Un respeto a la vestimenta del
torero PortalTaurino. Domingo, 11 de febrero´2001. Francisco Mateos. La organización, desbordada La Feria Mundial del Toro ha sido todo un éxito de público. Tanto que la organización se ha visto desbordada y el descontrol en algunas zonas de la muestra ha sido más que palpable. La suciedad se acumulaba durante todo el día sin que pasaran los servicios de limpieza de forma periódica por los distintos stands expositivos y, sobre todo, las zonas de restauración, que agolpaban bolsas de basuras a la vista de todo el público. Por otra parte, se ha echado en falta mayor vigilancia por parte de Fibes, que no siempre ha garantizado a sus clientes, los expositores, que le pagan un buen dinero por cada módulo expositivo y han sido varios los robos o desperfectos contabilizados. Varios expositores han mostrado a PortalTaurino su malestar por la falta de vigilantes de seguridad en las galerías y pasillos, ya que muchos de los contenidos de estos expositores son de gran valor y el agolpamiento de público era un duro contratiempo que no podían superar; algunos han tenido que recurrir a sus propios medios para buscar a personal de confianza que vigilaran sus stands expositivos. Vamos, que la cosa sigue en proyección de convertirse en una especie de Feria de Abril, con la creciente implantación de barras en los stands, abundantes comidas para los amiguetes, basuras en las puertas en las últimas horas de la muestra y, ahora, hasta el vigilante en la puerta, como los porteros de las casetas de la Feria de Abril. PortalTaurino. Domingo, 11 de febrero´2001. RFL. Guarderías de feria No hay duda de que una feria es un lugar para divertirse y fomentar los
lazos sociales a base de “cervecitas” en los distintos stands. Y tampoco es
algo nuevo comprobar que en aglomeraciones de este tipo, como lo está siendo la
IV Feria Mundial del Toro de Sevilla, los niños han de ser una de las
principales preocupaciones de los padres, si quieren evitar tener que darse un
paseo por el departamento de “niños perdidos”. Hasta aquí todos de acuerdo, pero, ¿qué pasa cuando un padre deja un “ratito” (más de una hora) a su hijo de corta edad abandonado en un stand mientras alimenta su estómago con el fresco elixir?. Pues para muestra, esta voltereta. Los niños sienten una especial predilección por la informática, de ahí que los ordenadores instalados en el stand de Portaltaurino se hayan convertido en un constante ir y venir de "chiquillería" conociendo matadores, ganaderías y actualidad taurina. El sábado al mediodía, llegó al stand uno de estos jóvenes aventureros. Durante los cinco primeros minutos, la ilusión por estar ante el ordenador se reflejaba en sus ojos, pero al instante esa alegría se tornó desesperación al comprobar que su padre había desaparecido. Los minutos pasaron hasta convertirse en horas y de más estuvo llamar al progenitor por megofonía para que acudiese a recoger a su desconsolado vástago. Finalmente, el padre llegó al stand, y asombrado por la estampa, no pudo sino exclamar: "pero machote, por qué lloras, yo sólo me he ido un momento a tomar una cerveza mientras te quedabas jugando aquí con los niños". Nada mejor que poner una guardería de feria para que los "niños estén a gusto".
La Feria Mundial del Toro deja de serlo entre las tres y las cuatro de la tarde. En ese intervalo sólo faltan los bailes por sevillanas y los trajes de faralaes, porque la manzanilla y la cerveza de la tierra, esa que combina en su acepción motivo religioso y amplias tierras andaluzas, corren a sus anchas por los diversos stands expositivos. Es una Feria del Toro en la que los distintos expositores intentar mostrar lo que tienen en relación a la Fiesta, pero llegando la hora del papeo echan el cerrojazo, levantan barriles de cerveza, dan la espalda al público y destapan todo tipo de manjares con el cerdo ibérico como centro de culto. Chorizos, cañas de lomo y finos cortes de jamón, regaítos con manzanilla y fino, dan rienda suelta a la otra feria, la de la comilona. Los visitantes, padres de familia que traen a sus niños a ver vaquitas y toros, que pasean por el recinto en esa franja horaria del mediodía, cuando las tripas dicen que necesitan gasolina para su estómago, quedan estupefactos ante el esperpéntico espectáculo de unos stands expositivos que a esas horas no son tales, sino auténticas casetas de Feria de Abril, en donde se invitan a amiguetes, la mayoría con elegante pantalón de una conocida firma escocesa, unánimemente de color café con leche, muy ajustadito al cuerpo, que marquen culito; camisa clara lisa o a rayas, mu´bien planchaíta y, a ser posible, con las inciales grabadas; corbata de tela gruesa, con nudo excesivamente abultado, sujetada en la parte alta del pecho con un pisacorbata de motivo no taurino, sino de caballo, porque seguro que también son socios del Hipódromo de Pineda, que levante mediante una prominente curva la parte alta de la corbata; teba de hilo fino y con caída suave, comprada en unos grandes almacenes de Sevilla, aunque haga referencia a un país de donde vinieron esas harinas cárnicas que han provocado el mal de las ‘vacas locas’, a ser posible verde cacería, a la que, por cierto, también son muy aficionados. Y, por supuesto, con una esmerado cuidado de su cabeza, más engominada que la de Felipe Luis Maestro, el siempre sonriente presidente de Fibes, recién afeitaditos, con tez morena, supuestamente adquirida en sus continuos paseos a caballo por el campo, y abundante y peladitas patillas. Ah!, y gafas de sol en las manos, o incluso puestas, que aunque estemos en lugar cubierto sigue vistiendo mucho. Y, sobre todo, a comer, comer mucho, y beber más. Demasiado olor a señorito andaluz entre las tres y las cuatro de la tarde, cuando los stands expositivos le dan la espalda al público y empiezan a marcar su peculiarísima idea de categoría social y humana, convirtiendo en auténticas casetas de Feria de Abril las zonas expositivas, que si Monteseirín se diera cuenta del camaleónico cambio que a estas horas se produce en lo que debía ser Feria del Toro y no del tapeo gratuito para amiguetes estaría temblando, porque estos señoritos andaluces modernos son capaces de hacerse una miniferia de abril en medio de la Feria del Toro. Y si no, al tiempo, que dentro de poco, al menos en esta franja horaria del mediodía, se cambiará el nombre de Feria del Toro por el de Feria del Señorito Andaluz.
El espectáculo ideado por Álvaro Domecq Romero y su equipo de Torrestrella, con la colaboración del dramaturgo Salvador Távora y que sirve para poner cierre cada día a las actividades de la Feria Mundial del Toro es de gran belleza y está muy bien sincronizado. Pero Álvaro Domecq, aunque también es ganadero, no puede evitar que aflore su vertiente de rejoneador. En varias fases del espectáculo parece más que estamos en el SICAB (Salón Internacional del Caballo), que también se celebra en estas mismas instalaciones, que en la Feria Mundial del Toro. La presencia del caballo es mucho más constante que la del propio toro. Salvo el espectacular pasaje del propio Álvaro Domecq, ayudado por dos vaqueros, en el que hace galopar a seis toros, lo demás es más caballista que ganadero. Saltan al albero unas niñas, muy monas, montando a la amazona y vestidas con trajes de faralaes estampados. Ya digo que son muy monas las señoritas y montan -a caballo- muy bien, excelentemente bien. Pero parece que estamos en el Real de la Feria de Abril a las doce de la mañana más que en un espectáculo que se debe realzar al toro de lidia por encima de todo. Además, existe otro pesado momento en el que aparecen en el ruedo hasta más de una treintena de jinetes que dan vueltas como si de una noria de feria se tratase; supongo que el mérito es que no haya ni un solo choque.... pero ¿esencia ganadera? En definitiva, quién es el protagonista, ¿el toro o el caballo? PortalTaurino. Francisco Mateos. Miércoles, 7 de febrero´ 2001. Un respeto a la vestimenta del torero La IV Feria Mundial del Toro impresiona por el sumo cuidado que se le presta a la imagen. La inversión que se ha realizado en estos cuatro años es más que apreciable y todo está muy cuidado, con una gran categoría. Es una muestra taurina de gran lujo, pero no sólo en sus contenidos, sino también en la forma de presentarse, en el ‘envoltorio’. Por este mismo motivo disgustó mucho hoy -incluyendo a varios profesionales taurinos-, que varios de los actuantes en el tentadero de esta tarde, protagonizado por el diestro Víctor Puerto –que no estaban previstos por la organización que saltaran al ruedo-, no fueran ataviados con el clásico traje campero. Puerto sí vestía de corto, así como sus dos banderilleros, pero varios chavales que, invitados por no sé quién o alentados por sus incipientes amiguetes metidos a aficionados de apoderado, apuraron los últimos minutos de las cincos vacas y pisaron el ruedo en vaqueros, camisa de calle y zapatos de vestir. Cuando se está tratando de dar la mejor imagen de la Fiesta de los toros, cuando se está celosamente cuidando la imagen de una Feria Mundial del Toro, cuando tanto Álvaro Domecq Romero como Salvador Távora dan tanta importancia a la puesta en escena de su espectáculo diario ‘España por dentro’, duele mucho ver a principiantes que están toreando, allí abajo, en el sagrado ruedo de la placita de tientas, con una vestimenta igual a la que tenemos todos los que estamos en el tendido. La imagen recordaba a la de un espontáneo o la de una celebración de boda en la que sueltan una vaquilla y se intenta sortear su embestida vestido de cualquier forma.
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