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PortalTaurino.  FRANCISCO MATEOS. Fotos: Javier Martínez.

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Alumnos de la escuela de Sevilla durante una clase práctica

Ilusiones puestas en ser figura del toreo. Sueños de grandeza en forma de seda y oro. Y por medio, el duro oficio de ser torero. Los objetivos son los mismos que siempre han rodeado a los que empiezan en el viejo arte de Cúchares, pero los medios para alcanzarlos han dado un importante giro en la última decena de años. Las escuelas de tauromaquia que siguen creándose vienen a sustituir la típica imagen de los maletillas, con el hatillo envolviendo la vieja y ensangrentada muleta, esperando en la tapia de alguna placita de tientas de los campos ganaderos a que el matador invitado deje opción a que, previo permiso del ganadero, exprima las últimas arrancadas de las becerras. 

Las escuelas de tauromaquia proporcionan en la actualidad un aprendizaje más pausado y pone a disposición del alumnado los medios necesarios para una formación primaria firme. Además, supone para muchos de los principiantes una primera prueba para conocer s realmente tienen o no cualidades para ser torero.

 Con el patrocinio del Consorcio de Turismo de Sevilla y la colaboración de distintas firmas –Caja Rural, Coca Cola y Cruzcampo-, los alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla -una de las pioneras de Andalucía- han tenido la oportunidad en un ciclo de cuatro festejos de promoción en clase práctica de exponer sus avances en la asimilación de la tauromaquia. En una placita de toros instalada en pleno Parque del Alamillo, con entrada gratuita para los aficionados, se han celebrado durante el mes de marzo cuatro becerradas que han puesto a pruebo las aptitudes de varios alumnos.

Según Miguel Serrano, presidente de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, “la experiencia de este año ha sido muy buena. Casi todos los días hemos registrado un lleno en la placita, durante los cuatros festejos. Y ello es un éxito teniendo en cuenta que hemos competido en estos cuatro domingos pasados con eventos importantes en la ciudad, como han sido partidos de fútbol del Sevilla o el Betis en casa a la misma hora o la celebración de la tradicional maratón”. Serrano se muestra “satisfecho” con el nivel que han dado los alumnos en estos festejos y apunta algunos nombres destacados, “como Juan Sierra, José Ortiz de la Torre, Juan Manuel Raya, Vanesa Montoya, Juan Manuel Ruiz, Escribano,...”

La placita de toros ha estado instalada en un lugar privilegiado, en al entrada al Parque del Alamillo, el más extenso de la ciudad, a orillas del río Guadalquivir y a la sombra del impresionante puente del Alamillo, uno de los que comunican la ciudad con la Isla de la Cartuja, que fuera sede de la Expo 92. Los días de celebración –domingos a las doce de la mañana- y la entrada gratuita también ha ayudado a que las entradas registradas hayan sido tan buenas. Muchas familias, incluyendo a sus hijos, han aprovechado el día festivo para, además de disfrutar con sus hijos de un día de parque, comenzar a meterles el venenillo de la Fiesta a temprana edad, para que en el futuro sean aficionados cabales.

Durante este ciclo de promoción se han lidiado ocho añojos y doce erales, y han participado un total de 20 alumnos. Varios de ellos era la primera vez que mataban un becerro. Este ciclo organizado por la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, no obstante, no es nuevo. El primero de ellos se celebró en el 95, y así se han venido desarrollando otros más de forma anual durante el final del invierno y comienzos de la primavera, excepto durante el año pasado. 

Concluido este primer ciclo, la junta directiva de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla ya está preparando la edición del próximo año, que quiere aumentarlo a seis festejos, aunque siempre en una fecha que no coincida con ningún tipo de espectáculo con los que se organicen en la Real Maestranza, que es la patrocinadora principal de la entidad sevillana.

Los veinte chavales participantes en esta edición han tenido, como es lógico, resultado variopinto y desigual. Desde el que vislumbra arte hasta en las formas de andar hasta el que, lamentablemente, se le nota que no reúne las condiciones para poder funcionar en esto del toreo. Porrazos volteretas, lógicamente, ha habido muchas; incluso alguna cornadita, como el sufrido pro el joven Alfonso Mora, u otro percance producto del nerviosismo y las ganas de triunfar, como le ocurrió el pasado domingo al incipiente Fernando Peña, que se clavó en la mano el arponcillo de una banderilla al coger con nervios una banderilla que le molestaba por el sitio equivocado. Muchos son los que empiezan, rebosante de ilusiones y sueños de almohada, y pocos los que llegarán. Pero los sueños, a veces, se hacen realidad.

Historia de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla 

Retirado en 1799 el torero Pedro Romero, muerto Joaquín Rodríguez ‘Costillares’ (1800) y José Delgado ‘Pepe Hillo’ (1801), la Fiesta de los toros entra en un cierto declive. El Conde de Estrella, gran aficionado y amigo del Rey Fernando VII, propone a éste la creación de una escuela de tauromaquia. Es el propio Conde de Estrella el que, el 26 de febrero de 1830, envía el proyecto de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, proyecto en el que se recogen importantes datos referentes a la tauromaquia y a la organización de una escuela. Se propuso como maestro de la escuela a Jerónimo José Cándido, torero ya retirado que vivía en Sevilla.

El 11 de abril de 1830, el Conde de Estrella recibe una carta firmada por Luis López Ballesteros, ministro de Hacienda, para que, por orden del Rey, recabe información sobre la posible Escuela de Tauromaquia de Sevilla, que finalmente se crea el 28 de mayo de 1830 mediante una Real Orden. 

Enterado Pedro Romero de la creación de la Escuela de Tauromaquia y del nombramiento de José Cándido como maestro-director de la misma, hace las gestiones oportunas y es nombrado nuevo director, pasando José Cándido a ayudante suyo. Fueron alumnos de la Escuela, entre otros, los diestros Francisco Montes ‘Paquiro’, Francisco Arjona ‘Cúchares’, Juan Pastor ‘El Barbero’, Juan Yust, Antonio Mariscal y Manuel Domínguez ‘Desperdicios’.

En 1834, ya fallecido el rey Fernando VII, gobernando la reina María Cristina, mediante otra Orden Real se suprimía la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, destinándose los fondos que sufragaban la Escuela a las necesidades de la enseñanza primaria y al socorro de los establecimientos de beneficencia.

La nueva Escuela 

En abril de 1994, con el beneplácito de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y bajo la dirección de Aula Taurina –dependiente también de la Maestranza-, se crea la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, que empieza a desarrollar sus actividades e la Hacienda ‘El Vizir’, propiedad de Fermín Díaz, en el término municipal de Espartinas, a escasos kilómetros de la capital hispalense. En ese primer año de creación de la nueva Escuela de Tauromaquia de Sevilla se inscribieron 40 alumnos, que fueron instruidos por el recientemente fallecido Antonio Chaves Flores –director artístico-, Rafael Jiménez ‘Chicuelo’ y Francisco Moreno Vega ‘Curro Puya’. También, a título de colaboración, contaban con el asesoramiento de Manuel Rodríguez ‘Tito de San Bernardo’.

El día oficial de la inauguración de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla fue el 20 de octubre de 1994, en una jornada que comenzó después de una misa en la capilla de la plaza de toros de Sevilla. Después se firmó el acuerdo de colaboración entre el Ayuntamiento de Sevilla, la Real Maestranza de Sevilla y Aula Taurina, celebrándose por último un histórico tentadero en el interior de la plaza de toros de Sevilla, con reses del Conde de la Maza.

En la actualidad, la Escuela de Tauromaquia, con más de cincuenta alumnos y una de las líderes de la comunidad andaluza, tiene fijada su dentro de actividades el sevillano Parque del Alamillo. Incluso existe un proyecto de adquirir una plaza de toros portátil para que desarrollen en su interior las pertinentes actividades sus alumnos. El cuerpo de profesores está encabezado por el matador de toros sevillano en activo Pepe Luis Vázquez Silva, que es el actual director artístico. Diferencias en años pasados con la junta directiva provocaron las salidas de dos profesores: Rafael Jiménez ‘Chicuelo’ y Antonio Chaves Flores. Junto a Pepe Luis, están como profesores Curro Puya y Tito de San Bernardo.

Las actividades se basan en una preparación física adecuada, un intenso aprendizaje del toreo de salón, el curso teórico –con libro de texto incluido- denominado ‘Principios básicos del toreo’, asistencia a los tentaderos que acuerda la junta directiva de la Escuela con ganaderos colaboradores con la entidad y actuaciones en diversas clases prácticas con público en festejos de promoción. Asimismo, un miembro de la Junta Directiva ejerce como responsable social de los alumnos y les hace un seguimiento de sus responsabilidades académicas o laborales, imprescindibles éstas para poder estar inscrito en la Escuela de Tauromaquia.

 
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