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Feria Taurina del Corpus
PLAZA DE TOROS DE GRANADA
Tarde del miércoles, 18 de junio de 2003
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Daniel Ruiz (justos de fuerza, nobles).

Diestros: 

Entrada: lleno hasta la bandera.

Crónicas de la prensa:  Diario de Sevilla


Diario de Sevilla. JUAN MIGUEL NUÑEZ.  El Fandi 'revienta' la feria y sale a hombros junto a Enrique Ponce

Triunfo histórico de El Fandi en su tierra, con corte de cuatro orejas y un rabo, en una corrida en la que le acompañó en la salida a hombros Enrique Ponce que también obtuvo dos apéndices. Extraordinaria corrida de toros y toreros. Esta vez hay que pasar por alto las connotaciones propias de una corrida en plaza de segunda, de su público amable y festivo, condescendiente en el juicio y generoso en la valoración. Y es que el espectáculo que se dio fue a todas luces muy completo, pese a los contratiempos que tuvo el primer espada en su lote. Los toros, muy en tipo, cumplían sobradamente las exigencias de la categoría del coso. Algunos toros en el límite de las fuerzas, pero en general con muy buen son, moviéndose, el morro por el suelo y desplazándose mucho. El toro ideal para hacer el toreo.

Rincón si acaso no pudo sacar todo el partido del buen primero, quebrantado en tres tremendos volantines de tan humillado que iba el toro. Ya fue un éxito pegarle muletazos manteniéndole en pie y, desde luego, despertando también mucho interés. En el cuarto, el colmo de la desdicha, después de una faena muy bien conjuntada, con el sello característico suyo de la media distancia, cuando ya prácticamente estaba a punto de entrar a matar, al girar tras un remate el toro se partió la mano derecha y hubo que apuntillarlo. La plaza aclamó a Rincón con gritos de "torero-torero".

Ponce alivió mucho a su primero, al que toreó elegante con el capote y con muletazos a media altura, la mayoría espaciados por la falta de fuerza del animal. Faena sin entrar del todo en profundidades. En el quinto tardó Ponce en cogerle el aire al toro, templadito en todo momento, pero aliviándose al principio de faena. Conforme avanzó el trasteo se estrecharon más toro y torero en unas secuencias de mucha estética y plasticidad. Pese a que no hizo con mucha ortodoxia la suerte de matar, cortó la oreja que le abrió la Puerta Grande.

Lo del Fandi fue sencillamente el acabose, por lo bien que estuvo y por el apoyo incondicional de la plaza, jaleándole toda la tarde como si se tratara de un ídolo del deporte, con gritos de "Ese Fandi- ese Fandi, eh-eh". Exultante con el capote con una larga cambiada en el tercio, lances muy templados, chicuelinas y remate de revolera, media verónica y serpentina, todo muy hilvanado, sin solución de continuidad. Sus alardes de facultades pasaron también por un quite por chicuelinas de rodillas antes de un variado y portentoso tercio de banderillas, con un par de poder a poder, otro al violín y uno de las cortas, de rodillas, al quiebro y por dentro. ¿Hay quien dé más? Aquello fue la locura. La faena de muleta, en igual son por parte del torero, tuvo sin embargo alguna deficiencia notable, por ejemplo, la de rematar siempre los pases por arriba. Pero El Fandi, en su tierra, se lo puede permitir todo, eso y mucho más. El final, con un ensayo de parón, de auténtico frenesí. Tras la estocada, con el astado yéndose a morir en los medios, ni que decir que hubo absoluta unanimidad para el doble trofeo.

En el sexto, la misma película corregida y aumentada: dos largas de rodillas, tres verónicas de igual guisa, otras tantas de pie, los remates y variado quite a base de una chicuelina, una saltillera y una caleserina. En banderillas, hasta cuatro pares. Dos muy ajustados de la moviola, otro al violín arriba y uno de rodillas, apurando mucho y al quiebro. Tremendo espectáculo. La plaza, bocabajo, es decir, aplaudiendo de pie, le obligó a dar una vuelta al ruedo antes de empezar con la muleta. Y en la faena, momentos muy pausados y artísticos con otros menos. Pero el ambiente ya estaba imparable, y así, tras el cañonazo de la espada, esta vez cayó también el rabo. Para los amantes de la estadística: la Puerta Grande número 17 ininterrumpida del Fandi en Granada.