PARTES DE UNA PLAZA DE TOROS

A lo largo de la Edad Media y Edad Moderna los festejos se celebraron en las plazas mayores de las ciudades. A partir del siglo XVIII es cuando se empiezan a construir lugares destinados únicamente a la lidia de toros.

LAS PLAZAS MÁS ANTIGUAS

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MANUEL FLORES CAMARÁ

Manuel Flores Cubero, Camará, nació en Córdoba, el 12 de diciembre de 1925. Casado con María Luisa Sánchez-Dalp, hermana de la esposa del torero y ganadero sevillano Manolo González, vivió más de la mitad de su vida en Sevilla. Era hijo de José Flores González, Camará, el que fuera apoderado de Manolete, y junto a su hermano José, fallecido también de un infarto hace varios años, formó parte de una de las casas taurinas más emblemáticas del siglo XX. Administró, en equipo con su hermano, la carrera de varios de los más famosos diestros contemporáneos. Murió en Marbella el 27 de abril.

ABC, Córdoba, 29/04/2006. Fallece Manolo «Camará», el último de una saga que dio gloria al toreo cordobés

A medio día de ayer llegaron a Córdoba, desde Marbella, los restos mortales de Manuel Flores Cubero, «Camará», que había fallecido a las ocho menos cuarto de la tarde anterior mientras jugaba al golf en compañía de su hijo Manuel en la localidad deOjén.

El fallecimiento se produjo, según su hijo José, «de forma totalmente inesperada cuando, en compañía de mi hermano Manolo, hacía un recorrido en el campo de golf. Cayó al suelo súbitamente y ya había fallecido».

Manuel Flores, «Camará», había sido intervenido quirúrgicamente hace algunos años a corazón abierto y se había repuesto, superando la delicada intervención a la que fue sometido, dedicándose desde entonces a dos de sus pasiones preferidas, el campo en su finca de la sierra de Sevilla «Las Bernabelas», donde criaba ganado manso y el «otro campo -como a el le gustaba señalar- el de golf».

En su última comparecencia en público, en la tertulia taurina «El Castoreño» del Círculo de la Amistad, a la que acudió para hablar de su padre, el mítico apoderado José Flores «Camará», Manuel Flores comentó que siempre, a pesar de marcharse a vivir a Madrid primero y a Sevilla después, «tanto mi padre como nosotros mismos -refiriéndose también a sus hermanos- siempre nos hemos sentido cordobeses. Lo de irnos a vivir fuera fue por la razón del apoderamiento de «Manolete», pues todo el mundo le decía a mi padre que Madrid estaba más cerca de todos los taurinos y esa fue la razón. El quería que lo enterrásemos en Córdoba y aquí están sus restos».

El funeral por «Cámara» fue oficiado ayer a las cuatro y media de la tarde en la iglesia de San Miguel. Al mismo acudieron los pocos taurinos a los que había llegado la noticia, entre ellos dos de los toreros a los que había apoderado, Fernando Cepeda y Emilio Muñoz, así como Julio Stuick, ligado al mundo empresarial taurino por su amistad con el fallecido. Luego, los restos de Manuel Flores «Camará» fueron trasladados al tanatorio cordobés del polígono de Las Quemadas, acompañados por su esposa, hijos y nietos, así como sus hermanos, entre ellos Rafael, el único varón que eligió otra profesión que no estuvo ligada nunca con el toreo. A las ocho de la tarde se incineraban los restos que serán depositados durante la mañana de hoy en el panteón que la familia posee en el cementerio de la Salud, durante un acto que la familia quiere que sea íntimo. «Agradecemos las muestras de afecto y respeto que nos están llegando desde todas partes, pero queremos que este sea un acto familiar íntimo», solicitaba su hijo José, que junto con su otro hermano, Manuel, efectuó algunas incursiones en el mundo taurino, regentando, bajo la directriz de su padre, plazas como las de Málaga, Úbeda y algunas otras, aunque sin acabar de profundizar nunca en la profesión en la que tanto su abuelo, como su tío José y su padre, ganaron fama universal en un mundo como el taurino, en el que se vive con tanta intensidad.

Manuel Flores Cubero, «Camará», vivió desde pequeño la pasión del toreo a través de su familia. Su padre, que fue matador de toros antes que apoderado de «Manolete», les dejó, a él y asu hermano José, intervenir en los asuntos taurinos acompañando a algunos toreros de la casa, pero antes tuvieron que curtirse en el ejemplo que «Camará» padre les fue exponiendo. En palabras de «Manolo Camará», ninguno como su padre para el bien de los toreros: «Los defendía a morir porque el sabía que podían morir y lo sabía por que el había estado a punto de perder la vida. Me hablaba de «Joselito el Gallo» y recuerdo, -comentaba «Manolo Camará» en su última intervención en público- quesiempre nos decía, a mi hermano y a mí, que nunca se valoraría en todo su mérito a los toreros».

«Él, antes de lo de «Manolete» en Linares, todo lo hacía pensando en y para el torero y después de lo de Linares, aunque le costó mucho trabajo volver a su profesión de apoderado, todo lo siguió haciendo pensando en el bien de los toreros que apoderó y todos ellos, ahí siguen estando Aparicio, «Litri», «Pedrés» , «Chamaco», y unos pocos de nombres más, pueden atestiguar lo que digo». Eran palabras recientes de de Manuel Flores, «Camará», refiriéndose a su padre, pero que siempre hizo suyas.

Se fue para siempre un hombre de bien, un taurino extraordinario y un amigo de verdad, de esos que dejan un hueco en alma. Descanse en paz Manuel Flores Cubero, «Camará».

Manuel Flores Camará

Por Vicente Sobrino. El País

Manuel Flores Cubero, Camará, ha muerto en Marbella, cuando una partida de golf le ocupaba su tiempo. Alejado del mundanal ruido taurino, tenía previsto, no obstante, acudir el próximo lunes a Sevilla para ver la presentación de Cayetano, hijo del mítico Paquirri, a quien los Camará apoderaron durante algunos años.

El sello Camará en el mundo de la tauromaquia significó la grandeza del apoderado independiente. El padre de Manuel Flores, José Flores, fue el primer gran apoderado no sólo de la era moderna del toreo, sino de toda la historia. Matador modesto en tiempos de Joselito y Belmonte, cobró fama y poder, a grandes partes iguales, cuando se hizo cargo de Manuel Rodríguez, Manolete. Su autoridad en los despachos fue rotunda e incontestable. Manejó los hilos del taurinismo como quiso y cuanto quiso, que para eso contaba con la complicidad profesional de Manolete. Juntos formaron la pareja torero-apoderado más famosa e inquebrantable que ha existido. Camará padre implantó una personalidad al apoderado, le dio categoría e impulsó su figura. Su imagen física causaba respeto: alto, tocado con sombrero y unas gafas de sol que le dieron su definitivo punto.

Los hijos de aquél Camará, José y Manolo heredaron la profesionalidad del padre, la seriedad en el trato, aunque ya no tanto la soberanía que su progenitor ejerció. Siempre juntos en cualquier actividad taurina, hasta la muerte de Pepe, Manolo Camará fue apoderado, ganadero y empresario. Esta última faceta impulsado y obligado por los condicionantes que empezaban a imponerse en el toreo. En cuanto la figura del apoderado independiente perdió fuerza y dominio, no hubo más remedio que abordar otros campos para no perder la nueva inercia del toreo. Su papel como ganadero obedeció, en gran medida, a su gran amor al campo. Cumplido el sueño, dejó de serlo años después.

Incluso en su juventud, Manolo Camará, hizo sus pinitos como novillero. No llegó a cuajar. El campo del apoderamiento fue el que mejor manejó, motivos y ejemplo había tenido. Por sus manos pasaron espadas de la talla de Francisco Rivera, Paquirri, Dámaso González, posiblemente sus dos grandes obras maestras, El Soro, Emilio Oliva, Fernando Cepeda, Finito de Córdoba, Rivera Ordóñez, Morante de la Puebla y otros muchos. Entre los taurinos, el simple hecho de que un torero estuviese dentro de la casa Camará significaba el mejor aval. La frase "lo apodera Camará", que era como una sentencia, dejaba caer sin condiciones las posibilidades del diestro en cuestión.

Como ganadero fue propietario del hierro que se anunciaba a nombre de Flores Cubero, de procedencia Núñez, el encaste preferido de Camará. Y en cuanto a empresario, como ya se ha dicho, los nuevos condicionamientos de la tauromaquia obligaban a mezclar facetas que antaño eran independientes y estaban bien diferenciadas. Gestionó plazas como Córdoba. Albacete y Valencia. En esta última durante seis años, desde la temporada de 1979 hasta la de 1984, ambas inclusive.

 



El padre del empresario, José, fue matador de toros antes de apoderar a Manolete

Últimas noticias sobre el empresario

Entrevista a PortalTaurino, enero´2001: "Canorea es inteligente y sabrá darle a Morante el sitio que se merece

El torero Morante de la Puebla rompe su relación con Manolo Camará en septiembre de 2001, que ha durado un año.

PortalTaurino. Jueves, 11 de enero´2001.  Morante de la Puebla, apoderado por Manuel Camará

El diestro de la Puebla del Río será apoderado por al taurino Manuel Camará durante la temporada 2001. Con este cambio el diestro da por concluida su relación con Manuel Macía, ya que éste ha decidido dedicarse a sus negocios personales. El acuerdo con Camará incluye el respeto de los contratos ya firmados. El hijo del nuevo apoderado de Morante será quien le acompañe en los viajes. 

Asimismo, Camará también ha dejado de apoderar a Francisco Rivera Ordóñez.

 

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