REPORTAJES

OTROS REPORTAJES

Acoso y Derribo: la faena campera como espectáculo

Los toreros y la Semana Santa de Sevilla: la devoción de los diestros

Dispositivo policial de la Junta para erradicar la reventa en la Maestranza

Aprendiendo a torear a orillas del Guadalquivir

Presidentes y veterinarios andaluces propondrán asociarse en el Seminario de Huelva   


Y Manuel Morilla vio cumplido su sueño


Nuevo impulso de la Junta de Andalucía a las Escuelas Taurinas


Azulejo en la Maestranza en memoria de Diodoro Canorea


Los abonados malagueños ganan una denuncia que habían presentado contra la Junta de Andalucía


Víctor Puerto, nombrado 'Hijo adoptivo' en su pueblo


Los hermanos Domecq, herederos de la esencia del rejoneo 


Balance estadístico de la temporada 2000 en Andalucía


Una plaza más grande que el propio pueblo

 
La empresa de Sevilla explica los carteles de la Feria de Abril
  Fabricando tendidos
  Pienso, luego...¿toros locos?
  Capotes a precios asequibles
  Taxidermia: un sector amenazado
Toros del futuro
Banderillas del siglo XXI

Azulejo en la Maestranza en memoria de Diodoro Canorea 

 

Azulejo en homenaje a Diodoro Canorea. Foto de Javier MartínezPortalTaurino. Martes, 6 de marzo´2001. FRANCISCO MATEOS

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla le ha rendido recientemente un homenaje a Diodoro Canorea. La Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería aprobó la colocación de un azulejo en su memoria, junto al que posee el rejoneador Javier Buendía, en el pasillo que accede al coso por la puerta más cercana a la enfermería, entre los tendidos 6 y 8. El teniente hermano mayor de la Real Maestranza, conde de Luna, en presencia del hijo de Diodoro Canorea y actual gerente de la empresa, Eduardo Canorea, fue el encargado de descubrir el azulejo y describir “con emoción a una persona que está tan profundamente ligada a la historia reciente de esta plaza de toros de la Real Maestranza”. En el azulejo que ha quedado colocado en la plaza se puede leer el siguiente texto: “La Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en reunión celebrada el 4 de abril de 2000, acordó dedicar este azulejo en memoria de Don Diodoro Canorea Arquero, por la gestión de esta plaza de toros, durante 40 años ininterrumpidos”.

Eduardo Canorea y el teniente hermano nayor, conde de Luna. Foto de Javier MartínezDiodoro Canorea falleció en su domicilio el viernes 29 de enero de 2000, víctima de un paro cardíaco. Fue su hija Mercedes la que, a las cinco de la madrugada, alertada por la luz del salón de la casa, descubrió a su padre gravemente enfermo, sentado en un sillón y con la televisión encendida. Canorea, que fue asistido de urgencia por Ramón Vila, que vive muy próximo a su domicilio, fue trasladado de inmediato al hospital Sagrado Corazón de Sevilla. Al día siguiente, sábado, tuvo lugar el funeral de córpore in sepulto  en la parroquia sevillana de Los Remedios. Allí recibió y despidió el duelo, al que asistieron muy diversas personalidades del mundo taurino. Posteriormente se procedió a la incineración de sus restos en el cementerio de San Fernando. En el funeral estuvieron presentes Curro Romero, Litri, Paco Camino, Espartaco, Rivera Ordóñez, Enrique Ponce, Paco Ojeda, El Tato, José Luis Moreno, José María Manzanares, Tomás Campuzano, Joselito, Victorino Martín, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Juan Pedro Domecq, Gabriel Rojas, José Luis Lozano, Simón Casas...

Sorpresa por su muerte

La sorpresa de su muerte fue generalizada. Canorea realizaba vida normal, aunque su salud se había deteriorado en los últimos tiempos. A principios del mes de diciembre estuvo hospitalizado durante una semana a causa de una neumonía, y había sufrido dos infartos, el segundo en octubre de 1998. Asimismo, el empresario padecía un grave problema de azúcar que le había afectado a la visión, y en el 99 fue intervenido quirúrgicamente de una dolencia en la lengua, teniendo que extirparle parte de ella, lo que produjo cierta dificultad para hablar.  A pesar de estos achaques de salud, estaba trabajando de lleno en los carteles de la Feria de Abril. El mismo día de su fallecimiento había hablado con varios apoderados pro teléfono para seguir apuntalando los carteles de la Feria de Abril. De ahí que su hijo, continuador de la empresa, indicara en la presentación de los carteles de la Feria de Abril del año pasado que “estos son los carteles de Diodoro Canorea”.

Diodoro Canorea. PortalTaurino.Diodoro Canorea Arquero tenía 77 años. Nació en Cabezamesada (Toledo) el 22 de noviembre de 1922. Comenzó su vida laboral en el Banco Central en Madrid, donde conoció y contrajo matrimonio con Carmen Pagés Prieto, hija de Eduardo Pagés, empresario de Sevilla desde el año 1934. A partir de 1959 se hace cargo de la gerencia de la plaza sevillana, cuando la Feria de Abril sólo constaba de cinco festejos. La plaza sevillana es propiedad de la Real Maestranza de Sevilla, que firmó con su suegro, Eduardo Pagés, un contrato de arrendamiento hasta la tercera generación. Desde la muerte de Eduardo Pagés, la empresaria es su hija Carmen Pagés, aunque los asuntos gerenciales los llevó siempre su esposo, Diodoro Canorea. En la temporada 1999 gestionó las plazas taurinas de Sevilla, Toledo, Pozoblanco, Andújar, y negociaba la temporada en El Puerto de Santa María para el 2000. Ha sido el empresario taurino de mayor calado de todos los tiempos, y el más antiguo, y durante sus largos años de trabajo ha llevado plazas como la de Madrid, Zaragoza, Córdoba, Úbeda, Jaén, y otras en Francia, Portugal y Venezuela. Es su hijo varón, Eduardo Canorea Pagés, quien lleva las riendas de la tradicional empresa, en compañía de su cuñado, Ramón Valencia, casado con Carmen Canorea Pagés. Su hijo, abogado, que siempre se había ocupado de ver los toros en el campo con su equipo y de resolver los reconocimientos veterinarios, ya había comenzado a implicarse más con el padre en los últimos años. El empresario de Sevilla llevaba más de cuarenta años al mando de la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, donde hizo sus primeros pinitos en la feria de 1959, precisamente la primera que toreó Curro Romero.

Con la pérdida de Diodoro Canorea se fue una forma de hacer contratos, un espíritu del toreo de otra época en el ámbito empresarial. De él se pueden contra muchas anécdotas. Según contaba, fue el primer empresario en pagarle un millón de pesetas a un torero; fue a Manuel Benítez ‘El Cordobés’. Se negó a que en los despachos de las oficinas de las empresas entraran las nuevas tecnologías y nunca hubo en vida de él un ordenador para llevar el inventario o despachar las localidades, algo que ahora, tras su muerte, sí está instaurado. Y, sobre todo, queda esa frase que solía decir cada vez que se le preguntaba por las ausencia de algún torero el día que presentaba los carteles de la Feria de Abril: “Es un torero joven y la plaza seguirá estando ahí; si no ha venido este año, ya habrá tiempo para que venga”.

Más información de Canorea