“Los padres están
perjudicando a los alumnos de las escuelas”
Jueves, 8 de marzo´2001
Lleva cuatro años de presidente de la
Asociación Andaluza de Escuelas de Tauromaquia ‘Pedro Romero’, los mismos
cuatro años que tiene de vida la entidad. Además, es director de la Escuela
de Jerez, una de las primeras que se creó en Andalucía, desde hace 14 años.
Actualmente están asociadas a la Asociación una quincena de escuelas
taurinas de todas las provincias andaluzas. Eduardo Ordóñez quiso ser torero
por los años sesenta, llegando a torear en Madrid, pero tras varios años de
novillero y un cierto intento de hacerse banderillero, dejó el mundo taurino
y se dedicó a la empresa privada, sin relación con los toros, hasta que el
alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, confió en él para hacer realidad el
proyecto de una escuela taurina.
PortalTaurino:
El esfuerzo que se hace por los noveles, por los principiantes, desde
las escuelas taurinas, ¿no se ve frenado posteriormente cuando los chavales,
por sobrepasar la edad o debutar con caballos, abandonan la relación con la
escuela?
Eduardo Ordóñez: Sí,
completamente. Esa es una laguna que tenemos que luchar para cubrirla. Los
chavales tienen 15, 16 o 17 años, y están aprendiendo a gusto en nuestros
centros, muy preparados, con formación suficiente para debutar con caballos.
Pero, después de ese debú, ¿qué? Ahí es donde falla un poco la cadena que
nosotros comenzamos desde la base. Las escuelas no tienen medios económicos
suficientes como para promover la celebración de festejos con picadores. Ya,
hace unos tres años, hicimos un ciclo de cuatro novilladas picadas en el
programa de Fomento de la Cultura Taurina Andaluza, y los cuatros festejos
picados costó alrededor de 27 millones de pesetas, y nosotros, en estos
momentos, no podemos asumir ese gasto. No obstante, ese escalón habrá que
cubrirlo de alguna forma, y en este sentido deberá ser la propia Administración
quien intensifique las ayudas para poder dar cierta continuidad a los alumnos
más aventajados de las escuelas taurinas andaluzas.

PT:
Sin embargo, lo de las escuelas taurinas es de reciente creación, y
figuras del toreo siempre han existido...
EO: Sí, claro. Yo mismo quise ser torero y no
fui de escuela, porque no las había. Pero los tiempos cambian, y lo mismo que antes no había
ordenadores y hoy sí los hay, ahora también tenemos la posibilidad de
facilitarle el aprendizaje a través de las escuelas taurinas.
PT:
Ciertamente, en la época suya se pasaban muchas calamidades para ser
torero, también porque la vida era muy dura para casi todo el mundo. Pero las
facilidades que hoy les ofrece las escuelas taurinas a los principiantes, ¿no
les puede acarrear comodidad, perder esa listeza y socarronería que siempre
han rodeado a los toreros?
EO: Más cómodo sí lo tienen, porque nosotros
le preparamos tentaderos, algunos festejos en los que matar sus primeros
becerros, material para entrenar, un lugar cómodo, un horario compatible con
su formación estudiantil o trabajo,... Pero no deja de ser cierto que aquel
chaval que lleva dentro esa ansiedad por ser torero no se conforma sólo con
esto; ese va a pasar dificultades, porque ser figura del toreo es dificilísimo.
Lo que pasa es que de esta forma estamos logrando que muchos jóvenes no sean
toreros frustrados, que anden perdiendo el tiempo durante varios años,
intentado saber si son capaces de ser torero o no. Yo mismo, en los años
sesenta, para matar treinta novillos tardé más de tres años; ahora,
cualquier novillero, si tiene condiciones, puede matar treinta novillos en un
año y medio. Con esto estamos acortando tiempos para que decidan sobre su
propio futuro. Lo más triste de todo esto es que, como pasaba en mis tiempos,
nos dábamos cuenta de que no podíamos ser torero cuando teníamos 25 años
y, además, no habíamos estudiado ni trabajado. Hoy día, los alumnos de las
escuelas pueden saber mucho antes si pueden o no ser toreros, y, en caso de
que no pueda ser, la formación taurina se ha compatibilizado con su formación
académica, con lo que son personas completamente válidas para desarrollar un
trabajo fuera del ámbito taurino.
PT:
Supongo que será un problema común en todas las escuelas las polémicas
que plantean los padres o allegados de los alumnos, muchos de ellos
profesionales taurinos o muy aficionados, que critican las tareas de selección
para los tentadero o las becerradas....
EO: Sí que es cierto. Y es que jamás habían
entrado con tanto protagonismo los padres de los toreros como ocurre ahora,
incluso de matadores de toros. Pero en este nivel de principiante, los padres
intervienen, creo, que en exceso. Los padres de los alumnos pienso que deberían
dejar que sus hijos se formen y maduren por sí solos, aun admitiendo que es
un tema complicado porque son jóvenes y están en una profesión que es
arriesgada. Pero entiendo que un chaval que quiere ser torero no puede ir de
la mano del padre constantemente. Los padres deberían dar un paso atrás,
porque si sus hijos tienen condiciones, eso va a salir, nadie se lo va a
quitar, porque lo bueno que tiene el toreo es que el que viene para figura del
toreo, y lo trabaja, al final lo consigue. Aunque hay padres que son
excelentes profesionales y pueden ayudarles a sus hijos, estos casos son
excepción. La mayoría, sin darse cuenta, están perjudicando a sus hijos.
PT:
¿Cómo valora la actuación de la Administración andaluza respecto al
apoyo que presta a las escuelas taurinas?
EO: Por la experiencia que tengo, creo que jamás
se ha tenido un apoyo institucional tan importante como el que nos presta la
Junta de Andalucía. Esa es la verdad, y no me duele prenda reconocerlo, como
cuando se equivocan también lo diré. Las escuelas estábamos dispersadas, y
a través de la Asociación Andaluza de Tauromaquia ahora estamos unidas y
respaldadas por la Junta. Además, la Administración no presta esta ayuda así
porque si, sino que nos exige una serie de condiciones y estructuras, y
algunas de las escuelas que no las cumplen se han quedado fuera, aunque existe
la posibilidad de ser centros adscritos a una que sí cumpla con todas las
obligaciones necesarias.