“Es
distinto ser un señor en la vida que un señorito”
Un
Miura que criará Domecq
Una
alternativa con 'historia'
Viernes, 2 de febrero´2001
Han transcurrido
tres temporadas completas desde que Emilio Muñoz y Víctor Puerto hicieran
matador a Eduardo Dávila Miura en plena Feria de Abril del 97. El sevillano
ha madurado mucho desde entonces. Su carrera, comenzada tardíamente para lo
que ahora es norma –a los 18 años–, ha ido siempre muy deprisa. Sin pasar
por el escalafón de novillero sin caballos, tan sólo completó dos
temporadas toreando con picadores para llegar al día de su alternativa,
doctorado que fue también inesperado. Dávila Miura, que sigue combinando su
profesión con los estudios universitarios de perito agrícola, sopesa estos más
de cinco años inmerso en el mundo de los toros.
PortalTaurino:
Casi todo el mundo pensaba que su incursión en
el mundo del toro no pasaría de testimonial, casi un capricho de un chico de
familia ganadera muy prestigiosa y acomodada, los Miura, y que no llegaría a más.
Cuando ha convencido a todos de que no era un capricho, ¿cuál era realmente su
objetivo al decidirse a vestir de luces?
Eduardo Dávila Miura: La
verdad es que esa reflexión refleja perfectamente lo que ha sido mi inicio de
carrera, porque, quizás, el que estaba menos convencido de que iba llegar
hasta aquí era yo. Recuerdo que cuando decidí intentar ser torero no sabía
cuáles eran mis cualidades; sólo tenía afición. Yo pensaba que iba a estar
un año, o dos; pero lo que no quería era quedarme con la duda de saber si
podía ser torero. Mi intención era, sinceramente, probar. No creía en mí
ni mi familia, ni los aficionados, ni la prensa, ni los mismos compañeros...
Ésa ha sido una barrera que siempre me he encontrado. Poco a poco los he ido
convenciendo.
“He
sido respetuoso con el tema de Andex; si me llaman para otro festival, que
cuenten con mi donativo”
PT:
Es que ese apellido habrá tenido sus
consecuencias positivas y negativas, porque muchos, sabiendo que venía de una
familia tan conocida en Sevilla, sin necesidad alguna, tomaron su deseo como
el capricho de un señorito...
EDM: Así es. En mi
trayectoria han existido muchos momentos en los que he tenido que medir mucho
las decisiones para que no se tomaran a equívoco. Por ejemplo, mi debú en la
Maestranza fue en el festival del Proyecto Hombre. La organización me lo pidió
en mi segundo año como novillero. Era un cartel lleno de figuras, pero mi
ilusión era debutar en Sevilla vestido de luces; pero claro, si decía que
no, la organización y las propias figuras iban a decir de mí: “ves, un
señorito,
que se permite rechazar algo así”. Y por otro lado, si aceptaba, como acepté,
algunos aficionados podían tomárselo a mal, porque tenía el sello de
señorito,
de familia ganadera, vestido de corto, en la Maestranza, con novillos con los
pitones cortados,... Yo estoy muy contento de haber nacido en la familia que
he nacido y no reniego a ella; mi madre sólo me pidió que esta profesión no
me cambiara mi forma de ser, y eso intento, porque es muy distinto ser un señor
en la vida que un señorito.
PT:
¿Cuándo se decide su familia a apoyarle?
EDM: Mi familia creía que
iba a estar sólo un tiempo. Y es lógico, porque para ellos, el mundo del
toro es muy serio, y que alguien que lleva el apellido Miura quisiera ser
torero le cambiaba totalmente los esquemas. Incluso mis tíos, cuando dije en
casa que quería ser torero, me encerraron en la Venta El Tentadero de Carmona
dos utreros de Miura muy grandes, para que se me quitara la idea de la cabeza.
Superé la prueba y se quedaron sin argumentos. Soy consciente de que el
apellido Miura me abrió puertas al principio, porque daba cierto morbo. Pero
es un arma de doble filo, porque apellidos de ganaderos que hayan triunfado
como toreros no hay ninguno, y a mí me han exigido como hijo de torero
famoso, cuando yo no he tenido detrás a ningún padre o abuelo que me haya
enseñado la profesión.
“Diego
Robles, ligado a Balañá, no logró el año pasado que toreara en plazas de
la casa, como Barcelona o Jerez”
PT:
Los gestos que han ido salpicando su
trayectoria en estos tres años de matador tenían, claramente, unos objetivos
marcados...
EDM: Yo sabía perfectamente
que mi apellido me obligaba a hacer determinados gestos. Fui a Madrid a
confirmar alternativa con toros de Cuadri, a un único festejo, cuando había
compañeros que habiendo hecho el mismo mérito que yo iban a dos corridas. He
ido a la Maestranza a matar la corrida de Miura. También he matado toros de
Victorino... No podía permitir que la gente pensara que me escondía.
PT:
¿Y cómo se arriesga tanto al ir a Madrid a
confirmar con toros de Cuadri?
EDM: Eso tiene su historia.
Los hermanos Lozano no me llamaban porque cuando salió el pliego de la plaza,
mi tío Sancho, que me apoderaba, se había presentado a concurso con Simón
Casas y Enrique Patón, y es difícil que le perdonen a alguien que no es
empresario meterse en ese apartado. Por eso me vi obligado a torear la corrida
de Cuadri. Después, cuando vieron que, por encima de rencillas que pudieran
existir, yo servía, porque corté una oreja, y no era responsable de nada, me
han dado en Madrid el sitio que me he podido ganar en la plaza.

PT:
Recientemente ha roto con Diego Robles y ha
apostado por Paco Dorado como apoderado. ¿Qué le han aportado en estos años
sus dos apoderados, Sancho Dávila y Diego Robles?
EDM: Mi tío Sancho ha
demostrado tener unas cualidades como apoderado que nadie podía imaginar. En
mis primeros años necesitaba tener alguien al lado de confianza, porque no
conocía este mundo. En mi primera temporada me dio doce novilladas, y al año
siguiente 35; después me firmó la alternativa en Sevilla. Mi tío Sancho
cumplió una etapa fundamental, pero llegó un momento en el que su aportación
ya estaba hecha; él mismo me lo dijo. Diego Robles viene en un momento clave
de mi carrera. Es el mejor apoderado que existe para estar al lado de un
torero, porque te acompaña hasta en los entrenamientos. Pero creo que nos ha
costado mucho trabajo entrar en ciertas ferias, mientras que otros toreros
entran sin tanta dificultad. Quizá a mí, pese a estar bien en las plazas, me
ha faltado esa poca de suerte para cortar orejas en días claves. No me quiero
relajar como torero, pero necesito que exploten mejor mi carrera. Por ejemplo,
Diego Robles, que está vinculado a la casa Balañá a través de Matilla, no
ha logrado el pasado año que toree en plazas suyas como Jerez, ni Linares, ni
Guadalajara, ni Barcelona, plaza en la que se han dado veinte corridas este año.
Paco Dorado tiene otras formas, y quizá sea eso lo que necesita ahora mi
carrera. A mí siempre me ha dado sus plazas, y yo soy agradecido.
PT:
Una maldad para concluir: ¿volvería a torear
un festival para Andex?
EDM: Tanto yo como Pepe Luis
Vázquez hemos guardado un respetuoso silencio con este asunto. La organización
no nos ha respetado como toreros. Si me llaman otra vez, que cuenten con mi
donativo.
Un
Miura que criará Domecq
Hace algunos años, recién tomada
la alternativa, Eduardo Dávila Miura confesaba que no creía que estuviera
demasiado tiempo en activo, que se retiraría a la vuelta de unos seis o siete
años, que su trayectoria sería corta en el tiempo. Ahora, tres años después,
el joven diestro sevillano –26 años– sigue pensando lo mismo, aunque
prorroga unos años más su retirada, “para dentro de unos diez años,
aunque nunca se puede decir qué es lo que ocurrirá”. Una vez concluya esa
etapa como torero activo, en la que espera alcanzar las metas que se ha
propuesto, sueña con hacerse ganadero y seguir ligado al mundo de los toros.
Pero si ya ha roto esquemas al atreverse a que el apellido Miura esté impreso
en los carteles no anunciando a los míticos toros, sino a un torero, pretende
seguir rompiendo barreras, ya que esa futura ganadería que espera criar no
será de sangre Miura, sino, posiblemente, de encaste Domecq.
Una
alternativa con 'historia'
La
alternativa de Eduardo Dávila Miura en la Feria de Abril del 97 tiene su
‘historia’. El torero no había llegado a sumar los cincuenta festejos en
las dos temporadas que llevaba como matador. La campaña del 97 estaba
planteada entera de novillero. Fue Diodoro Canorea quien le ofreció la
alternativa a Eduardo para Feria de Abril. El sevillano tenía que enfrentarse
a una nueva decisión comprometida. “Si decía que no, el sello de señorito
que hace lo que le da la gana iba a aflorar. Y en principio se le dijo que no,
pero Canorea insistió. Recapacité y me convencí de que el oficio que tenía
iba a ser el mismo con 20 novilladas más o menos, y acepté”. Pero ahí no
termina la ‘historia’, porque los días previos se le hicieron eternos.
“Alguna gente aún no se creerá que estaba muy enfermo y por eso no toreé
mi segunda tarde, después de que cuajé un toro el día de la alternativa.
Pero tengo fotos de quella época en la que me quedé muy delgado. Una semana
antes de la alternativa me pega un novillo de Jiménez Pasquau una cornada en
el campo haciendo el tentadero con la varita. Días después me pruebo el
traje en Madrid y mancho de sangre la taleguilla. Al regresar a Sevilla ya me
noté dolores de cabeza; yo se lo achacaba a la herida. Fui a ver a Ramón
Vila y me la encontró bien. Aquel día era la corrida de Prieto de la Cal
para seis toreros. Fui a la plaza, con mi mozo de espadas, a una grada de sol,
y presencié la tremenda cornada en la cara a Cardeño. Saliendo de la
Maestranza me noté el cuerpo fatal, con mareos y dolores de cabeza. El mozo
de espadas, con guasa, no hacía más que decirme que me había entrado miedo
por el porrazo de Cardeño. Al día siguiente, la corrida de Bohórquez, y yo
que seguía peor”. Los médicos le diagnosticaron unas fiebres tifoideas,
pero la siguiente corrida era la de su alternativa, y el torero se encontró
otra vez con la tremenda duda de cómo se entendería una decisión de torear
o no. “En el hotel me hincharon de pastillas, que creo que hasta me vinieron
bien, porque de acarajotao que estaba daba la sensación de tranquilidad;
estaba como drogado. Por la noche, en mi casa, estaba ya para morirme, pero
había logrado mi sueño”.