REPORTAJES
DE
PORTALTAURINO |
PortalTaurino. Sábado, 10 de febrero de 2001. Juan Manuel Rodríguez.
La taxidermia: un sector amenazado
Conservar
las cabezas disecadas de los toros de lidia es toda una tradición que se puede
ver afectada a causa de las medidas preventivas contra la Encefalopatía
Espongiforme Bovina. Con el mal de
las ‘vacas locas’ y la alarma social consiguiente ha llegado la famosa
determinación de incinerar íntegramente los cadáveres de las reses bravas
tras su lidia. Este hecho afecta a los empresarios taurinos que venden las reses
y al sector cárnico que se encarga de su distribución para el consumo humano,
pero existen otros sectores que se pueden ver seriamente perjudicados por él,
como es el caso de la taxidermia taurina.
Taxidermia
Uno de los oficios que necesita la piel del toro bravo para
subsistir es la taxidermia taurina, arte que tiene por objeto mantener con
aspecto de vida los animales tras su muerte.
Para naturalizar un toro, los taxidermistas siguen un proceso que comienza en la
realización un estudio fisiológico del animal, recopilando sus medidas, para,
tras haber separado la piel del resto del cuerpo con un cuchillo similar al de
los carniceros y haberla tratado para detener su proceso de descomposición,
realizar una escultura igual que la cabeza del animal, sobre la que se montará
una vez disecada. Si bien antes estas esculturas eran realizadas en escayola,
actualmente se moldean en poliuretano. Esta espuma compacta es inocua, repele a
los insectos, la humedad y el moho, no dilata y tiene un peso sensiblemente
inferior al de la escayola, lo que le hace ser idónea para este tipo de
trabajos.
En España no llegan a diez las empresas que se dedican a
la taxidermia taurina, de las que menos de la mitad lo hace en exclusividad.
Hasta ahora no se han puesto en contacto entre ellas para decidir líneas de
acción común ante el problema que se les plantea con la incineración íntegra
de los toros de lidia tras las corridas y tan sólo mantienen relación a
través de la Asociación Nacional de Taxidermistas (ANTAX).
Uno de ellos es el taxidermista José Barrero, que ha
tenido instalado un stand donde ha expuesto algunos de sus trabajos
durante la IV edición de la Feria Mundial de Toro
La empresa Carlillos, de la que es propietario, naturaliza una media de
unos treinta o cuarenta toros al año. Han introducido una línea de trabajo
completamente inédita hasta ahora en España, que consiste en adquirir todos
los toros de una determinada feria y disecar sus cabezas para luego ponerlas a
disposición del aficionado. La temporada pasada compraron los de las ferias de
Úbeda y Jaén y para la próxima, "siempre que nos lo permita la
incineración de las reses", pretenden ir a adquirir toros a Sevilla,
Valencia; Madrid y Bilbao.
Vacas
locas
José Barrero manifiesta no estar preocupado por la medida
de la incineración íntegra de las reses tras las corridas ya que confía en
que “en unos tres o cuatro meses todo volverá a la normalidad”, de modo que
no cree que pueda llegar a acabar con su negocio. Afirma que esta medida es
“exagerada” y “absurda” que está motivada más por la alarma social
“creada por los medios de comunicación, especialmente las noticias
televisivas de las tres de la tarde” que por un verdadero riesgo de propagación
de una enfermedad de la que “hasta ahora no se conoce ni un solo caso en reses
bravas, cuya alimentación es diferente. De hecho, en Francia, los toros de
lidia están fuera de sospecha". Además acusa a los ganaderos de haber
adoptado una actitud “tímida” en la defensa de sus reses al decidir tomar
estas medidas ante “el miedo a un análisis que pudiese dar positivo y
significase la destrucción de su ganadería”.
Afirma no encontrar sentido a esta medida en lo que atañe a su oficio,
pues "nosotros sólo utilizamos la piel del toro, nada más que eso"
Las sustancias de riesgo pasan a cámaras de congelación para su posterior
incineración, y "en esas cámaras no existen productos para el consumo
humano".
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