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Festejo 1º de feria
Plaza de toros de Granada
Tarde del sábado, 6 de junio 1998
Novillada
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Seis novillos de la
ganadería de Miranda y Moreno, el cuarto de la suelta como sobrero, desiguales de presentación por lo
que hace a su estampa, mansurrones y apagados
en cuanto a su aptitud y juego para la lidia.
Novillada muy deslucida.
Diestros:
- Ángel Estrella: media perpendicular, ovación tras ligera petición de oreja. Pinchazo
y otro hondo, silencio.
- Víctor de la Serna: dos pinchazos
y otro hondo, silencio. Estocada corta, una oreja tras aviso.
- Rafael de Foyos: pinchazo y otro hondo, silencio. Dos pinchazos y media, silencio.
Picador que destacó: -
Banderilleros que saludaron:
Presidente:
Incidencias:
Entrada: un tercio
Tiempo: nubes y claros.
Crónicas de la prensa: El
Mundo
El Mundo. Granada
. Víctor de la Serna cortó una oreja en la novillada de Granada.
Una novillada de nulas posibilidades para el lucimiento, sin embargo dejó el saldo de
una oreja para Víctor de la Serna, trofeo que vale más aún por arrancarlo en
circunstancia tan adversa, en el festejo que inauguró la feria granadina del Corpus.
La novillada de Miranda y Moreno no ofreció dificultades a los toreros, algo que dicho
así podría dejar en evidencia a la joven terna, ya que el saldo de una sola oreja
podría parecer poco. Pero hay que matizar: los novillos no tuvieron ganas de pelea, o lo
que es lo mismo, sacaron la nobleza de la
media casta. En realidad, fue una novillada en el límite de la moruchada. También por
eso se le puede dar más mérito al triunfo de Víctor de la Serna, pues fue el novillero quien embistió.
Hay que insistir en que, a falta de enemigo, aunque no necesariamente por esta
circunstancia, los novilleros pusieron mucho ánimo. Claro que sólo en el caso apuntado
de De la Serna fue suficiente con querer. Ángel Estrella tuvo el mérito de traer a
muchos partidarios desde su Algeciras natal, pero fue el que menos pasión puso en su
tarea. Al final, la ovación tras ligera petición de oreja y silencio fue la respuesta
del público a sus faenas.
El toreo de De la Serna es sobrio, a veces traicionado por la falta de oficio y las
mismas ganas, aunque sin atropellar la razón. Cadencia, temple y gusto en su primera faena tras la que
tuvo silencio, y de mucho mérito la faena al quinto, desde los primeros lances a la verónica, muy jaleados, a la estocada corta final. Esta vez De la Serna
puso empaque y torería en magnífica combinación y una oreja fue su premio.
De Foyos anduvo con mucho aplomo y buena apostura en el primero de su lote, pero
condicionado por la casi nula colaboración del astado. La novillada, en fin, de las que
quitan afición. Por eso el mérito de De la Serna.
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