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Corrida de abono
Feria de Begoña
PLAZA DE TOROS DE EL BIBIO
GIJON
Tarde del domingo, 13 de agosto del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: toros
de Manuel San Román.
Diestros:
Entrada:
Crónicas de la prensa:
ABC
ABC.
Lunes, 14 de agosto´2000. José Luis SUÁREZ-GUANES.
Los toros de Manuel San Román defraudaron en su tierra
Decepcionó la corrida de San Román, no sólo por la mansedumbre sino por su
pobreza de pitones y flojera. Juan Mora anduvo desdibujado en el toro que abrió
plaza, que manseó desde que salió del chiquero. Pasó desapercibido con el
percal, mientras que sus compañeros, Canales Rivera y El Fandi, brillaron en
sendos quites. Juan lo quiso meter en vereda con la flámula pero enseguida se
desengañó.
El cuarto, huido, manso y sin fuerza, no abandonó en la muleta su tono
distraído y cobardón, aunque no encerrara dificultades. Mora, que había
pasado gris con la capa, se logró centrar en unos redondos a mitad de faena
rematados con uno del desprecio mayestático, para luego ir desinflándose poco
a poco hasta terminar yendo detrás del morlaco.
El primer toro de Canales Rivera dio un volapié en la arena nada más salir.
El sobrino de Paquirri anduvo valiente al veroniquear en lances que tuvieron
vibración, y llevó bien el toro al caballo en unas bien concebidas rogerinas.
Con la flámula se encontró con que su rival llegó a la muleta violento y
topando, ya que se defendía por no estar sobrado de fuerzas. Faena encimista, a
pocos centímetros de los pitones, en la que ahogó a la res y se armó algo de
barullo.
El quinto poseía más volumen y apariencia que ninguno. Canales banderilleó
con dos pares vulgares. Con un rival con clara tendencia a los tableros, logró
meterle en el cesto en unos derechazos de corte similar a los de su tío
Paquirri en la forma y en las hechuras, aunque no en el fondo. Siguió con la
derecha con menor brillantez, y aunque tiró el estoque para torear con la misma
mano sin llevar armada la muleta, no logró calentar al público. Falló a
espadas.
El Fandi tropezó, en primer lugar, con un enemigo que flojeaba más de la
cuenta. No se le vio nada con el percal. Con las banderillas clavó un par
vulgar; otro, espectacular —tras una pasada en falso, y un tercero fallido, al
caérsele un palo—. El Fandi realizó una faena espectacular en la que puso
ardor y corazón, pero a la que le falló sosiego y temple. La oreja fue de lo más
ratonera.
Banderilleó con lucimiento al sexto, empezó la faena de muleta con ínfulas
pero el toro se cayó dos veces y se evaporó todo conato de faena.
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