Domecq, en una actuación a más, dio una lección de toreo a caballo. El toro iba a todos los terrenos, pero echaba la cara arriba. El jinete planteó la faena en los medios, buscando siempre al toro de frente, con templadas galopadas y clavando al estribo. Sobresaliente en un par a dos manos en la misma boca de riego. Hermoso de Mendoza no fue a la zaga de sus compañeros, crecido con la seguridad de su magnífica cuadra, en la que Cagancho volvió a ser el mejor punto de referencia. Las galopadas a dos pistas y las piruetas en la cara del toro pusieron ambiente de clamor. En conjunto estuvo breve pero muy efectista, espectacular y certero. Lamentablemente no fue así a la hora de matar, pues tenía cortadas las dos orejas cuando, por pinchar dos veces, descordando al toro, perdió el segundo trofeo. Algo parecido le ocurrió a Antonio Domecq, que tuvo una actuación muy vibrante, sobre la base de la autenticidad. No fue fácil su toro, que se quiso ir varias veces a los tableros, de donde siempre lo supo sacar el jerezano, que templó y clavó en todo lo alto. Como muy notable en su faena, un quiebro de frente en banderillas y dos de éstas al violín, siempre de poder a poder, dándole las ventajas al toro. Perdió el segundo trofeo por el pinchazo previo al rejón definitivo. En tono menor respecto a sus compañeros, Ojeda aplicó un desmesurado castigo a su toro, con tres rejonazos de entrada, y estuvo también fallón en banderillas. Hizo, no obstante, cosas notables como una banderilla al quiebro en los medios y un par a dos manos. Una oreja demasiado justa. |
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