“Hay
muchos apoderados, pero no son tantos los que valen”

El
paso de los años
Lunes, 19 de marzo´2001. Francisco Mateos
Manuel Ruiz Valdivia, Ruiz Manuel en los carteles, inicia una nueva temporada
bajo la ilusión de poder romper definitivamente. El almeriense se prepara,
como cada año, en tierras sevillanas, lugar que está más próximo a las
ganaderías y permite una mejor preparación.
PortalTaurino:
Tras un par de años con Ángel Guzmán, recientemente ha nombrado nuevo
apoderado, Manolo Vázquez Luque.
Ruiz Manuel: A Ángel Guzmán
lo operaron de corazón tras las Navidades. Ha sido una operación muy gorda
y, lógicamente, ahora debe llevar una vida mucho más tranquila y pausada.
Aunque se ha recuperado bastante, él ha preferido dejar la faceta de
apoderado, que le obligaba a viajar continuamente y a dormir incómodo. Esto
es lo que ha provocado la decisión. A Manolo lo conocía ya desde hace algún
tiempo, porque paso en Sevilla largas temporadas. Sabía cuáles eran sus
predilecciones como torero y yo encajaba en su forma de ver el toreo. Hace un
par de temporadas ya estuvimos hablando del tema del apoderamiento, y quedamos
emplazado para cuando hubiera ocasión, y ahora se han dado las circunstancias
oportunas.
“A la casa Chopera no hay que
pedirles nada, sino que ella te lo da si realmente es interesante; es una
empresa algo fría, de números”

PT:
¿No llega un poco tarde el nuevo acuerdo de apoderamiento, cuando ya
se habían rematado las primeras tres ferias importantes de la nueva temporada
taurina?
RM:
Sí, pero han sido las circunstancias. A Ángel Guzmán lo operaron
a finales de enero y hasta que no se recuperó un poco, pasado más de un mes,
no pudimos hablar del tema.
PT:
Realmente, ¿qué espera con la entrada de Manolo Vázquez?
RM:
Quiero que me gestione mi carrera una persona en condiciones, y en
el mundo del apoderamiento, aunque hay muchos, no creas que son tantos los que
valen. Con las cualidades que pueda tener Manolo y las bazas que pueda jugar
yo, se puede formar un equipo bueno. Sé que Manolo va a sacar para mí lo máximo
que se pueda, no lleva otro torero, es buen aficionado, tiene buenas
relaciones con varias empresas, confía en el torero al que representa y le
transmite moral. Todas estas cualidades me inspiran confianza en esa persona.
PT:
Es un torero que triunfa siempre en la Feria de la Virgen del Mar de
Almería, su ciudad. Sus actuaciones del 98 y 99, con las cámaras de televisión
en directo, dio pie a que se rumoreara con un posible apoderamiento de la casa
Chopera, que explota el coso almeriense, o al menos prometió ayudarle...
RM:
Siempre ha habido buen entendimiento entre nosotros, porque conozco
a Óscar Chopera y nos ha tratado bien. Creo que confía en mis posibilidades.
PT:
Pero a raíz de aquellos triunfos que tuvieron más repercusión, ¿le dio
sitio en plazas suyas?
RM:
En el 98 me anunció en Bayona, corté una oreja y ya no he vuelto
más.
“Algunos apoderados me han dicho
que me apoderarán cuando salga a hombros en Madrid. Mire usted, cuando logre
eso ya no me hará falta”
PT:
¿No le parece que la familia Chopera, que lleva tantos años
explotando la plaza de Almería, está moralmente obligada a revertir parte
del beneficio en promocionar un poco más Almería? Sólo organizan la semana
de toros de la Feria, y hasta el año que viene. ¿No sería una forma
acertada de ser agradecido apostar por un torero de Almería que ha demostrado
sus posibilidades como torero, como es su caso?
RM:
La casa Chopera es una de las más fuertes de España y lleva
muchas plazas, pero son gente de números, muy frías. No creo que porque a
Chopera le vayan muy bien las cosas en Almería desde hace muchos años esté
obligado a echar una mano a un torero almeriense para demostrar así el
agradecimiento a Almería. Yo me he limitado a triunfar cuando he podido cada
vez que me he anunciado en Almería y siempre que me ha prometido algo lo ha
cumplido. La familia Chopera es una empresa a la que no hay que pedirle nada,
sino que ella te lo da si realmente eso es interesante. En Almería he tenido
un trato importante no porque yo se lo haya pedido, sino porque él me lo ha
dado gracias a los triunfos que he ido logrando.
PT:
¿Cómo es posible que en la Feria de Almería, compitiendo con las máximas
figuras del toreo, pueda estar a un nivel tan competitivo como el que más,
cuando llega en franca desventaja, con apenas media docena de corridas
toreadas hasta ese mes de agosto?

RM:
Todo se rodea para que pueda triunfar. Es la única plaza en la que
me salen los toros embistiendo de forma clara, la plaza me respalda y yo estoy
arrancado porque es mi tierra y necesito el triunfo, y por eso me como al que
esté a mi lado. Y no es cuestión sólo de demostrar las ganas con arrimones,
sino a base de demostrar que no soy ningún ‘chalao’, que tengo cualidades
para estar en otra posición muy distinta. Pero después de esos triunfos,
hasta ahora, no ha llegado la persona que confíe plenamente en mí y mis
posibilidades, aunque todos los taurinos importantes que me conocen y me han
visto consideran que soy un torero para apostar y terminar de lanzarme. A mí,
algunos apoderados me han llegado a decir “cuando salgas a hombros en Madrid
ya te apoderaré”. Mire usted, cuando salga a hombros en Madrid ya no hace
falta; cuando hace falta es ahora, porque hay que estar a las duras y a las
maduras. La conclusión que saco es que los grandes apoderados no quieren
pedir favores, porque cogerme a mí sería pedir favores para tener una
oportunidad en plazas importantes. Quieren a un torero con 50 o 60 corridas
hechas, y eso no tendría que ser así; si confías en mí, ¿por qué no lo
hace antes?
PT:
Hablando de Madrid, el año pasado llegó a sumar hasta tres
actuaciones en Las Ventas, pero no hubo ninguna oreja...
RM:
El Domingo de Ramos le perdí la oreja con la espada, porque habría
sido una oreja con mucha fuerza. Después, las otras dos corridas no
sirvieron. Lo del Domingo de Ramos del año pasado fue un palo muy fuerte para
mí, porque a pesar de estar bien, el resultado fue ‘no triunfo’, porque
no hubo orejas, a pesar de que yo me encontré fenomenal en la corrida. En la
situación en la que me encuentro es necesario estar bien en las plazas
importantes y, además, cortar las orejas. De todos modos, sigo teniendo crédito
en Madrid y sé que voy a triunfar en esta plaza.
PT:
¿Es difícil ser torero en una tierra como Almería, tan alejada de
ganaderías?
RM:
Sí. Nací en una familia humilde, trabajadora, del barrio del
Zapillo, sin ninguna vinculación familiar al toro, pero desde siempre sentí
la atracción por este mundo. He luchado por conseguir lo que quería, y para
ello he hecho lo que fuera. Como dices, en Almería no hay ganaderías ni
demasiados profesionales taurinos. Por eso me he esforzado cada invierno en
buscarme la vida para poder venirme a Sevilla esos meses, para estar cerca del
toro y tener mayor acceso a los tentaderos. Ahora, en Almería, la Escuela de
Tauromaquia local está haciendo una buena labor hacia los toreros
incipientes. Además, en Almería hay varias peñas y círculos taurinos, yo
mismo tengo dos, que aglutina a muy buenos aficionados.
El paso de los años
Ruiz Manuel cumplirá 30 años el próximo mes de septiembre. Este paso del
tiempo sin que llegue a ‘romper’ definitivamente en el escalafón de
matadores no preocupa en exceso al torero almeriense. “No me preocupa la
edad, porque en esto del toreo no vale la edad. Lo que sí me preocupa es que
tengo que dar el salto ya. Después de tener el triunfo el año pasado en
Madrid en la palma de la mano estoy más convencido que nunca que no me puedo
dormir en los laureles. Sé que tengo crédito en Madrid, algo que ya tengo a
mi favor, porque otros toreros jóvenes ven pasar los años y aún no han
tenido ni la oportunidad de hacer el paseíllo en Las Ventas. En el
toreo se cambia todo en diez minutos. Estoy acostumbrado a esta guerra y ya no
me asusta. Estoy por ver, salvo en Almería, no he toreado en ninguna otra
plaza de capital andaluza”. Ruiz Manuel confía en que al final se cumpla la
sentencia de que el toro pone a cada uno en su sitio, “y yo sé cuáles son
mis posibilidades. Sinceramente, yo me veo que estoy capacitado para estar
mucho más arriba, porque veo a compañeros que suman 40 o 50 festejos a lo
largo del año y yo no soy mejor que ellos, pero tampoco soy peor que ellos.
Es muy difícil de explicar. Sé que desde fuera se ve muy frío. Pero estoy
loco por coger a los de arriba y demostrar que el de Almería no es un
cualquiera”.