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La actualidad taurina mexicana cada semana

 

Jueves, 18 de enero´2001. José Mata. La destitución... ¿una revancha?

Del dominio público... es la deteriorada relación que existe entre Andrés Manuel López Obrador, actual jefe de gobierno de la ciudad de México, con su antecesor y, alguna vez, hasta líder moral e ideológico, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Situación que le ha sido imposible de ocultar a nuestro complicado jefe de gobierno, sobre todo, tras haber asumido este cargo y descalificar, muchas de las decisiones tomadas tanto por el propio Cuauhtémoc como por doña Rosario.

Por otra parte, las constantes diferencias con el Señor Presidente, a pesar de haber declarado su respeto para el primer mandatario, muestran un desacuerdo incontenible y sistemático. Los motivos... posiblemente muchos, y quizá, algunos hasta sin argumento. No obstante, toda esta polémica, tal parece que no deja vivir en paz a López Obrador, para practicar en la realidad la democracia prometida.

La fiesta taurina mexicana, obviamente, no puede escapar de este contexto histórico-político-social, y el pasado lunes, sufrió el peor revés, al nombrar intempestivamente a un cineasta, alguna vez, hasta novillero malogrado, presidente de la Comisión Taurina del Distrito Federal.

Hay muchos que afirman, contundentemente, que este nombramiento -con el que se destituye al licenciado Julio Téllez- fue consecuencia de haber hecho públicos los exámenes post mortem que comprueban el incalculable fraude que se perpetra en la Monumental Plaza de Toros México, durante cada festejo. Decisión que respetó el precepto: no ocultar nada y ser transparente en la gestión encomendada.

El licenciado Téllez como asesor en materia taurina de la jefatura de gobierno de la ciudad de México, aportó fundamentalmente el camino hacia la renovación de la fiesta en México, y el reencuentro con la verdad, al sugerir invariablemente a todas las autoridades implicadas en el espectáculo taurómaco de la capital mexicana, la aplicación irrestricta del marco legal.

En cualquier país civilizado, de primer mundo, con un auténtico gobierno democrático, esta acción de respeto y lealtad absolutos a las instituciones y a la legalidad, habría sido más que reconocida públicamente. Sin embargo, para López Obrador tal parece que todo esto, significó la osadía de un hombre designado por su antecesor, recuerdo que no quiere mantener, además de que como contó con el apoyo de un jefe delegacional, que pertenece a la ideología de un partido que ahora está en el poder, menos es de su agrado.

Así, que careciendo Andrés Manuel hasta de los famosos plebiscitos, los que curiosamente exige para conocer la opinión del pueblo (el aficionado es parte del pueblo), descalificó a un hombre honesto y respetable a carta cabal, e impone -como si eso lo hubieran exigido empresario de la México y ganaderos infractores- a una especie de hombre de paja... ¡para conciliar los intereses!, olvidando la seria responsabilidad contraída con la ciudadanía, al haber sido electo a través del sufragio universal. Responsabilidad que le obliga a hacer cumplir y respetar la ley, así como a ser trasparente y no ocultar nada.

Porque además... y eso lo sabe muy bien López Obrador, la ley se aplica... y no se negocia para conciliar y atender los intereses de la oligarquía. El acto de haber impuesto a un personaje carente de toda luz para iluminar la vida taurina, hace ver una falta de democracia. Democracia que él exige, pero que en este caso... según se ve, no se cumple.

Ya ve usted, lector amigo, tan pronto asumió su puesto el presidente cineasta, Carlos Mendoza Aupetit, el que por cierto, vive de la denuncia, sobre todo, de la información que se oculta de personas desaparecidas; descalifica el hecho de haberle informado al aficionado la verdad. Lo que hace ver una escandalosa contradicción, con las supuestas convicciones que él profesa. Percibiéndose, un absurdo entreguismo a los grupos taurinos amafiados.

¿Cómo podrá exigir ahora Andrés Manuel López Obrador, que todo el mundo sea transparente y no se oculte nada? ¿Cómo podrá exigir el derecho de escuchar el consenso de la ciudadanía... si él mismo no escuchó a los miles de aficionados que son también parte de la ciudadanía y además mantienen, dan vida y razón de ser, al espectáculo taurino y están hartos de tanto engaño?

Y también, pareciera que a Andrés Manuel se le olvidó aquella maravillosa frase: Se gobierna... obedeciendo; ¡obedeciendo al pueblo que lo eligió!

En fin, ojalá y no me vaya a descalificar, por ser... un deslenguado, pero le recuerdo lo afirmado por Schopenhauer: ¡Dígase la verdad... aunque sea motivo de escándalo!


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Miércoles, 10 de enero´2001. ¿Que cambiarán a los jueces de la México?

Ha trascendido insistentemente el comentario de que los jueces de la Plaza México podrían ser sustituidos por personas que tengan como atributos fundamentales la honorabilidad y la honradez. Lo anterior sería la respuesta necesaria a la falta de respeto, carencia de seriedad y nula dignidad, que como jueces, han mantenido los tres actuales responsables del biombo de la autoridad en la México. Con hechos demostraron que no les importa defender ni los intereses del público que paga un boleto por ver una corrida de auténticos toros íntegros ni mucho menos los preceptos legales.

Para ellos sólo existe el empresario de la Plaza México al que, según se observa, defienden a capa y espada, cooperando lamentablemente a asesinar en cada festejo un poco más a nuestra querida fiesta taurina.

Sin lugar a dudas, en todo esto sólo enseñaron que para ellos no existe ni cuenta ni la jefatura del gobierno de la ciudad de México ni la delegación Benito Juárez, ni mucho menos la Comisión Taurina. Tal parece que sólo les mueve el interés personal, porque el haber hecho a un lado la responsabilidad de salvaguardar la integridad de una tradición, por permitir todos los atropellos de la empresa, probaron su falta, incluso, de respeto a sí mismos, y alguien que no se respeta no puede respetar a los demás.

Por otra parte, las autoridades de la delegación Benito Juárez en lugar de imponer la legalidad ignorada por el empresario en estos doce festejos, lo primero que hace es autorizar, casi de forma oficiosa el del próximo domingo.

Mejor sería que propusieran como jueces, a los consentidos del empresario, como Luis Corona, Javier García de la Peña, Luis Ignacio Montesinos o, incluso, hasta don Luis de la Garza, flamante representante de los ganaderos, para así asegurar que se lidiaran todos los animales que están inscritos en el defectuoso Registro Obligatorio de Edades.

En todo esto, lector amigo, la forma tan hilarante... llena de comicidad y con cierta burla desafanada, con la que tomó Manuel Díaz El Cordobés la pachanga que se produce en la México, resume la falta de categoría que tiene nuestra fiesta, en el llamado planeta de los toros.


Martes, 9 de enero´2001. El Cordobés se dio cuenta de que todo era una pachanga

Sobre la hilarante actuación de Manuel Díaz El Cordobés, el pasado domingo en la Plaza México, hubo quien llegó a opinar, que al observar una plaza casi vacía -cosa que hasta comentó con El Capea cuando le dio su capote de paseo-, se dio cuenta de que en la realidad la otrora prestigiosa Monumental Plaza México, actualmente carece de toda seriedad y respeto, y cualquier cosa que hiciera, no iba a ser tomado en cuenta, lo que posiblemente le motivó para tener una actuación llena de comicidad propia para la pachanga que se escenificaba. Lo que en todo caso es una apreciación.

Así quizá, percibió que se conjuntó un empresario que le prometió seguramente un panorama distinto... una plaza llena y posiblemente un corridón de toros bravos, pero lo que comenzó a salir por la puerta de toriles fueron bovinos mansos y con una casta casi en extinción, los que además apenas y pudieron mantenerse en pie. Es obvio que para El Cordobés esto haya sido un desencanto.

No obstante, mientras para Manuel Díaz esto era desconocido, para los poquísimos asiduos concurrentes al coso capitalino y para los muchos que han dejado de acudir, es una historia ya contada y sufrida.

¿Que depara el horizonte taurino para el próximo domingo? Creemos que casi nada, pues con le festejo pasado se sumaron doce que no aportaron nada. El público ante el inenarrable daño moral dio su contundente veredicto... no acudir al monumental coso capitalino. Cada ocho días se presentan encierros carentes de todo trapío, mostrando de forma escandalosa la falta de la edad reglamentaria. Y alrededor de todo esto, una falta absoluta de seguridad para la integridad del aficionado.

El siguiente festejo comparecerá Julián López Juli con Oscar San Román e Ignacio Garibay, para los que se ha seleccionado un encierro de Bernaldo de Quiroz. ¿Enfrentarán auténticos toros íntegros? Probablemente no será así. Sobre todo, porque estará el corruptísimo Jesús Dávila como juez de plaza. Así tendremos que ver a ese inmenso torero que es El Juli con insignificantes animalitos, como sucedió el año pasado. En todo caso sería mejor que en lugar de vestir el terno de luces, utilizaran un traje corto. Pero... mientras nos quedamos esperando a ver cuándo deciden actuar nuestras autoridades.


Miércoles 3 de enero´2001. Muchos ganaderos se preocupan sólo por los kilos y no por la edad

Tras haberse descubierto públicamente en España el uso de la fenilbutazona (químico que incrementa la masa muscular y al ser hormona afecta el comportamiento del burel) para dopar a los toros de lidia posiblemente en favor de los toreros, en México ha cundido el cuestionamiento sobre... ¿si se maneja este tipo de medicamento en las ganaderías nacionales?

La respuesta podría ser seguramente afirmativa, porque si en los poquísimos exámenes postmortem que se han podido practicar a los bureles lidiados, por ejemplo, en la Monumental Plaza de Toros (?) México, se han detectado por toros, animalitos de 3 años, por lógica para haberlos obligado a adquirir un volumen tan deformadamente descomunal, para la edad cronológica que tienen, se debió haber alterado su naturaleza física con químicos. Situación tan similar a la de algunos atletas, los que para desarrollar su masa muscular acuden a los anabólicos.

¡Claro! que esto no se podrá saber con exactitud en la México, porque el empresario insiste en violentar el Estado de Derecho, y al igual que los tres festejos anteriores, el pasado lunes impidió se practicaran los exámenes postmortem.

Por lo anterior, lector amigo, sin lugar a dudas, se puede llegar a la penosa conclusión de que los ganaderos se preocupan más porque sus bovinos acumulen innumerable kilos, que por presentarlos con la edad reglamentaria.

Incluso, llegó a trascender hace algún tiempo -tras el dictamen de los postmortem- de que en Puebla, en un festejo que participó curiosamente Eloy Cavazos... ¡se llegó a lidiar un animalito con un año nueve meses con 470 kilos!

En este contexto, lector amigo, usted podrá formarse un juicio contundente. Y las autoridades de toda la República y en especial de la delegación Benito Juárez, para que obliguen al empresario a que se respete la legalidad y se practiquen los exámenes postmortem, sólo así se podrá devolver la autenticidad al espectáculo taurino.

Críticos taurinos

 

 

 

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