“Antes me tomaba el
toreo como un trabajo”
Lunes, 5 de marzo´2001
Muy pocos contaban con una reaparición
tan contundente de Jesulín de Ubrique. El diestro gaditano no contaba entre
los tres o cuatro toreros protagonistas de la temporada que acaba de arrancar,
pero su regreso del sábado en Olivenza le ha disparado al candelero, a la
‘pomada’. Fueron tres orejas, aunque es lo de menos en una plaza de
tercera categoría con un público muy heterogéneo. Lo importante es lo que
se intuyó: un torero seguro, capacitado y, sobre todo, ilusionado. Jesulín
de Ubrique vuelve a recobrar crédito y está dispuesto a ser protagonista, y
no espectador, de la temporada de 2001.
PortalTaurino:
¿Le ha sorprendido la repercusión que ha tenido la reaparición de
Olivenza?
Jesulín de Ubrique:
Mi reaparición en la plaza de Olivenza el pasado sábado era un
arma de doble filo, y yo sabía perfectamente qué carta estaba jugándome.
Sabía que lo que hiciera, para bien o para mal, iba a tener una repercusión
bastante importante. Afortunadamente me tocaron dos buenos toros y pude estar
a gusto. Toreé muy centrado en mis dos toros. Aunque la plaza estaba llena y
había mucha expectación, me encontraba tan feliz que llegó un momento en el
que me olvidé de todo. Llegué a no tener casi miedo, con una seguridad total
de todo lo que les estaba haciendo a los toros.
PT:
Y ahora, ¿hacia dónde apuntan sus proyectos?
JU: Mi proyecto es ir a más, no conformarme.
Cuando le dije a mi apoderado, Pepe Luis Segura, que él sólo se tenía que
encargar de motivarme, no le mentía; el resto dependía de mí, y en Olivenza
le di pruebas de que lo decía de verdad. Uno de mis fallos de las dos últimas
temporadas quizá fue el que me había acomodado mucho. Pero eso ya está
pasado y mi ilusión ahora es abrirme un nuevo camino como torero.
PT:
¿En qué ha cambiado su forma de ver los toros ahora respecto a su
etapa anterior?
JU: Antes recuerdo que ni tan siquiera me
preocupaba de prepararme. Ahora estoy toreando mucho, me entreno a fondo y sólo
pienso en los toros. Estoy volcado por completo en mi profesión, y la vivo
intensamente cada tarde de toros o cualquier otro día que no toree. Otra cosa
que me llamó mucho la atención el día de la reparación fue que disfrutaba
viendo torear a mis compañeros; era la primera vez que lo he sentido. Quería
que los tres saliéramos a hombros por la puerta grande. Eso es muy bonito, y
nunca había tenido antes ese deseo de no sólo triunfar yo, sino que también
triunfaran mis compañeros. Supongo que son cosas que lo da la madurez; la
edad y experiencia que tengo ahora; no soy el mismo de hace cinco o seis años.
Además, cuando te tomas las cosas con la decisión y las ganas que yo lo
estoy haciendo ahora se nota en la plaza.
PT:
¿Volverá Jesulín a caer en la tentación de la avaricia, se sumar más
y más, de los grandes números?
JU: Tengo muy claro que eso ya no volverá
ser mi objetivo. Es más, en la temporada de mi retirada, aquel día de la
Feria de Abril, ya se vio que no era por avaricia, sino solamente por falta de
ilusión, que hacía sentirme inseguro delante de los toros, lo que me
provocaba miedo, y tuve el valor para reconocerlo. Si yo hubiera hecho el
esfuerzo, seguro que hubiera tirado para adelante con las noventa corridas que
me esperaban aún ese año. Ahora no estoy dispuesto a desperdiciar tanto
esfuerzo. Evidentemente, el dinero siempre es importante, pero no es la razón
de mi regreso a los ruedos. Yo sabía que tenía que volver, como cualquier
buen aficionado o los mismos compañeros; no había acabado mi trayectoria.
Antes si anteponía el dinero a muchas otras cuestiones, pero ahora no es así;
la satisfacción que sentí en Olivenza vale mucho más que cualquier suma de
dinero.
PT:
Realmente la corrida de Olivenza ha tenido una fuerte repercusión en
positivo; ya ha comenzado a convencer a algunos que no creían en su vuelta...
JU: Es lógico. Sé que tengo que convencer aún
a mucha gente que nunca ha creído en mí, y ese es también uno de mis
objetivos, aunque el principal es que yo sea feliz con lo que hago. Antes me
tomaba el toreo como un trabajo, sin disfrutarlo, sin saborearlo, casi sin el
rito que envuelve a la Fiesta; algunas veces pienso que yo era casi un
monstruo, un ogro. Ojalá todo siga así y pueda tener más partidarios que
nunca.
PT:
Ya ha pasado el día, siempre ilusionante y a la vez difícil, del
regreso a un coso abarrotado de público después de dos años alejado de los
ruedos. Ahora comienza el difícil objetivo de mantenerse...
JU: Sí, pero lo estoy deseando. El 18 de marzo
tengo Castellón y después vendrá Sevilla, que fue mi última plaza. Las dos
corrida de la Maestranza son casi seguidas y eso será una prueba dura. Mi
trayectoria en Sevilla es importante y pienso elevarla si puedo. Es una plaza
que me motiva muchísimo.
PT:
Y después de Sevilla, Madrid...
JU: Ufff. Esa plaza es mi objetivo más
importante, donde realmente me gustaría triunfar este año a lo grande. En
Las Ventas siempre he hecho el paseíllo muy comprometido con lo que hacía
pero nunca ha llegado el triunfo. He toreado veinte tardes y aún no sé qué
es cortar una oreja en esta plaza. Siempre me ha costado trabajo y no he
terminado de entrar en la afición madrileña, y un torero como yo necesita
saldar esa deuda; estoy dispuesto a que sea este mismo años, sin duda. Ojalá
tenga, primero, la fuerza necesaria para poder estar anunciado en San Isidro,
y después la capacidad suficiente como para poder triunfar de una vez por
todas en esta plaza.
PT:
Las primeras ferias del año se han ido cerrando dejándole
colocado en carteles buenos pero que no son los estelares de cada ciclo. Es
como si no contaran con su nombre entre los principales, como si estuviera un
escalón por debajo de José Tomás, Ponce, El Juli,...
JU: Es así, pero es lógico. Vuelvo después de dos
años sin torear, de haberme ido a casa aburrido, y sin que nadie sepa en qué
forma iba a regresar. Es algo que se debe entender, y yo lo he entendido así.
Otra cosa serán los carteles de la segunda mitad de la temporada, en donde,
si Dios quiere, sí que podré competir directamente con los toreros más
importantes, siempre y cuando la temporada se siga desarrollando por los
cauces que ahora mismo están previstos.