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Corrida de abono
Feria de Begoña
PLAZA DE TOROS DE EL BIBIO
GIJON
Tarde del sábado, 12 de agosto del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: toros
de María Luisa Domínguez (-el
1º como sobrero-, bien presentados y de juego irregular. Codicioso el sustituto
del 1º, flojo el 2º, bullidor el 3º, el 4º bravo, incierto el 5º y noble el
6º).
Diestros:
Entrada: Media entrada.
Crónicas de la prensa:
ABC
ABC.
Domingo, 13 de agosto´2000. José Luis SUÁREZ GUANES. Los
toros de María Luisa Domínguez estuvieron por encima de los torero
El primer toro de la tarde fue devuelto a los corrales tras casi consumarse
el tercio de banderillas por considerar Esplá, y así pareció insinuarlo a la
presidencia con la mirada, que no veía bien.
El sustituto pareció que cojeaba en los primeros trances del tercio inicial,
en el que Luis Francisco Esplá pasó desapercibido. El astado subsanó el
presunto defecto y el de Alicante cumplió en los dos primeros trances
banderilleros y se lució en el tercero de los encuentros. La faena de muleta,
iniciada sentada en el estribo, la prosiguió deslucido con la derecha y algo
mejor al sacárselo a los medios, lejos de la tendencia de la res a los
tableros. Se desilusionó enseguida y optó por finiquitarlo.
La buena escenografía que aporta Esplá a sus actuaciones se vio en el
cuarto al poderle a la res con el capote y sacársela para las afueras, en un
vistoso quite por navarras y el tercero de los pares de rehiletes. La faena de
muleta fue de menos a más, pues en la primera tanda, en la que hubo un montón
de derechazos, anduvo con desahogo, pero por debajo del burel. Elevó su labor
con la zurda —destacó un ajustado de pecho— y se adornó con gusto para
terminar con media en su sitio.
Pepín Liria recibió a su primero con una vibrante larga cambiada de
rodillas. Verónicas eléctricas y, a continuación, el bovino empezó a dar
muestras de una importante falta de fuerzas. Liria, frente a un inválido, no
pudo hacer otra cosa que una labor de trámite.
El quinto iba y venía que daba gusto. Pepín Liria toreó francamente bien a
la verónica e hizo una faena iniciada de rodillas en la que prevaleció el
entusiasmo sobre otras cosas. Supo encajar la casta de la res que se había ido
para arriba. Perdió el trofeo con la espada.
Tardó en centrarse Uceda Leal en el tercero, un toro con poca fuerza, pero
con casta y que se colaba cuando las cosas no se le hacían bien. Después de
caerse en los primeros compases muleteros, Uceda apuntó su clase en unos
derechazos y, especialmente, en un pictórico ayudado por bajo. Luego fue
revolcado de forma aparatosa. Se levantó y cuajó lo mejor de la tarde al
instrumentar dos series de naturales realmente logradas y llenas de hondura, al
encontrar el verdadero sentido de la distancia. Falló lamentablemente con las
armas toricidas.
El
sexto también tuvo buen son. Uceda lo toreó bien con la derecha y alargó los
muletazos con buena compostura. Luego bajó su labor aunque en los momentos
postreros volviera a alcanzar una relativa brillantez.
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