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PortalTaurino. Sábado, 10 de febrero de 2001.
Rocío Martínez.
La sombra de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) se
cierne sobre la arena de las plazas de toros. La temporada comienza a despegar y
el resultado de los primeros festejos ha sido la incineración de las reses ,
una medida que puede marcar un rumbo distinto en lo que se refiere a la
organización de festejos. Los costes que se derivan de la cremación de los
toros y la pérdida de ingresos por la venta de la carne para el consumo,
encarece la celebración de espectáculos, de tal manera que, localidades que
celebran festejos ocasionalmente, tendrán que pensarlo dos veces si pretenden
obtener alguna rentabilidad.
Soluciones distintas se proponen pero aún no hay nada
definitivo y cada sector defiende lo suyo como puede. Es el caso de los
fabricantes de piensos, cuyos productos se encuentran en entredicho, y que no
pueden evitar la presencia constante en los medios de comunicación de noticias
acerca de embargos e inspecciones de la Guardia Civil. En palabras de Rafael
Galán, delegado en Andalucía de la empresa Piensos del Tajo, "la
alimentación del toro bravo es una parcela completamente ajena a la crisis de
las vacas locas, puesto que la finalidad de la cría de ganado bravo es la lidia
a los cuatro años". Galán explica que los piensos que fabrica su empresa
son completamente vegetales y que, por tanto, es "imposible que aparezcan casos
de toros afectados por el denominado mal de las vacas locas en
nuestro país".
Por su parte, José Enrique Alonso, responsable de MIGASA,
afirma que sus piensos son un subproducto de la pipa de girasol; por tanto, su
composición es completamente de origen vegetal. Respecto a como les ha afectado
la crisis de las vacas locas, Alonso asegura que no sólo no les ha repercutido
negativamente, sino que, muy al contrario, el precio del pienso vegetal ha
experimentado un incremento que les ha beneficiado.
Dieta basada en el pasto
Pero el principal responsable de la alimentación del toro de
lidia es, sin duda alguna, el ganadero. El criador es el encargado de decidir
qué tipo de nutrición recibirá el toro a lo largo de una vida planificada al
detalle desde su nacimiento. Francisco Ruiz Meléndez, miembro de la Asociación
de Ganaderías de Lidia de la Zona Sur, afirma que en la alimentación del toro
hay que diferenciar varias etapas pero, antes que nada, hay que distinguir la
dieta de la vaca de la del toro.
La alimentación de la vaca, futura madre del toro de lidia es,
en principio, similar a la de cualquier vaca que se cría en régimen extensivo.
Según Francisco Ruiz, la dieta de la vaca madre está basada fundamentalmente
en lo que ofrece el campo, sobre todo, en las épocas de primavera y otoño,
cuando la vegetación en la dehesa es abundante, por lo que el ganado se nutre
de hierba.
Sin embargo, en la temporada estival, que se caracteriza junto
con la de invierno por ser más deficitarias en cuanto a vegetación, se les
suele ayudar con henos, que también son producto natural, mientras que en el
invierno se le complementa su alimentación con paja. Es por ello que, según
Ruiz Meléndez, se puede afirmar que la vaca, como norma general, se alimenta de
lo que cría el campo, no se le ayuda con piensos, salvo en estas circunstancias
o en algunas fincas en las que el suelo es muy pobre.
Respecto al toro bravo, el planteamiento cambia, ya que, al ser
un animal que está destinado a lidiarse en una plaza de toros, se le va a
exigir en los veinte minutos aproximadamente que permanece en el ruedo un
esfuerzo enorme, por lo que, siguiendo a Francisco Ruiz, "hay que procurar
que tenga un desarrollo compensado, para que llegue fuerte a los cuatro años
que es cuando se va a lidiar en la plaza". Este animal se alimenta de todo
lo que puede encontrar en el campo aunque, además, recibe una
sobrealimentación con piensos.
Según Francisco Ruiz, estos piensos en la mayoría de los casos
están compuestos por productos que se cultivan en las mismas fincas o
explotaciones, mientras que el resto se adquiere en el mercado. Los piensos,
principalmente, se componen de cebada, avena, habas y soja, aunque depende del
ganadero la proporción de la mezcla así como la sustitución de alguno de los
componentes para añadir otros, como el maíz.
Planteamiento
de los ganaderos
En cuanto a cómo les afecta a los ganaderos de bravo la crisis
de las vacas locas, Ruiz responde que "el problema es la inquietud que
existe para que una enfermedad determinada que padece el ganado vacuno y que en
Inglaterra se ha sufrido bastante, se transmita a la cadena de alimentación
humana". El ganadero señala asimismo que "a nosotros nos afecta
bastante en tanto nuestros toros, antes de que vayan a entrar, una vez
sacrificados, en la cadena de alimentación humana, no sean portadores de esta
enfermedad". Para ello, es necesario llevar a cabo una serie de pruebas
como el test de priones, un elevado riesgo para el ganadero, ya que el resultado
positivo de uno de estos análisis supondría el sacrificio del resto de cabezas
de ganado, lo que pondría en peligro la conservación de las castas del toro
bravo.
Francisco Ruiz añade que, dado que la Administración Pública
todavía no ha hecho pública unas directrices concretas para saber a qué
atenerse en una corrida de toros, el planteamiento de los ganaderos es optar por
la incineración de las reses lidiadas. Esto evita que la carne pase al consumo
humano, por lo que ya no es necesario que se realicen unos test que, según Ruiz
no tienen todas las garantías para el ganadero.
Por su parte, la Asociación de Veterinarios Especialistas en
Espectáculos Taurinos (AVET) ha organizado unos coloquios en la IV Edición de
la Feria Mundial del Toro, en los que de forma amplia se ha debatido el tema de
las vacas locas. Bajo el título "EEB: problemática en el espectáculo
taurino", veterinarios como José Luis León (Murcia), Elena Mazos
(Córdoba) y Julio Fernández (Unión de Criadores de Toros de Lidia) han
llegado a la conclusión de que se está alarmando demasiado sobre este aspecto,
cuando sólo uno de cada mil test da resultado positivo, mientras que el número
de muertes en nuestro país por causas como salmonelosis o picaduras de insectos
supera con creces las previsiones sobre la incidencia de la variante humana de
la enfermedad de las vacas locas.
Mientras tanto, en la calle se siguen sucediendo las
manifestaciones de carniceros exigiendo medidas del Gobierno central para que
actúe respecto a la disminución del consumo de carne de vaca. Y es que como
cuenta Raúl, camarero de Robles Restaurantes, "lo cierto es que el cliente
no se fía demasiado y antes de pedir un plato pregunta si es carne de vaca, por
lo que hemos tenido que realizar algunos cambios en el menú".
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