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Llamador del paso de palio del Baratillo. Refrenda
la unión tradicional entre los toreros y la Hermandad (pulsar para aumentar tamaño)
Con la primavera, Sevilla prepara una de sus citas más
importantes, la Semana Santa. Ocho días en los que la ciudad y todo el que la
visita se echan a la calle a vivir la belleza y solemnidad de esta fiesta
religiosa.
Nazarenos, olor a incienso, culto y tradición guardan una estrecha
relación con otra Fiesta, la de los toros. Y es que desde siempre, los toreros
han demostrado su fe y veneración a las imágenes religiosas de las distintas
cofradías de la Semana Santa.
Pepe
Hillo, Joselito
El Gallo o Pepe
Luis Vázquez, grandes glorias del toreo sevillano, son sólo una
muestra de la larga lista de diestros que han mantenido y mantienen una
honda devoción por las imágenes que procesionan en la Semana Santa de Sevilla.
Domingo
de Ramos
La
primera cofradía, la de La Borriquita, que sale a la calle el Domingo de
Resurrección, cuenta con la especial querencia de muchos y variados toreros y
en sus anales quedan ya los años 1992, 1993 y 1994 cuando Eduardo
Dávila Miura sacaba
el famoso paso como un costalero más. Por
su parte, Sebastián
Castella, torero francés hecho en Sevilla, sale con la Estrella el Domingo de
Ramos: "La primera vez que me vestí de nazareno estaba mas emocionado que cuando me
puse el vestido de luces".
La tarde del Martes Santo
encontramos una muestra de esta relación en la Hermandad del Cristo de las
Almas y Nuestra Señora de Gracia, más conocida por Los Javieres. Fue en el año 2000
cuando el maestro Curro
Romero donó a la Virgen de Gracia de Los Javieres un traje de torear, en azul
pavo, para la confección de una saya. El torero de Camas es hermano de Los
Gitanos, a cuya hermandad años antes también regaló
El Martes Santo procesiona
también por
las calles de Sevilla la cofradía de La Bofetá, Hermandad de Nuestro
Padre Jesús ante Anás y María Santísima del Dulce Nombre, que cuenta entre
sus hermanos al diestro Julio Pérez Víctor.
San Bernardo y El Baratillo
Pero esta relación entre los
toreros y la Semana Santa de Sevilla se torna más intensa al llegar el Miércoles
Santo con las hermandades de San Bernardo y El Baratillo. La
dinastía de los Vázquez, una de las principales castas del toreo sevillano,
con Pepe
Luis, Manolo
(que fue hermano, además, de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla), Rafael y Antonio Vázquez,
es muy devota de la Hermandad del Cristo de la Salud y María Santísima del
Refugio, San Bernardo. Manolo
Vázquez fue Hermano Mayor de la Hermandad durante los años 1958 al
1964 y le regaló a la Virgen su traje de alternativa, con el que se le confeccionó una saya de color blanco que luce la tarde
del Miércoles Santo en su salida procesional, así como los broches de los faldones del paso de palio que se confeccionaron con los "machos" de dicho traje de luces.
Fueron hermanos
de San Bernardo Joaquín Rodríguez
Costillares y Francisco Arjona Herrera
Cúchares que murió siendo Hermano Mayor y está enterrado bajo el altar del Santísimo Cristo de la Salud.
También en el siglo XIX el legendario Tato fue
Hermano Mayor de la hermandad. José Claro
Pepete también perteneció a la Hermandad, y Manuel y Pepe
Bienvenida llegaron a ser distinguidos como Hermanos mayores honorarios de la Corporación.
En la actualidad, también cuentan entre sus hermanos al torero retirado
Diego
Puerta, y al joven matador de toros Eduardo
Dávila Miura.
La
Real Maestranza y El Baratillo
Pero,
la Hermandad del Santísimo Cristo de la
Misericordia y Nuestra Señora de la Piedad y María Santísima de la Caridad en
su Soledad, El Baratillo, es sin duda, la cofradía más “torera”.
Dada la proximidad de la Capilla con el coso de la Real
Maestranza de Caballería, antes de la lidia los toreros solían
encomendarse a la Virgen de la Caridad, que además es, desde 1939, Patrona de la Vejez
del Torero.
El
Baratillo estrenó en 2002 un llamador muy especial. Se trata de
un llamador del paso sobre el que reposan dos ángeles que sujetan un capote de
paseo que tiene grabado en su centro la insignia de la Hermandad. Además, el ángel
de la derecha lleva en la cabeza una montera.
La pieza, que fue labrada en los talleres de Marmolejo y donado por un hermano,
contiene unos siete kilos de plata. Con esta pieza se refrenda esa unión
tradicional entre los toreros y la Hermandad del Baratillo de Sevilla, cuya
titular es la Virgen de la Caridad.
De los diestros sevillanos, destaca la devoción de Pepe
Hillo, quien donó el 17 de abril de
1774 la imagen del Patriarca Bendito Señor San José, para su colocación en el
mismo altar en que hoy se venera, y que después se incorporó como titular de
esta Hermandad.
Igualmente, podemos destacar dos
hechos significativos que no vienen sino a refrendar la íntima relación de
esta Hermandad con el coso del
Baratillo, pues ambas instituciones tienen Carta
de Hermandad desde 1992 oficialmente, aunque ambas instituciones están
hermanadas desde hace siglos. De ahí que uno de los guiones que salen en el cortejo corresponda
a los Maestrantes del coso. Además, el albero de la Maestranza para el
Domingo de Resurrección es “estrenado” por los nazarenos de la cofradía,
pues la arena del coso es el espacio empleado por los hermanos para formar
antes de salir en procesión. Asimismo, la misa previa al desfile procesional es
oficiada en la capilla de los toreros del coso maestrante. En esta capilla se
muestran tres azulejos: uno es de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, otro de la Santísima Virgen de la Esperanza (Macarena) y el último de María Santísima de la Caridad de la Hermandad del
Baratillo.
En la actualidad, toreros hermanos del Baratillo recordamos al diestro Manuel
Benítez El Cordobés, a Francisco
Rivera Ordóñez, a Manuel
Jesús El Cid o a Morante
de la Puebla. Manuel
Díaz El Cordobés es también de la Hermandad. Manuel
Álvarez El Andaluz, hermano del Baratillo, regaló una saya a
la Virgen de la Caridad. El maestro Juan Silveti suele venir desde México todos
los años a Sevilla para salir los Miércoles Santo con su hermandad. Hermano
del Baratillo lo fue también su sobrino, el malogrado maestro David
Silveti.
Esperanza
de los toreros
Y el Jueves Santo de madrugada, cuando las dos
Esperanzas de Sevilla se encuentran con sus fieles por las calles de Sevilla, la
Esperanza Macarena y la Esperanza de Triana, hallamos un nuevo detalle de la fe
y devoción de los diestros. La dinastía de los Ordóñez, con Antonio
Ordóñez (Hermano Mayor de Herandad de la
Esperanza de Triana desde 1978 hasta 1982), con Paquirri
(quien se “metió” debajo del paso para salir de costalero), y con Francisco
Rivera Ordóñez (que ha sido
consiliario primero de su Junta de Gobierno), ha estado muy ligada a la Hermandad del Santísimo
Cristo de las Tres Caídas y Nuestra Señora de la Esperanza, La Trianera.
El
torero del barrio de Triana, Emilio
Muñoz, también pertenece a la Hermandad, en la que ha salido como
costalero en alguna ocasión.
Antonio
Ordóñez, además, fue Hermano Mayor de otra
hermandad fundamental en la Semana Santa sevillana: la de la Soledad de
San Lorenzo. A ella también pertenece su hermano Alfonso, hoy asesor taurino en
la Real Maestranza. Otro gran cofrade de esta hermandad de San Lorenzo fue el ya tristemente
desaparecido Manuel Álvarez
El
Andaluz.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y
María Santísima de la Esperanza Macarena, La Macarena, tiene entre sus
hermanos a diversos y populares matadores de toros: Rafael y Pepín
Martín Vázquez, Andrés Luque Gago pertenecen a la hermandad.
También era hermano de La Macarena Joselito
El Gallo, quien regaló a la Virgen las famosas esmeraldas o
malaquitas, que van prendidas en el pecho junto a la pluma de oro que Sevilla
regaló al canónigo Muñoz y Pabón, defensor de que los funerales por Joselito
El Gallo se oficiaran en la catedral de
Sevilla. Consiliario de la Junta de Gobierno de dicha Hermandad, el torero ostentaba ese cargo cuando lo mató
el toro "Bailaor" en Talavera. Precisamente fue por la muerte del
maestro en 1920 por lo que la
imagen vistió aquel año de luto riguroso.
Otro torero, Ignacio
Sánchez Mejías, llevó la Cruz de Guía de la cofradía macarena durante
muchos años. Los ganaderos José Luis de Pablo-Romero y
Eduardo Miura
ostentaron el título de Hermano Mayor de La Macarena. Dávila
Miura es uno de sus más de tres mil hermanos: lo fue desde el día
en que nació. El compositor Abel
Moreno le dedicó un pasodoble al torero que lleva sones de la marcha Macarena.
Tiene un traje de torear de color verde hoja seca,
que todos dicen que es verde macarena (ver). El
Gran Poder de Sevilla y El Silencio en San Luis Potosí
Otra
hermandad de Sevilla a la que pertenecieron muchos toreros es la del Gran Poder,
ante cuya imagen se casó Francisco
Rivera Paquirri, devoto de la Hermandad. Chicuelo,
Luis Fuentes
Bejarano, Cayetano
El Niño de la Palma (hijo), Rafael Ortega
Gallito (amortajado su cadáver
con la túnica de la Hermandad), El
Gordito, Tomás
Campuzano, Manolo
Vázquez (llegó a ser miembro de su Junta de Gobierno),
Rafael Torres...
El Señor del Gran Poder aún posee la Oreja de Oro que el torero sevillano Joaquín
Rodríguez Cagancho consiguió en México. Nos queda señalar que
Juan
Belmonte sintió especial pasión por la hermandad de El Cachorro,
a la que también están ligados Tomás
y José Antonio
Campuzano y Curro
Romero; y que Manolo
González y sus hijos estaban muy unidos a la hermandad de la
Trinidad... Córdoba Y
en Córdoba, debemos apuntar que el Jueves Santo sale la imagen de Nuestro Padre Jesús Caído, al que tradicionalmente se han vinculado los toreros cordobeses. Entre ellos están Rafael Molina Sánchez «Lagartijo» y Manuel Rodríguez Sánchez «Manolete», primer y cuarto califas del toreo, que ejercieron como hermanos mayores. Y
de Córdoba a Granada. Así, dejamos constancia aquí de la salida como costalero
de tres toreros de postín: Pedro Pérez
‘Chicote’, Carlos ‘Chicote’ y Jesús Fernández ‘Yiyo’. Los dos primeros con la popular cofradía de la ‘Concha’ y el tercero en la hermandad de Jesús Despojado y del Rosario. 
Terminamos
estos apuntes cruzando el Atlántico para llegar a la mexicana ciudad de San
Luis Potosí. Allí sale, cada Viernes Santo, la popular procesión de El
Silencio. Aunque su origen se remonta al siglo XVI, en la época moderna sale por primera vez en
1954 con la participación del gremio de los toreros. La procesión se efectúa por la noche; siempre en completo silencio, sale de la Plaza del Carmen y se dirige a la Catedral, acompañada con tambores y antorchas.
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